Con la complicidad de sus correligionarios en el Legislativo, Guadalupe Taddei fue modificando las reglas que rigen el funcionamiento colegiado del INE para convertirlo en un TaddeINE: la señora y sus achichincles controlaban todo… ¡por dedazo!
Ella nombraba, ponía y quitaba, cambiando y modificando las reglas, de tal suerte que el INE perdió su carácter de organismo independiente y colegiado para ser una oficialía de partes del Ejecutivo.
Así, el TaddeINE avaló la sobrerrepresentación de Morena en el Legislativo para que con un 54 por ciento del voto ganado en urnas pasara a tener el 72 por ciento de representación en el Congreso.
Igual hizo cuando Morena adelantó los tiempos de campaña y nombró a sus “defensores” en cada Estado permitiéndoles arrancar mucho antes de los tiempos que marca la ley electoral.
A lo que vamos, pues, es que no basta con que se vaya como presidenta del INE la tal Guadalupe Taddei, debe irse también el personal administrativo que ella puso y que permitió contratos por dedazo a sus favoritas.
Igualmente los consejeros nombrados en su gestión mediante maniobras chicharroneras.
¿En dónde estaba el contralor del INE cuando se cometieron los abusos con las favoritas?
Así como el director administrativo, el auditor, el tesorero y el resto del personal que administraba los cuantiosos recursos que le entregaban al INE provenientes de fondos públicos, del dinero que damos los ciudadanos vía impuestos a la Hacienda pública.
¡El TaddeINE ejerció catorce mil cien millones de pesos en el 2026 y estaba solicitando para el 2027 treinta y un mil millones de pesos!
Era tal el poder y dominio que ejercía la tal Taddei que incitaba u obligaba a los OPLES locales a entregarles contratos a las favoritas que ella escogía.
Una de ellas -quien ha destacado por su fidelidad a Taddei dentro del INE- es la consejera Norma de la Cruz Magaña, quien fue titular del “comité temporal de Presupuesto”.
(Para sacarle la vuelta a la ley y al sistema colegiado, Taddei realizaba nombramientos “temporales” por puro dedazo, sacándole la vuelta al Consejo donde requería la aprobación de ocho consejeros, mismos con los que no contaba).
Otra favorita es Iliana Hernández, la encargada de “Igualdad de Género” en el INE, muy cercana al proveedor favorito que puso París a los pies del chamaco hijo de la Taddei.
Para que las elecciones del 2027 sean confiables y creíbles se requiere un INE limpio del taddeísmo y del oficialismo que la colocó ahí, que es lo mismo que decir libre de la influencia del viejillo embustero de Macuspana y del igualmente rollero padrino de la Taddei y de sus familiares, Alfonso Durazo, hoy Gobernador (presuntamente sin visa) de Sonora.
Otro es José Alberto Pérez, coordinador de Servicios de Informática, quien les impone a los OPLES los equipos que deben adquirir para “conectarse” con el INE.
Igualmente, mencionan a Mario Burciaga, director de Recursos Materiales, súper favorito de la Taddei y que tenía su cuchara metida en todo lo que son los amplios y extensos “recursos materiales” del INE.
En pocas palabras, les proponemos, amigos lectores, que para que las elecciones del 2027 sean confiables, creíbles y certificables, México necesita un nuevo INE. Uno renovado, integrado por expertos apolíticos, independientes, honrados, sin nexos con “el movimiento” ni con partido alguno. De lo contrario, volveremos a lo mismo sólo que con diferentes nombres, sean hombres o mujeres.
Cuando mediante un proceso muy amañado de insaculación sacaron el nombre de Taddei para que asumiera el título de Consejera Presidenta del INE, el cascarrabias bocón tabasqueño la elogió llamándola una mujer capaz, íntegra y honesta, y que quienes se oponían a su nombramiento eran “conservadores” hipócritas y “ladrones”.
Y ahora, miren ustedes quién resulta ser hipócrita y ladrón: quien no era ninguna de las cosas que de ella dijo el morador de “La Chingada”, quien se mordió la lengua y le salió aguarrás, algo que le acontecía con frecuencia.
Con la caída de Taddei, mañosamente encumbrada por él, se comprueba lo que ha dejado claro la historia postsexenal: todo lo que decía y hacía este merolico se tornó en abono… eso sí, de excelente calidad, dada la abundancia de estiércol en el presente.