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León, Gto.- Entre voces, música y relatos de mujeres que enfrentan el miedo, la adversidad y las decisiones que marcan su destino, “Heroínas: Ópera Contada y Cantada” conquistó al público del Auditorio Mateo Herrera, el cual registró una gran entrada para este recital protagonizado por dos sopranos, un pianista y un narrador.

La propuesta llevó a los asistentes por distintas historias de heroínas de la tradición operística, pero desde una mirada renovada que las coloca no como víctimas de su destino, sino como mujeres capaces de decidir y defender su dignidad.

Con las interpretaciones de las sopranos Sol Waldo Jiménez y Vanessa Salas, acompañadas por el pianista Jonathan González, la presentación buscó acercar la ópera a un público amplio de manera comprensible y emotiva, más que ofrecer una producción operística escénica convencional.

Con texto original y narración de Iván Montes, la propuesta plantea una nueva perspectiva sobre las heroínas tradicionalmente condenadas al sacrificio. En lugar de presentarlas como víctimas pasivas de un destino impuesto, las sitúa en el centro de sus propias tragedias y muestra su capacidad de decidir frente al miedo, la incertidumbre y las circunstancias adversas.

Las sopranos Sol Waldo y Vanessa Salas. Foto: Milton Ramirez

El primer bloque explora esos momentos de “umbral”, cuando las mujeres se enfrentan a decisiones capaces de cambiarlo todo. La valentía se presentó no como ausencia de miedo, sino como la capacidad de actuar a pesar de él.

El recorrido culmina con Antígona, quien enfrenta el conflicto más profundo: el de su propia conciencia. Ante la certeza de que defender la verdad puede conducirla a la muerte, la heroína renuncia a la ambición y elige preservar su dignidad. Su canto se convierte así en un acto de voluntad y en un manifiesto de resistencia frente a un destino impuesto.

“Ella soñaba con coronar su cabeza con flores victoriosas, pero ahora sabe que solo la verdad puede liberarla de la oscuridad. Aunque esa verdad la conduzca a la muerte. Este canto es un adiós a la ambición. Antígona decide que el acto más heroico no es salvar la vida, sino salvar la dignidad”, apuntó el narrador al iniciar la presentación.

El primer bloque estuvo conformado por “Non più di fiori…” (Vitellia), de La clemenza di Tito, de Wolfgang Amadeus Mozart; “Je dis que rien ne m’épouvante…” (Micaela), de la ópera Carmen, de Georges Bizet; y “Elodia”, de Luis Gonzaga Jordá.

El segundo bloque abordó los peligros y las decisiones que surgen frente a las circunstancias adversas. Al introducirlo, el narrador señaló:

“Los peligros acechan desde el exterior. Pensemos en Micaela, de la ópera Carmen de Bizet. Suele ser presentada como una niña dócil, la niña buena e impredecible. Sin embargo, es ella quien emprende el viaje más peligroso.

“Mientras los hombres se baten en duelo por orgullo, Micaela se interna sola en la oscuridad de las montañas. La impulsa una fuerza más resistente que la pasión: el sentido del deber. Ella misma confiesa que tiene miedo, pero su voluntad es mucho más grande que su temor”.

El auditorio Mateo Herrera registró una gran entrada. Foto: Milton Ramirez

Este bloque estuvo integrado por “Sì, mi chiamano Mimì…” (Mimì), de la ópera La Bohème, de Giacomo Puccini; “Sous le dôme épais…” (Dueto de las flores), de la ópera Lakmé, de Léo Delibes; y “Vissi d’arte…” (Tosca), de la ópera Tosca, de Giacomo Puccini.

Más adelante, Iván Montes se refirió a Carmen como una mujer que desafía cualquier forma de sometimiento:

“Ella es Carmen. Ella se resiste a la idea misma de la restricción. En un mundo que intenta poseerla, se levanta como un recordatorio de que la libertad no se negocia. Carmen es ese pájaro rebelde que nadie puede aprisionar. Para ella, vivir es sacudirse cualquier atadura, incluso si el precio de esa autonomía es el destino más trágico”.

El último bloque estuvo integrado por “Quando me’n vo’…” (Musetta), de La Bohème, de Giacomo Puccini; “Mon cœur s’ouvre à ta voix…” (Dalila), de Samson et Dalila, de Camille Saint-Saëns; y “L’amour est un oiseau rebelle…” (Carmen), de Carmen, de Georges Bizet.

Al finalizar el recital, las sopranos interpretaron “Júrame”. Antes de despedirse, Sol Waldo Jiménez agradeció al público y a sus compañeros:

“Quiero agradecer a los coordinadores de estos eventos y sobre todo a mis compañeros que me siguieron el cuento, al maestro Jonathan y a nuestra compañera Vanessa. Con mucho cariño para ustedes, un regalito”.

JLMP

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