Historia 358
Esta es la historia 358 de 450 que te contaremos sobre León
A lo largo de sus casi 450 años de existencia, el Barrio del Coecillo ha visto crecer en sus calles a miles de familias, comercios e historias que forman parte de la identidad leonesa. Con el paso del tiempo, de entre todos sus hijos, hubo uno que se encargó de llevar el nombre del barrio y de la ciudad de León mucho más allá de sus fronteras: Hilarión Sánchez Rocha.
A bordo de una bicicleta, Hilarión conquistó caminos dentro y fuera de México y se convirtió en una de las figuras más representativas del ciclismo leonés. Hoy, a sus 71 años, aquella pasión que nació hace más de cinco décadas permanece intacta y lo lleva a continuar promoviendo el uso de la bicicleta no solo como deporte, sino como un estilo de vida.
Para mí la bicicleta es lo máximo. He ahorrado miles y miles de pesos en gasolina por moverme con ella en toda la ciudad y el estado. Cualquier asunto que tengo, voy y lo hago con mi bicicleta. Ella me ha dado todo en esta vida: experiencias, amigos e inclusive una familia”, comentó.

Sus inicios
Su carrera sobre una bicicleta comenzó a inicios de la década de 1970. El 16 de diciembre de 1971 participó en la categoría de novatos en una carrera que organizó su escuela. Obtuvo el primer lugar y aquel trofeo fue el comienzo de una trayectoria que lo llevaría mucho más lejos.
Con la semilla del ciclismo sembrada en su corazón, contó con el apoyo de figuras como su padre y el profesor Jesús Guerrero para que su carrera creciera y diera los frutos que posteriormente cosechó.
“En aquel tiempo inicié por mi papá, que me llevaba al rancho, a 40 kilómetros de mi casa, en bici. Aunque él no tenía los conocimientos del ciclismo, fue quien me indujo. Después, el señor Jesús Guerrero fue quien me descubrió en el Barrio del Coecillo. Vio mi potencial y me guió en el deporte. Fue él quien me dijo que cambiara la bicicleta de turismo por la de ruta, porque en la de turismo no iba a conocer más que San Pancho, Romita y Silao. Y en la de ruta iba a conocer Europa, Centroamérica y toda la República Mexicana. Él tenía toda la razón”, comentó.
Aquellas palabras de Jesús Guerrero anticiparon el camino que recorrería Hilarión, quien destacó en el ciclismo mexicano durante la década de 1970 y comenzó a cosechar triunfos en campeonatos nacionales.
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Sus triunfos
Es muy bonito cumplir las metas. Dios me ha dado la fortuna de haberlas cumplido. Cuando inicié dije: ‘Voy a ser el número uno de mi ciudad, voy a ser campeón municipal’, y lo logré. Después me fijé la meta de ser campeón del estado y lo logré también. Finalmente, lo imaginé y lo declaré a medios: ‘Yo voy a ser el mejor ciclista del país en 1979 y voy a ganar el campeonato nacional’, y fui y lo gané”.
Los triunfos continuaron con el paso de los años. Hilarión compitió contra nuevas generaciones de ciclistas y todavía consiguió resultados destacados, como el triunfo en la carrera de San Marcos en 2002, superando a un joven Julio Alberto Pérez, de 25 años, y un séptimo lugar en la edición 2010 del Campeonato del Mundo de Ciclismo de Ruta en Austria.
“Mi último triunfo a nivel nacional fue en Aguascalientes, en categoría Élite. Con 49 años gané la carrera de San Marcos. Todos estaban asombrados por la edad y los rivales que había, como Julio Alberto Pérez Cuapio, que venía de ganar el campeonato de montaña en el Giro de Italia en 2002”, comentó.
Una nueva etapa en su vida
Tras haber sido alumno, campeón, maestro y referente del ciclismo en nuestro país, Hilarión vive una nueva etapa personal y deportiva. A sus 71 años, asegura que la disciplina, la alimentación y el entrenamiento constante que adquirió desde sus comienzos lo mantienen activo.
“Esto lo hago para conservarme con salud. Lo primero que hago al despertarme es dar gracias a Dios por un día más de vida y por tenerme sano. Tengo 71 años de edad y la verdad no me quejo. Muy pocas veces voy al doctor o ando tomando medicina. Me motiva que la gente me idolatra. A donde quiera que voy, la gente me reconoce. El ciclismo me abrió muchas puertas en mi vida”, comentó.
La bicicleta ha acompañado a Hilarión durante más de cinco décadas y le ha dejado una familia, amigos, experiencias y triunfos. Su historia también se ha transmitido entre generaciones de ciclistas leoneses que recorren las calles de la ciudad.
Mi vida siempre ha sido a contrarreloj, como el deporte. Yo me casé muy chico, a los 15 años. Antes de la bici no disfruté mucho mi juventud, sino que me dediqué al matrimonio y a la bicicleta. Gracias a Dios y al deporte logré formar una bonita familia de cinco hijos, tres damas y dos varones. Ese fue el premio mayor que Dios me dio. Quizá las nuevas generaciones no recuerden lo que hizo Hilarión Sánchez, pero sus papás y abuelos les platican. Si están empezando a incursionar en el ciclismo, creo que mi nombre les deben de mencionar en algún momento”, comentó.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
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