Las declaraciones del exmandatario marcan una ruptura inédita en la diplomacia norteamericana, condicionando el histórico respaldo a Tel Aviv en favor de sus objetivos políticos domésticos.
Las declaraciones del exmandatario marcan una ruptura inédita en la diplomacia norteamericana, condicionando el histórico respaldo a Tel Aviv en favor de sus objetivos políticos domésticos.