Historia 051

Esta es la historia 051 de 450 que te contaremos sobre León

Don Salvador Oñate Ascencio, fundador de Banco del Bajío, tiene hoy 86 años de edad y una vida marcada por el esfuerzo, los “golpes” de suerte y una extraordinaria visión empresarial.

Pese a ser uno de los empresarios más relevantes de León y del país, es poco lo que se ha escrito sobre él, en gran medida porque rara vez comparte el largo camino que lo llevó a construir sus logros, la mayoría concentrados en Grupo Soni.

Soni -acrónimo de Salvador Oñate-Nieto,  este último en reconocimiento a sus inicios en Gas Nieto-,  agrupa hoy a Banco del Bajío, empresas distribuidoras de gas LP en diversas regiones del país, la cadena hotelera Hotsson, presente en 7 ciudades, y agencias automotrices que comercializan más de 16 marcas.

En una de las pocas ocasiones en que habló públicamente de su trayectoria empresarial, Salvador Oñate Ascencio expresó con orgullo su arraigo leonés: “La sede de Soni está en León, usamos insumos de aquí, ocupamos trabajadores de aquí, nunca hemos pensado en cambiar”.

Aquella tarde de julio de 2014, también subrayó que, aunque Grupo Soni cubría apenas el 5% del mercado de gas en la región, “seguimos aquí”.

El mismo amor por su tierra lo reiteró al referirse a la cadena Hotsson y su experiencia cuando en León, comenzó a operar con la franquicia Fiesta Americana, “la verdad me dejó un hueco, porque la inversión era guanajuatense, pero los insumos venían de quién sabe dónde; los traían de México… decidimos hacer nuestra propia cadena con sede en Guanajuato, esa es la única forma de lograr que los insumos sean de la localidad, que si se compran lechugas sean de las que se producen aquí”.

Crecimiento de Banco del Bajío

Durante la inauguración del hotel Hotsson Silao, don Salvador habló también del crecimiento de Banco del Bajío: “Es el 8vo. banco por tamaño en el país… pero lo más bonito es que captamos entre el 18 y el  20% de los recursos que genera Guanajuato. Traemos dinero de otras regiones y lo empleamos aquí para fomentar el empleo y promover industrias”.

Banco del Bajío capta entre el 18 y el  20% de los recursos que genera Guanajuato. Foto: José Antonio Castro

Orgulloso de sus raíces, Salvador Oñate Barrón -hijo menor del fundador del Banco del Bajío-, resume la trayectoria de su padre con una frase que lo define: “Veía un diamante enterrado en un pedazo de piedra negra”.

Oñate Barrón asumió la presidencia del Consejo de Administración de BanBajio, en abril de 2023 en sustitución de su papá, don Salvador Oñate Ascencio.

Los abuelos del actual presidente de Banco del Bajío fueron Salvador Oñate y María del Socorro Ascencio, fue una familia con 7 hijos entre ellos Mario, quien fue clave en la vida del gran empresario.

Mario comenzó a trabajar muy joven debido a que su padre, quien tenía un negocio de venta de carbón y explotaba la Hacienda Santiago,  enfermó y quedó imposibilitado para laborar. 

Entonces Mario se dio cuenta que empezaban a escasear los recursos familiares y entró a trabajar a Cerillera La Central como repartidor. Mientras tanto, su hermano Salvador estudiaba en el Instituto Lux.

Sin embargo, Mario enfermó y su hermano Salvador asumió la responsabilidad de “cubrirlo” en su trabajo en la cerillera.

Al poco tiempo, Mario murió y Salvador siguió cumpliendo el trabajo que realizaba su hermano en La Central sin dar aviso al encargado de la empresa ni al propietario. Salvador se dejó crecer el bigote para aparentar mayor edad y no ser descubierto. 

“Tenía 17 años; el dueño no se dio cuenta y mi papá hacía las entregas -en lugar de su hermano Mario- hasta que lo descubrieron”.

El encargado de La Central un día se enteró que Mario había muerto y que Salvador lo venía cubriendo. Al descubrir el engaño lo despidió, pero el dueño de la cerillera, al conocer la historia, decidió que Salvador continuara.

Sus estudios

Así, Salvador concluyó la preparatoria y siguió repartiendo cerillos en la zona de Irapuato y Celaya. Durante esos recorridos se inscribió en la UNAM para estudiar Contaduría Pública por correspondencia: “Recibía sobres con temarios, exámenes, todo”.

Al terminar la carrera ingresó a El Heraldo, donde, por una extraordinaria casualidad, descubrió su primer negocio.

