El fervor por el Viernes de Dolores se vivió con menor intensidad en Irapuato, donde la misa principal en el Templo de Nuestra Señora de los Dolores registró una baja afluencia de fieles, situación similar a la que se vivió por la mañana en la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad.
En el templo dedicado a la Virgen de los Dolores, la ceremonia principal se desarrolló al mediodía de este Viernes Santo con la tradicional misa, con menos asistentes en comparación con años anteriores, contrastando con la tradición que solía reunir a decenas de familias.

Acuden a Templo de la Soledad
Sin embargo, la devoción no se extinguió y se concentró en otros espacios como el Templo de la Soledad, donde el flujo de creyentes fue constante desde temprana hora.
Ahí, los feligreses llegaron para pedir protección, salud y paz en medio del contexto actual de violencia en Irapuato.
“Vengo cada año a pedir por mi familia, por salud y para que estemos bien en estos tiempos tan difíciles”, compartió la señora Carmen Gallaga, quien asistió a la misa en el templo de Nuestra Señora de los Dolores.

Durante la jornada, las muestras de fe se hicieron visibles en cada rincón del templo, donde personas de todas las edades se acercaban en silencio o en oración.
“Yo le pido a la Virgen que nos cuide, que nos proteja de todo mal y que no falte el trabajo en casa”, expresó la señora Rebeca Negrete, quien acudió a la parroquia de la Soledad a rezar en este Viernes de Dolores.

Las lágrimas de la Virgen
El Viernes de Dolores, o Viernes de Pasión, es una festividad católica celebrada el viernes anterior al Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa. Conmemora los siete dolores de la Virgen María durante la pasión de Cristo, destacando la devoción, la instalación de altares y la tradición de regalar aguas frescas, representando las lágrimas de la Virgen.
En muchos lugares, las familias montan altares en hogares y templos con una imagen de la Virgen, velas, flores, papel picado y plantas como trigo o chía. En Guanajuato, como tradición, se regalan aguas frescas de sabores como chía, jamaica o limón, así como nieves y paletas, representando consuelo y solidaridad con la Virgen.
Otro de los asistentes, el señor Alfredo Castro, señaló: “Más que nada venimos a pedir por la paz, porque el país y la ciudad lo necesitan mucho, y confiamos en que Dios nos escuche”.
Integran arte Madonnari en altar
En Celaya, con una mezcla de técnicas tradicionales y arte contemporáneo, la Casa del Diezmo inauguró este Viernes de Dolores su emblemático altar, destacando este año por la intervención del muralista celayense Fernando Ayala, quien integró el arte Madonnari en la elaboración del tradicional tapete de semillas.


Fernando, artista visual egresado de la Universidad de Guanajuato con cuatro años de trayectoria en muralismo, fue el encargado de diseñar el tapete que enmarca la imagen de la Dolorosa.
Aunque la encomienda inicial se centraba en el uso de granos como arroz y frijol, Ayala decidió elevar la propuesta visual.

“Decidí intervenirlo con arte Madonnari y gises pasteles para representar a la Virgen con dos ángeles. Quise salirme un poco de lo impuesto para darle un toque diferente, buscando innovar en estos espacios culturales”, compartió el artista.
Para lograr la precisión en la imagen, Ayala explicó que utilizó una técnica de retícula basada en una imagen de referencia, logrando una pieza que combina la textura de las semillas con la delicadeza del dibujo efímero.
Simbolismo del Viernes Santo
La festividad no solo destacó por su belleza visual, sino por el profundo significado de sus elementos. Maribel Rodríguez, representante de la cajetería “Ay Cajeta”, que también se unió a la tradición con su altar en su negocio, explicó la importancia del color morado que predomina en el altar a través de las flores.

“El color morado representa el sufrimiento, la tristeza y la humildad de María al entregar a su hijo”, dijo.
Recordó que algunos elementos esenciales del altar son el agua, las flores y las naranjas, símbolos de las lágrimas y la amargura de la Virgen.
Una tradición que refresca y une en Viernes santo
Como parte de la interacción con la comunidad y siguiendo la tradición de regalar “agua de la Virgen”, los participantes locales buscaron formas creativas de mantener vivo el interés. Este año, la cajetería Ay Cajeta optó por obsequiar paletas de hielo a los asistentes.
Rodríguez enfatizó que la importancia de estas celebraciones radica en la unión familiar y en la transmisión de valores culturales a las nuevas generaciones.
“Es lo que nos hace acercarnos a la Iglesia y a la familia, enseñándole a nuestros hijos lo que son estas tradiciones celayenses”, concluyó.
Monumental altar en San Francisco del Rincón
Con la devoción que caracteriza al pueblo francorrinconense, decenas de fieles se dieron cita en la Parroquia de San Francisco de Asís para conmemorar el Viernes de Dolores.
Este año, la celebración destacó por la instalación de un monumental altar en honor a la Virgen Dolorosa, resultado de un trabajo coordinado entre autoridades eclesiásticas y el Museo de la Ciudad.
Desde el jueves, personal del Museo de la Ciudad se encargó de vestir el recinto religioso con elementos tradicionales como flores, esferas de colores y el característico germinado de trigo, creando un espacio de reflexión que invitó a la ciudadanía a sumarse a las actividades de Cuaresma.
Riqueza cultural
La colaboración permitió que el altar no solo fuera un punto de oración, sino también un referente de la riqueza cultural del municipio.
Los feligreses que acudieron a rendir honor a la Virgen destacaron la belleza de la ornamentación, la cual se convirtió en el escenario principal para el rezo del Santo Rosario durante la tarde.
“Es una tradición que no queremos que se pierda. Venir a ver el altar y rezar un momento nos prepara para la Semana Santa; es algo que nos enseñaron nuestros padres y ahora nosotros lo seguimos haciendo”, comentó Virginia López.

“¿Ya lloró la Virgen?”, el sabor de la tradición
Al caer la tarde, y tras concluir los actos litúrgicos, se llevó a cabo uno de los momentos más esperados por la comunidad: la repartición del “agua de Cuaresma”. Siguiendo la costumbre, los asistentes se acercaron al atrio parroquial para hacer la pregunta tradicional: “¿Ya lloró la Virgen?”.
Como respuesta, los organizadores repartieron vasos de agua de sabor a quienes acudieron, simbolizando las lágrimas de la Virgen María ante el sufrimiento de su hijo.

La jornada transcurrió en un ambiente de paz y convivencia familiar, donde autoridades eclesiásticas agradecieron el apoyo del equipo del Museo por su compromiso en preservar estas manifestaciones de fe.
RAA