Un joven chino de nombre Xu Shinan llevó a cabo una boda ceremonial con el cadáver de su novia, Yang Liu, que falleció la semana pasada luego de batallar durante años contra el cáncer de mama.

El gesto, que de entrada podría parecer grotesco, se convirtió en el último gesto de amor de una pareja que no pudo cumplir su unión en vida debido a las complicaciones de salud de la novia.

La historia, reportada por el diario local Dalian Evening News, comienza en 2007, cuando los dos jóvenes iniciaron su relación en la universidad. Ambos se enamoraron, y para 2013 comenzaron los preparativos para su matrimonio, pero justo en ese momento Yang Liu comenzó a sufrir fuertes dolores en el pecho, por lo que acudió al hospital y le fue diagnosticado cáncer de mama.

Tras años de tratamiento y quimioterapias, su salud mejoró, y en 2017 la pareja volvió a ahorrar dinero para comprar un departamento y realizar la boda. Sin embargo, antes de que pudieran consumar su unión, el cáncer volvió, y ambos tuvieron que viajar por todo el país en busca de mejores tratamientos. Al respecto, y a pesar de todo, Xu Shinan recuerda esa experiencia como positiva:

Recorrimos toda la nación buscando las mejores opiniones médicas, y viajando. Fue un año feliz, después de todo”.

Entonces su salud empeoró

Pero todo cambió en mayo de este año, cuando la salud de Liu se deterioró. Fue hospitalizada en Dalian, al este de China, y fue puesta en coma inducido. Finalmente, falleció el lunes 14 de octubre a los 34 años, y fue entonces cuando Xu descubrió en su teléfono que hasta antes de ser internada, había buscado vestidos blancos para casarse.

Despechado, se dirigió a un local de vestidos de novia y el dueño, conmovido por su historia, le vendió las mejores vestiduras que tenía disponibles a un precio simbólico de un yuan. Después Xu realizó los preparativos, montó 169 ramos de rosas, y el pasado sábado 19 de octubre se realizó el funeral-boda, en el que Xu pronunció sus votos:

Esposa, por favor, no te preocupes por mí. El resto de mi vida estará llena de dolor, pero no me rendiré”.

Xu, de 35 años, le había prometido a su esposa que no lloraría, pero al verla ser internada al crematorio, no pudo contener las lágrimas.

El hecho causó mucho revuelo en Weibo, el equivalente chino de Twitter, donde diversos usuarios señalaron el gesto como una de las más grandes muestras de amor en el mundo.

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