León.- Los pequeños que asistieron al tallerTíteres con Alma, Creando Identidades desde la Esponja, del Museo de Identidades Leonesas (MIL), salieron con una risa de oreja a oreja tras una jornada de aprendizaje y creatividad.
Antes de iniciar la actividad manual, los menores realizaron un recorrido en la renovada sala de Identidades, Memoria y Patrimonio. En el espacio de Historia del Tiempo, en el cual los asistentes interactuaron con el tablero colocando las piezas que faltaban.
Durante el recorrido, los niños reconocieron sitios históricos como la Plaza de los Leones (Plaza Fundadores) y el Parque Metropolitano. Erika Rodríguez, del área de Servicios Educativos, les explicó de forma amable que cada león de la fuente representa cien años de la ciudad, sumando en total cuatrocientos años de historia.
Los pequeños ofrecieron sus propias interpretaciones: “Es la plaza de los leones, porque hay leones”, comentó uno, mientras otro precisó que ya había escuchado sobre la “Ex Cárcel”, sitio donde tomaron su taller el sábado por la mañana.

Proceso creativo: De la esponja al personaje
El taller Títeres con Alma del MIL inició pasadas las doce horas y concluyó a las 14:10 horas, bajo la instrucción de Jennifer Medina, licenciada en Artes Escénicas quien ya ha colaborado en otras actividades con el museo.
La tallerista dio la bienvenida, explicó la dinámica y mostró un modelo de títere que los asistentes debían realizar utilizando materiales sencillos: esponja, telas, adhesivo y palitos.
El primer paso consistió en maquillar muy bien los modelos de caras que les repartieron. Enseguida, los niños recibieron manitas, narices y tela para diseñar cejas, ojos, pestañas, labios e inclusive bigotes.
Bajo las indicaciones de Jennifer Medina, la imaginación de los pequeños se hizo presente al crear todo tipo de cejas: caídas, despobladas, cortas, rectas y unidas. Erika Rodríguez y otras dos jóvenes auxiliares apoyaron a los menores con el material necesario en un ambiente cordial donde incluso algunas madres de familia apoyaron a sus hijos.

Detalles finales y caracterización
En un ligero alto donde se pidió la atención, la maestra Jennifer explicó cómo elaborar la cabellera e inclusive el tupé: gráficamente les indicó que usaran el puño para cabello corto y la brazada para cabello largo.
Enseguida les proporcionó estambre de varios colores, entre ellos negro —la mayoría—, azul y gris. Los pequeños atendieron las indicaciones, aunque a algunos se les dificultó el manejo del material; a otros menores se les permitió pintarlo con plumón para mayor facilidad.
A medida que terminaban, los participantes pasaban a colocar los hombros y la vestimenta al títere. El punto final consistió en poner las manitas. En cuanto al color de los ojos, los involucrados eligieron a su gusto entre negros, blancos y verdes; igualmente seleccionaron formas variadas: almendrados, redondos, encapotados, hundidos, saltones, juntos, separados, caídos y rasgados.
Algunos títeres no tenían pestañas y otros las tenían muy “ralas”, mientras que la variedad de labios superó lo inimaginable, incluyendo algunos tipo Kardashian. Al final de la jornada, los niños mostraron gran satisfacción con el taller Títeres con Alma del MIL enmarcado en los festejos de los 450 años de la fundación de León durante este 2026.

DMG