A días de la celebración del 2 de febrero, en el centro de Pachuca se mantiene activa la restauración de Niños Dios, una labor artesanal que cada año cobra relevancia entre las familias que conservan esta tradición.
Desde el 10 de enero, Felipe Rodríguez se instala en el mercado Benito Juárez, ubicado en el centro de la ciudad, específicamente en el área de carga y descarga, donde ofrece el servicio de restauración de estas imágenes religiosas.
Con más de 30 años de experiencia, el artesano llega desde la Ciudad de México únicamente por temporada, periodo en el que concentra la mayor demanda de este oficio.
De acuerdo con el restaurador, cada pieza requiere un proceso distinto. Algunas solo necesitan retoques de pintura, mientras que otras llegan con daños más severos, como manos o dedos rotos, lo que implica mayor tiempo y precisión.
Explica que cada restauración puede tardar entre 15 y 20 minutos, en ocasiones más, dependiendo del estado y tamaño de la imagen.
Los precios varían según el trabajo requerido, desde arreglos sencillos hasta restauraciones completas.
Este año, comentó, la temporada ha comenzado con baja demanda; sin embargo, espera que conforme se acerque la fecha aumente el número de solicitudes.
Rodríguez señaló que todos los Niños Dios tienen arreglo, siempre y cuando se les dedique el tiempo necesario, por lo que recomendó acudir con anticipación para evitar contratiempos.