Con redacción de Yanireth Israde.

Sinaloa.- Carmen Larrañaga, candidata a diputada cuya voz seduce, es la protagonista de La sirena y el jubilado de Élmer Mendoza (Alfaguara), la nueva novela del sinaloense, el relato sobre un canto que silencia las balas, y no al revés.

“Siempre intentan acabar con ella y se sobrepone”, dice el autor, quien entrevera la vida de Carmen, la “Sirena”, una joven que busca legislar para las mujeres, y la de Néstor del Valle, un jubilado que sabe de armas, de arte y de amor. Este par de aliados insospechados, de la mano de otros cómplices, socava las prácticas de la narcopolítica del Partido Democrático del Pueblo Bueno en esta obra que conjuga el thriller político y el retrato social.

“Hay muchas Carmen Larrañaga en Sinaloa y en todas partes, y creo que cada vez habrá más”, afirma el también autor de Balas de plata, galardonado este año con el Premio Jorge Ibargüengoitia de Literatura.

Nada puede pasarnos a los hombres y a las mujeres que nos dan por derrotados, por acabados. Nada. La historia está llena de ejemplos de eso. Lo que nos sostiene, entre otras cosas, puede ser la esperanza, el amor, pero yo creo mucho en el deseo de aprender, en el deseo de definir lo que eres y de trabajar para que tu ser se manifieste”, añade.

Eso sucede con Larrañaga, una mujer serrana que, al contrario de las sirenas mitológicas, no se hunde, aun cuando atentan contra su vida: rescata el futuro.

“La sirena y el jubilado tiene que seducirnos, pero para pensar en un futuro diferente como mexicanos. Ahora no la estamos pasando bien. Ella sí se anima a pasar de las declaraciones a los hechos”, describe, “y el grupo de mujeres que la respalda realmente está cerca de los problemas, vive los problemas, desde las sexoservidoras y las líderes de colonias, hasta la clase empresarial que se acerca a ella”.

La decisiva amistad y el valor de la experiencia

Mientras los criminales disponen de armas y lealtades sostenidas por el dinero, Larrañaga y sus amigos tienen principios, causas y amigos que duran toda la vida, como los del jubilado, quien junto con sus octogenarios amigos da una vuelta de tuerca a la historia.

“Los mayores no son personas de desecho”, puntualiza Mendoza: “Este País y el mundo en general necesitan a las personas que se jubilan”. La amistad es decisiva en la historia que relata y en su vida, cuenta el escritor.

“Tengo amigos de todos: desde los más pobres que te puedas imaginar —algunos tengo que visitarlos en prisión—, hasta los que tienen todo. La amistad es un eje que nos une a partir de intereses emocionales muy puros, como el saber cómo están y conversar y que te digan: ‘No me gusta tu último libro’, y que respondas: ‘Pues no me importa: a mí tampoco me gustan tus negocios’. Me han pasado cosas muy lindas con mis amigos, siento que debo mucho a mis amistades, y, desde luego, a mi mujer, Leonor. Uno se hace amigo de la esposa después de tres décadas de estar viviendo en la misma casa”.

Es una fraternidad que se opone a la “bola de fuego” en la que se ha convertido el mundo, considera.

Portada de “La sirena y el jubilado”, de editorial Alfaguara. Foto: Especiales

‘El mundo, un caos’

En todas partes hay inconvenientes: donde no hay hambre hay intenciones de salirse, de migrar; hay cañonazos, hay balazos; en los mares están hundiendo embarcaciones, en el aire están tumbando aviones.

El mundo es un caos. Y a veces uno puede pensar: ¿Quién o quiénes son los que han concebido esta situación en el mundo?, ¿adónde quieren llegar? ¿Será verdad que para que la economía y el mundo se repongan de tantos millones de habitantes tiene que haber una guerra y tienen que morir equis millones de habitantes?”.

No es la ruta, ni para él ni para nadie, zanja. “Todos deseamos vivir en paz, salir a cenar, ir a una conferencia, ir a un concierto por la noche, salir a pasear. Incluso la gente que salía a pasear con sus mascotas por la noche ahora no la vemos, o si tuviste la suerte de comprar un auto nuevo, quieres pasear en él y no que te lo vayan a quitar en la siguiente esquina. Eso nos hace dudar, pero el mundo está lleno de gente que quiere estar mejor, y nada que ver con Dinamarca”.

El poder de la cultura como trinchera participativa

La cultura exige una actitud participativa, advierte Mendoza, director de la Feria Internacional del Libro de Culiacán, quien destaca la vida cultural en la capital de Sinaloa, entidad asediada por la violencia.

“La feria ha sido un verdadero éxito, pero tenemos otras cosas: Sinaloa es uno de los pocos estados que tienen una orquesta sinfónica; va para 30 años y sigue trabajando. El fin de semana tuvimos la ópera Pinocho en inglés, y estaba el teatro lleno de niños, con sus papás, claro. Uno se pregunta: si es un estado donde no se puede vivir, ¿cómo se da ese fenómeno? Pues se da”.

Porque nosotros apostamos a la esperanza, apostamos a la cultura, pero la cultura exige una actitud participativa. Si sale la novela hay que leerla; si va a cantar el tenor Rolando Villazón en Bellas Artes, hay que oírlo, o si se presenta la soprano Anna Netrebko hay que escucharla también, o ir a la feria del libro, por ejemplo”.

Se trata de participar desde la trinchera particular, como lo harían Carmen Larrañaga o Néstor del Valle. El fin de semana, Mendoza recibió un homenaje en el arranque de la Feria Internacional del Libro de Coyoacán (Filco).

DMG

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.