Desde hace más de 35 años el señor Rogelio Ambriz Rodríguez se dedica a la reparación de Niños Dios e imágenes religiosas y su trabajo lo hace con mucho amor y respeto.
Para esta temporada navideña es cuando más se le junta la chamba, por ejemplo este año y entre noviembre y diciembre ha reparado 300 niños dios.
“Toda mi vida he reparado las cosas de los templos, cosas católicas. Yo nací allá en el centro en la calle Azucena. Trabajo en esto desde niño, yo soy la cuarta generación que se dedica a esto, a mi me enseñaron mis tíos”, platicó don Rogelio.
Él repara figuras de patol, de yeso, hueso molido y de resina. Les arregla desde las manitas, los pies, la cabeza, los ojos y todo lo hace con mucha delicadeza como si se tratara de un bebé.
“Yo se las doy de vuelta bien, por muy antiguo que sea. Los costos depende según lo que se les arregle. Me han traído que dicen que son muy milagrosos”, dijo don Rogelio.
Su esposa la señora María Dolores y su hija Diana Lucero de nueve años de edad también son unas expertas en la reparación y por ello le echan la mano a don Rogelio con las reparaciones.
“Para mí lo más difícil es arreglar los deditos de los niños porque son muy delgados, también yo hago las pestañas con pelo de animal”, dijo la señora María Dolores.
El tiempo de entrega de las piezas es de tres días y también arreglan otras imágenes o piezas según la fiesta patronal.
Algo curioso marcó a don Rogelio en su trabajo.” Un día me trajeron un niño grande de patol, de allá de Purísima y cuando iba a cerrar el negocio escuché risas de niños; me fui y al día siguiente el niño estaba acomodado en otro lado y los demás Niños Dios también estaban movidos”.
El trabajo de don Rogelio es muy bueno y tiene clientes hasta de Mazatlán y San Felipe Torres Mochas .
También platicó que tiene varios Niños Dios que fueron “abandonados” pues sus dueños no volvieron por ellos. “Los saco para que se los lleven porque una cosa sagrada no se puede vender”, añadió.
Su taller de reparación está sobre bulevar Torres Landa número 702 B, en el Barrio de San Miguel, justo frente al paradero de las orugas de la Tierra Blanca. Don Rogelio trabaja de lunes a domingo en horario de 9 de la mañana a 2 de la tarde.