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Con el no en la frente

“¿Cuál es su mayor orgullo?”, pregunté a Daniel Cosío Villegas una tarde apacible en el jardín de su casa en San Ángel. Tenía 76 años de edad. Su hermano, el neumólogo Ismael Cosío Villegas, le había diagnosticado un enfisema en el pulmón y no le daba más de un año de vida. Me contestó con […]

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