Salamanca.- Madres buscadoras, integrantes del colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos llevaron a cabo una marcha en medio del dolor y con el ánimo de buscar justicia para sus compañeras Patricia Acosta Rangel y Katia Citlali Jauregui Acosta.
Alma Lilia Tapia, vocera del colectivo, informó que “no todas viven esta fecha entre festejos y reuniones familiares, pues en sus hogares siguen faltando sus hijos. Además este año enfrentamos la pérdida de dos de nuestras integrantes”.
Informó que tras el homicidio de Patricia y Katia, se solicitó suspender la marcha, pero al final no fue así. “Hoy somos poquitas porque a muchas ya no las dejaron venir por miedo a lo qué pasó”.
La marcha partió del estadio de la Sección 24, en la calle Ébano, de la colonia Bellavista, llegando hasta el “Árbol de la Esperanza”, ubicado en el jardín principal en Salamanca. Las madres buscadoras portaban cartulinas con las imágenes de sus seres desaparecidos así como con las mensajes de esperanza y pedimentos de justicia para las madres buscadoras que han sido asesinadas a lo largo de los años.
Durante el recorrido, también recordaron a Lorenza Cano Flores, madre buscadora desaparecida desde el 2024 y de quien, a la fecha, no se ha tenido algún avance en cuanto a las investigaciones de su paradero.
Rubi, madre buscadora, compartió con los medios de comunicación su sentir tras participar en esta marcha.
“Soy madre de Erika González Ortega. Ella fue privada de la libertad el 13 de abril pasado. Hasta el momento no he sabido nada de ella, ni nadie se ha comunicado con nosotros para decirnos algo de su paradero “.
Comento que a pesar del dolor, sigue con la búsqueda de su hija, pues tiene la esperanza de volverla a encontrar. “Ella era mi compañera de vida, siempre estábamos juntas”.
Señaló también que Erika es madre de un pequeño de tres años, el cual es otro motivo para seguir adelante con su búsqueda y no bajar los brazos por difícil que parezca la situación.
La marcha terminó cuando las madres buscadoras hicieron una oración colectiva en el “Árbol de la Esperanza “, de cuyas ramas cuelgan diversas fotos de los seres queridos, desaparecidos, de decenas de familias del mismo colectivo y otras más que también han colocado las imágenes de personas que actualmente están reportada como no localizadas.
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Asesinaron a madre e hija integrantes de colectivo de búsqueda
Las dos mujeres víctimas de un ataque armado en Salamanca eran madre e hija, quienes dedicaron sus últimos años a la labor de búsqueda de personas desaparecidas. Ambas formaron parte del colectivo “Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos”, lo que llevó a diversos sectores a exigir justicia y protección inmediata para las buscadoras de la región.
El asesinato ocurrió en un contexto de vulnerabilidad extrema para quienes realizan labores de rastreo en el estado de Guanajuato. Tras la identificación, el colectivo al que pertenecían emitió un comunicado donde lamentó la pérdida de sus compañeras, subrayando que su labor fue impulsada por el amor y la esperanza de encontrar a sus seres queridos, una tarea que ahora quedó truncada por la violencia.
Organismos defensores de derechos humanos denunciaron que el ataque representó una agresión directa contra la lucha de las familias que suplieron las deficiencias del Estado en la localización de desaparecidos. La noticia provocó que otros colectivos de búsqueda en la entidad se solidarizaran, advirtiendo que la impunidad en estos casos envió un mensaje de terror para quienes solo buscaron la verdad.
Finalmente, la Fiscalía General del Estado inició las carpetas de investigación correspondientes para dar con los responsables del doble homicidio. La comunidad de Salamanca y los activistas estatales demandaron que se activaran protocolos de protección específicos para los familiares de desaparecidos, señalando que buscar a un pariente no debió costarles la vida.
AAK





