Celaya.- Con una playera de la Selección Mexicana y una silla de ruedas fabricada de manera artesanal por su dueño, “Rockera” recorre las calles de Celaya mientras lucha por recuperar la movilidad de sus patas traseras. Su propietario, Gerardo Rico, busca el apoyo de un médico veterinario especialista que pueda valorar su caso y determinar si existe alguna posibilidad de rehabilitación.
“Quiero ver si tiene alguna esperanza de recobrar la movilidad en sus piernas. Quiero ver si puede tener una mejor calidad de vida”, expresó.
Gerardo Rico, trabajador de Servicios Municipales, relató que a principios de este año adoptó a una cachorra nacida en el centro de composta de la colonia Monte Blanco. Sin embargo, cuando apenas comenzaba a caminar, la perrita sufrió un ataque que cambió por completo su vida.
“Un día se metió un pitbull a agarrar a los perros grandes. Ella estaba casi recién nacida y pensé que ya la había matado porque se quedó sin quejarse. La agarró de la cintura y como trapo la zarandeó. Todavía no cumplía ni dos meses y apenas estaba empezando a caminar”, recordó.
Tras el ataque, varias personas le recomendaron sacrificar a la cachorra debido a las lesiones que presentaba; sin embargo, Gerardo descartó esa posibilidad y decidió hacer todo lo posible por sacarla adelante.
“Para mí es un honor que haya quedado conmigo porque más que yo apoyarla a ella, ella me alienta mucho. Hay veces que me hace bajar la cara de vergüenza porque es muy luchona y muy calladita”, comentó.
Un diablo de carga como silla de ruedas y música de Kiss contra la ansiedad

Las secuelas físicas no fueron las únicas consecuencias del ataque. “Rockera” comenzó a sufrir episodios de ansiedad y miedo, situación que llamó la atención de su dueño, quien descubrió una peculiar forma de tranquilizarla.
“Le daban unos ataques de angustia bien feos. Le pongo rock pesado y se calma muy rápido. Se ponía a aullar muy fuerte y con canciones pesadas, por arte de magia, se callaba”, explicó.
Fue así como decidió llamarla “Rockera”, inspirándose en bandas como Kiss y Mägo de Oz, cuya música ayudaba a la perrita a relajarse.
Con el paso de los meses, Gerardo observó que arrastrar constantemente sus extremidades posteriores le provocaba heridas y desgaste físico. Por ello, buscó tutoriales en internet y construyó una silla de ruedas improvisada utilizando un diablo de carga, lo que ahora le permite desplazarse con mayor facilidad.
“Mi mamá me enseñó a amar a los animales porque por algo los pusieron en este planeta. La vida sería muy difícil sin ellos y por eso traté de hacer algo por ella, aunque siento que ella ha hecho más por mí. Alguien me dijo que la durmiera, pero eso jamás”, afirmó.
El llamado a la comunidad

Gerardo conoció recientemente el proyecto del nuevo refugio canino que será habilitado en las antiguas instalaciones de Celanese, por lo que acudió a un acto cívico para solicitar información y saber si existe la posibilidad de que “Rockera” reciba una valoración médica especializada.
Finalmente, aclaró que no busca apoyo económico, sino orientación profesional que le permita conocer las alternativas disponibles para mejorar la calidad de vida de su compañera de cuatro patas.
MGM