Guanajuato vive un déficit crítico en saneamiento: de los 7,355 litros por segundo de aguas residuales generados, solo se procesa la mitad. Problemas financieros, falta de mantenimiento y altos costos de energía eléctrica mantienen plantas subutilizadas en municipios como León, mientras Irapuato y Guanajuato capital alistan nuevas inversiones.