Un día llegó al periódico un grupo de mujeres quejándose por la falta de gas.

Tras escucharlas, Salvador salió a investigar. Llegó a la gasera, tocó la puerta y lo recibió Roberto Nieto. La explicación fue simple: el reparto había dejado de ser rentable. La conversación terminó en una sociedad entre Roberto Nieto y Salvador Oñate Ascencio.

Así, a los  26 años, renunció a El Heraldo y se convirtió en gasero. Gas Nieto creció a nivel estatal y posteriormente adquirió otras empresas en el país.

Anuncio de Gas Noel. Foto: Directorio de 1960

Una gran oportunidad

Su incursión en el sector automotriz también surgió de una oportunidad. Un día, la gasera se quedó sin camiones para el reparto y Salvador acudió a la agencia Chevrolet del Parque. La distribuidora atravesaba problemas financieros y su propietario le propuso asociarse. Así inició su camino en ese ramo.

“Mi padre tenía una visión de negocio como poca gente, veía brillar cosas que en su momento no brillaban. Tenía la percepción de ver dónde había negocio y dónde no había negocio”.

La suerte y la casualidad también acompañaron a don Salvador. En una ocasión un competidor intentó que PEMEX le cancelara el crédito: “Estaba en la Ciudad de México, muy triste, a punto de perder su negocio, y entró a una cantina”.

Ahí coincidió con un leonés que lo conocía y que estaba con el dueño de una aseguradora. Tras algunos tequilas, logró una fianza que necesitaba y al día siguiente PEMEX le reanudó el suministro.

La creación de Banco del Bajío

La creación del Banco del Bajío fue otro episodio marcado por la coincidencia. 

Pedro Aspe Armella, entonces secretario de Hacienda durante el gobierno de Carlos Salinas, visitó León y acudió a comprar calzado Emyco, cerca del distribuidor vial Juan Pablo II. Días antes se había anunciado la iniciativa para autorizar bancos regionales.

Felipe Pablo Martínez Treviño, propietario de Emyco y socio de un banco, reconoció a Aspe y se acercó a saludarlo. Tras presentarse, intercambiaron tarjetas.

Salvador Oñate Ascencio se integró a encuentros posteriores y, meses después, el empresario, entonces de 55 años, obtuvo la concesión para crear un banco regional en León.

Banca regional

Banco del Bajío abrió como banca regional en 1994 y a partir de entonces inició un crecimiento constante. Comenzó con 28 trabajadores y actualmente cuenta con 4 mil 100, de acuerdo a la revista Expansión, que en la lista de los 100 empresarios más importantes del país incluye a Salvador Oñate Ascencio.

Para su sucesor en BanBajio, Salvador Oñate Barrón, llevar el nombre de su padre, “pesa mucho… es un orgullo, también”. De él ha recibido lecciones que trascienden los negocios:La educación, el deber ser, la forma de trabajar y de ver la vida. Todos los negocios deben generar, además de un beneficio económico, un bien para la comunidad; de lo contrario no tienen razón de ser”

La discreción de don Salvador no se quebranta con los reconocimientos: “Nunca le interesó brillar o presumir o que conocieran su historia o que supieran que tenía o que no tenía. Lo que hacía o lo que hace es porque le gustaba, pero era para él, no era para los demás. No era presunción, no quería andar cacareando por todos lados”.

Salvador citó además algunos ejemplos de empresarios que crecieron de manera exponencial gracias al apoyo y asesoría de su papá.

Campeón en equitación

Desde joven, Salvador Oñate Ascencio montó a caballo. 

Primero lo hizo con militares, luego dejó varios años la afición y volvió a montar cuando tenía 45 años de edad. Junto con otros empresarios impulsó centros hípicos en La Gloria, luego en El Carmen, a donde acudían a montar como hobbie, pero a don Salvador siempre le gustó competir, al igual que cuando juega golf.

Como jinete obtuvo dos medallas de oro en los Juegos Centroamericanos, pero lo más sobresaliente fue la medalla de bronce que ganó al cumplir 60 años: “El locutor anunció al ganador y dijo que apenas podía creerlo… y mencionó su edad”.

En golf consiguió cuatro Hole-In-One y alcanzó cinco hándicap.

Sin embargo, ni las medallas, ni los logros deportivos, ni su destacada trayectoria empresarial han logrado romper su discreción: “Muchas veces le hemos dicho a mi padre, ‘oye, por qué no hacemos un libro de memorias de tu vida y dice: no, no’. Nunca le interesó”.

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