Historia 272
Esta es la historia 272 de 450 que te contaremos sobre León
Durante más de dos siglos, San Juan de Otates fue la hacienda más extensa del municipio de León. Sus tierras abastecieron de granos, carbón y ganado a la región y, durante la Revolución Mexicana, se convirtieron en un importante escenario militar.
Hoy, buena parte de ese territorio está ocupada por colonias, fraccionamientos y naves industriales, aunque el antiguo casco de la hacienda permanece en pie como testigo de una historia que comenzó hace más de tres siglos.

El origen de la hacienda
La historia de San Juan de Otates se remonta al 2 de diciembre de 1661, cuando Pedro Marmolejo adquirió la Cañada de Otates, junto con tierras, ganado y animales de trabajo que dieron origen a la hacienda.
Tras su fallecimiento, la propiedad pasó a su hijo Nicolás Marmolejo y después a Luisa de Esquivel y Vargas, hasta que en 1709 fue vendida al terrateniente zacatecano Diego Clemente de Quijas.

Para entonces era una de las haciendas más importantes de la región. Contaba con capilla, establos, trojes, graneros, caballerizas, presas y extensas tierras donde se cultivaban maíz, cebada, chile y frijol, además de producir leña y carbón.
A principios del siglo XIX fue arrendada por nueve años a Pablo de la Pompa, administrador de la hacienda de Comanjilla. La última compra registrada ocurrió en 1885, cuando pasó a manos de Ramón Alcázar.
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Un cuartel durante la Revolución
La Revolución Mexicana transformó por completo la vida de la hacienda.
Gracias a su ubicación estratégica, las tropas de Francisco Villa instalaron en San Juan de Otates un cuartel con artillería y provisiones.
Gloria Zúñiga, habitante de la comunidad, conserva los relatos transmitidos por sus abuelos sobre aquellos años.
Su abuelo, Miguel Zúñiga, colaboró llevando alimentos y encargos al campamento villista. Su abuela, Maximina Rodríguez, recordaba que de niña jugaba en un enorme árbol de la India que se levantaba dentro del casco de la hacienda y que permaneció en pie durante más de un siglo.

Tras la Revolución llegó una nueva transformación.
En 1921, la compañía Corcuera Hermanos adquirió la propiedad, pero el 26 de agosto de 1936 el presidente Lázaro Cárdenas repartió 1,426 hectáreas de San Juan de Otates, La Loza y San Nicolás entre 186 ejidatarios como parte de la reforma agraria.
Del campo a la ciudad
Con el paso de las décadas, el paisaje cambió por completo.
Donde antes existían sembradíos y corrales hoy se encuentran fraccionamientos, vialidades y parques industriales dedicados principalmente a la fabricación de materiales para la construcción.
La comunidad también se convirtió en una de las más pobladas del municipio y mantiene una fuerte tradición migratoria.

Aunque el crecimiento urbano modificó gran parte de su entorno, el casco de la antigua hacienda conserva parte de sus construcciones originales, hoy rodeadas por viviendas y comercios.
San Juan de Otates dejó de ser la hacienda más grande de León, pero sigue recordando la época en que buena parte del desarrollo económico de la ciudad dependía del trabajo realizado entre sus tierras.
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