La muerte no solo representa una despedida, también guarda historias, enseñanzas y recuerdos que permanecen. Esta reflexión dio forma a “Poética Muerte”, propuesta de Theatron Ensamble que reunió poesía, música y narraciones en el foro cultural Corazón de León, como parte del Festival de la Muerte.
Bajo la dirección de Hugo Almanza, el elenco abordó distintas maneras de vivir la ausencia; entre los momentos más emotivos destacó el debut escénico de Janeth Macías con Mi casa a la que ya no pertenezco, relato sobre el reencuentro con los recuerdos de una abuela y el valor de sus enseñanzas.
Frida Almanza interpretó Qué costumbre tan salvaje, de Jaime Sabines, mientras Evelia Hernández presentó En la mina y Alfonsina y el mar. María Dolores Miranda personificó a La Muerte, con una presencia que combinó misterio y cercanía con el público.

El cierre correspondió a Raúl Merino, de 78 años, con Luz María, una historia sobre el amor que perdura tras la partida de un ser querido.
La puesta en escena convirtió la muerte en un punto de encuentro con la memoria y recordó que quienes se van también permanecen en las historias y enseñanzas que dejan.
