En su columna del 11 de mayo de 2026, Claudio Ochoa Huerta relata un episodio sombrío que define el ejercicio del poder en Sinaloa: ante la complicidad de Rubén Rocha Moya, fue Ismael “El Mayo” Zambada quien puso fin al acoso sexual sistemático que Enrique Inzunza ejercía contra una subordinada. Hoy, Inzunza se perfila como el eslabón más débil de la cadena de funcionarios señalados por Estados Unidos por vínculos con “Los Chapitos”. Ochoa Huerta sostiene que la carrera del senador de Morena, antes ascendente y protegida, hoy es una carga reputacional para su partido, dejando a Inzunza entre la espada y la pared: ser defendido como un lastre o ser desechado como una pieza sacrificable del morenismo sinaloense.
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