Purísima del Rincón, Gto.- Un árbol seco, una cadena corta y el dolor de una columna fracturada fueron el escenario de vida para Alba, una perrita tipo pitbull que fue rescatada por el colectivo Huellitas de Amor en la comunidad de Monte Grande, Purísima del Rincón.
Su caso, que ha indignado a los Pueblos del Rincón, pone nuevamente sobre la mesa la urgencia de aplicar sanciones reales contra el maltrato animal, dejando además decenas de comentarios en el seguimiento compartido por el colectivo.
El reporte inicial alertaba sobre una situación que describe a una perrita con las patas traseras fracturadas permanecía atada, sin posibilidad de buscar alimento o refugio, por lo que, tras una búsqueda intensiva, los rescatistas localizaron a la perrita justo a la entrada de la comunidad.
A pesar de que los vecinos manifestaron su “incomodidad” al verla sufrir diariamente, y de que presuntamente las autoridades de control animal tuvieron conocimiento del caso sin intervenir, Alba permaneció encadenada y arrastrándose hasta que el colectivo acudió en su auxilio.
Decidimos llamarla Alba, porque significa nuevo amanecer. Y eso es exactamente lo que empieza hoy para ella. Cuando nos vio, salió a nuestro encuentro… como si supiera que su tormento estaba por terminar”, compartieron integrantes de Huellitas de Amor.
Diagnóstico: Una vida sobre ruedas
Tras la valoración veterinaria, el diagnóstico es irreversible, pues Alba presenta una fractura de columna que ha anulado la movilidad de sus extremidades traseras y debido a la gravedad y al tiempo que pasó sin atención, ya no es candidata a cirugía.


Actualmente, la perrita presenta llagas en sus patas debido a que tiene que arrastrarse para desplazarse, por lo que el colectivo ha iniciado una campaña para recaudar fondos y adquirir un carrito especial que le devuelva la movilidad, además de costear su tratamiento por desnutrición.
A diferencia de otros rescates, Huellitas de Amor ha decidido llevar el caso ante las instancias legales, aunque los presuntos dueños han negado su responsabilidad, la asociación busca que se apliquen las sanciones económicas o penales que marca la ley.
No podemos normalizar este tipo de situaciones. Vamos a dar acompañamiento para que se lleven los procesos legales correspondientes; buscamos sanciones reales, incluso privación de la libertad si el caso lo amerita. Si no hay denuncia, no hay respuesta”, sentenció el colectivo.
Al respecto, Huellitas de Amor hace un llamado a la ciudadanía de Purísima y San Francisco para colaborar en la rehabilitación de Alba.
Detallaron que se requieren donativos para su carrito, atención médica y, eventualmente, una familia especial que esté dispuesta a adoptar a una perrita dócil y noble que, a pesar del maltrato, no ha perdido la confianza en los seres humanos.
Maltrato animal en Guanajuato
Según el Código Penal del Estado de Guanajuato, el maltrato animal no es solo una falta administrativa, sino un delito tipificado en el Código Penal del Estado. De acuerdo con los artículos 297 y 298, se establecen penas que van desde los 6 meses hasta los 2 años de prisión, además de multas de 50 a 100 días de salario, a quien dolosamente cause la muerte de un animal o lesiones que pongan en peligro su vida o causen una pérdida de facultades (como la fractura de columna en el caso de Alba).
Sin embargo, la Ley de Protección Animal del Estado de Guanajuato, que rige la actuación de los municipios, delega en las autoridades locales (como Control Animal) la responsabilidad de intervenir de manera inmediata en casos de crueldad evidente. En este sentido, la omisión de las autoridades de Purísima del Rincón podría considerarse una falta a sus facultades de seguridad y bienestar animal. Para que un caso como el de Alba trascienda la indignación en redes sociales y llegue a una sentencia real, la Fiscalía General del Estado de Guanajuato (FGEG) requiere que se formalice la denuncia penal bajo el rubro de “Delitos contra la Vida y la Integridad de los Animales“, ya que las sanciones administrativas municipales suelen limitarse a multas económicas que muchas veces no se cobran o no reparan el daño causado.
Es fundamental que la ciudadanía comprenda que alimentar a un animal o tenerlo “bajo un árbol” no exime de responsabilidad si el ejemplar presenta caquexia (desnutrición extrema) o lesiones sin tratamiento. La ley guanajuatense especifica que el abandono y la falta de atención médica son formas de maltrato que deben ser perseguidas de oficio cuando hay una denuncia de por medio.
LF