Por años compartí en este espacio mis sucesivos viajes a esa hermosa tierra que vio nacer al Libertador Simón Bolívar y el drama social de un pueblo que “no puede ver la suya” a pesar de tener tantos recursos naturales y gente buena.
La “extracción” del dictador Nicolás Madura por parte de las fuerzas norteamericanas nos ponen en una encrucijada a América Latina, pues si bien una parte importante de personas y países, queríamos que acabara ese régimen que eliminó a la disidencia y con las elecciones libres, como las fraudulentas del 2024, tampoco aceptamos la intervención económica y política de los norteamericanos en la vida de nuestra región.
El régimen chavista destruyó las instituciones al controlarlas por completo. El Poder Judicial, el órgano electoral, el Congreso, todo, fue corrompido en función de un partido único y un grupo de poder en complicidad con el crimen. Pero la sola captura de Maduro no solucionaba las cosas; los Estados Unidos han dejado claro que necesitan al régimen chavista para estabilizar al País y poder comercializar el inmenso recurso petrolero venezolano y dejan para después, las esperadas elecciones democráticas.
Por ahora, entonces, son más preguntas que respuestas, las que tenemos como espectadores, pues el impacto que tiene la impresionante fuerza militar norteamericana, es enorme. Ellos tienen el completo dominio tecnológico y China y Rusia no tienen el interés ni la capacidad de intervenir; estamos ya en la era en que toda América, es para los norteamericanos.
Pero todo esto, tiene implicaciones enormes para México. Estoy seguro que el régimen comenzó a construir escenarios sobre el impacto que tendrá todo esto, en las alianzas políticas, comerciales y diplomáticas de México, dentro y fuera de la región, por el cambio de régimen en Venezuela y el regreso del llamado “big stick” (gran garrote) de Trump desde Washington. Morena ha construido un enorme aparato de poder y tendrá varios sexenios en el gobierno federal, desde esa gran alianza con el ejército y el crimen organizado, con una estrategia impresionante de apoyos sociales a la población pobre que le da un enorme soporte social.
Lo preocupante para nuestro País (y para el régimen) es el nuevo alarde verbal de Donald Trump, al asegurar – bajo el contexto del ataque sobre Venezuela- que “algo habrá que hacer” con las bandas criminales que, dijo, “gobiernan” nuestro País.
No solo amenazó a Colombia y a Cuba. Seguramente habrá un impacto para México en la cercana negociación sobre el TMEC. Seguramente habrá un efecto petrolero pues la producción venezolana aumentará y las inversiones de las compañías internacionales del sector, previstas para invertir aquí, optarán por Venezuela donde los costos y facilidades serán más atractivos, después del sexenio de AMLO en que inhibió las inversiones extranjeras.
Además, el envío de petróleo a Cuba tendrá un costo político creciente, salvo que exista un acuerdo diplomático con Washington para seguirlo realizando. Pero lo que considero más crítico, es que con respecto a la tolerancia que durante los últimos 7 años ha tenido el gobierno federal por sus “abrazos, no balazos”, será, la presión que los norteamericanos harán, pues representan las drogas una enorme fuga de dinero para ellos.
Trump presiona a que haya acciones contra el crimen y perseguir a las cabezas de los cárteles; crecerá la presión de la DEA para que haya acciones más decisivas, con el amago de acciones unilaterales.
Sobre el futuro de la 4T, el expresidente AMLO dejará su “retiro político”, no solo para condenar el operativo de Estados Unidos en Venezuela-, sino para apoyar a la presidenta Sheinbaum, toda vez que son cada vez más evidentes las informaciones sobre el financiamiento sucio a campañas presidenciales y gubernaturas al régimen, aunque internamente, con la reforma electoral, tienen asegurada la continuidad por más sexenios. ¿intervenciones militares tecnológicas en México contra el crimen? Es probable. Pero internamente, el control para la estabilidad política, económica y social de México, la tiene en mi opinión, asegurada la 4T, por varios sexenios, con los cambios a la Constitución, que al igual que el PRI los tuvo por 71 años.
Deberían ser tiempos de concordia y unidad, donde la Presidenta convoque a todas las fuerzas políticas a estar unidas en estos tiempos de rebotes políticos desde Venezuela.