León, Guanajuato.- Interpretar a Jeffrey Dahmer no termina cuando baja el telón.
Para Emmanuel Okaury, dar vida al asesino serial implica un proceso de preparación física y emocional que le exige estudiar al personaje desde sus propios testimonios, pero también desprenderse de él después de cada función.
El actor visitó el Teatro Manuel Doblado el pasado 28 de agosto para presentar uno de los mayores retos: interpretar a Jeffrey Dahmer.
En entrevista con AM, comparte cómo ha sido alejarse de la imagen que el público conoce a través de las series y acercarse al hombre real mediante entrevistas, documentales y testimonios.
“Me basé mucho en las entrevistas reales. Mucha gente conoce a Jeffrey por la serie, pero hay más información sobre él. Analicé su mirada, su voz, cómo se movía, esa ansiedad que representaba al reprimir sus emociones o no saber expresarlas”, explicó.
El actor contó que fue un proceso largo que construyó de la mano del director Rafael Perrín. El proyecto nació a partir de una propuesta que él mismo llevó al director, basada en el texto de Vicente Ferrer, y posteriormente se incorporaron César Perrín y Fernando Vega a la producción.
“No me toca juzgarlo, sino entenderlo”.

Okaury reconoció que interpretar a un personaje como Dahmer implica enfrentarse constantemente a preguntas incómodas. Sin embargo, considera que su labor como actor no es justificar ni condenar al personaje, sino comprenderlo para poder representarlo.
“No me toca juzgar porque como actor no podemos juzgar al personaje, pero sí entenderlo. Creo que viene a raíz de su infancia, de la soledad, del abandono de su madre y de su padre, el no tener atención y crecer todo el tiempo con gritos a su alrededor”, señaló.
El actor también destacó que la obra permite abordar temas como la salud mental, el racismo y la discriminación que existían en la época en que ocurrieron los crímenes de Dahmer.
“No estamos en ningún momento enalteciendo a un asesino serial, sino hablando más bien del cuidado de la salud mental, de cómo a veces viene todo desde casa, desde la crianza, desde los hijos”, dijo.

El personaje también pesa fuera del escenario
Uno de los aspectos más exigentes para Okaury es el desgaste emocional que queda después de cada función.
Antes de salir al escenario realiza ejercicios de voz y cuerpo, pues el monólogo requiere una importante exigencia física y además debe mover la escenografía.
Pero el cansancio, reconoce, es principalmente emocional.
“Termino con un cansancio emocional, más que físico. Literal siempre llego a bañarme y sacar de alguna manera toda esa energía que manejé con el personaje. Ese bañito con agua caliente es lo que me relaja después de haber vivido un momento tan fuerte”, compartió.
A ello se suma la responsabilidad de interpretar a una persona real que, incluso actualmente, tiene seguidores.
“Hay fans realmente de Jeffrey Dahmer. Mi responsabilidad es también que vean lo que ellos conocen: a este ser real que existió, cómo habló, cómo miró, cómo caminó. También cargo con eso, con demostrar que están viendo a esa persona que ellos conocen en escena”, afirmó.

Para Okaury, esa responsabilidad es precisamente una de las razones por las que decidió construir el personaje desde la investigación y no únicamente desde la ficción.
CYPS