Guanajuato.- La noche del 10 de abril la Camerata de la Nueva España presentó “Tenebrae”, un concierto a cappella que llevó al público por un recorrido sonoro profundo y cuidadosamente construido a través de la música sacra de los últimos cinco siglos.
El programa abrió en el escenario del Teatro Juárez con la riqueza de la polifonía renacentista de Orlando di Lasso y los intensos Responsorios de Tomás Luis de Victoria, piezas que marcaron el tono solemne de la primera parte.
Más adelante, el misticismo del barroco se hizo presente con el célebre Miserere mei, Deus de Gregorio Allegri, interpretado con una precisión que provocó uno de los momentos más emotivos de la velada.

Versatilidad vocal y sonoridades contemporáneas
En la segunda parte, el ensamble transitó hacia sonoridades más contemporáneas con obras de Pau Casals, Zoltán Kodály y Dante Andreo, mostrando versatilidad y dominio vocal.
Luego del cierre del concierto Tenebrae, la agrupación volvió al escenario para interpretar “Lacrimosa” del compositor cubano Calixto Álvarez, una pieza que mezcla la tradición católica con elementos vocales de la santería, dejando una resonancia espiritual distinta en el recinto.
La respuesta de la audiencia

El público no tardó en reaccionar. “Fue un concierto que te envuelve, te hace sentir cada nota”, comentó una asistente. Por su parte, otro espectador destacó “la calidad vocal y la manera en que lograron transmitir algo tan íntimo sin instrumentos”.
El concierto Tenebrae no solo fue una presentación musical, sino una experiencia que confirmó el nivel interpretativo de la agrupación y su capacidad para conectar con la audiencia a través de la música sacra.
DMG