Susana Contreras
A lo largo de su vida, su necesidad de estudiar la llevó a viajar a diferentes ciudades para poder superarse, y solo su fortaleza le ha permitido sobreponerse a la enfermedad. Foto: Cortesía.

Ocampo, Guanajuato.- Con casi 79 años de edad, Susana Contreras Varela forma parte del selecto grupo de estudiantes adultas mayores de la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato (UVEG). Cursa la recta final de la licenciatura en Derecho, vive en el municipio de Ocampo y ya realiza sus prácticas profesionales.

A lo largo de su vida, su necesidad de estudiar la llevó a viajar a diferentes ciudades para poder superarse, y solo su fortaleza le ha permitido sobreponerse a la enfermedad, a las burlas y al acoso (bullying), que no es nada nuevo, solo que antes no se le llamaba así.

Aunque se mantiene con ánimos de aprender, Susana lamenta ser objeto de discriminación por su edad.

Me hacen bullying, pero no le hace, que al cabo hay un Dios, a ellos les va a hacer bullying el Diablo. Los compañeros no me hacen bullying, es gente de la calle y hasta un licenciado.

El licenciado me dijo que ya estoy viejilla, que para qué estudio, yo les digo que para ocupar la mente cochambrosa y no herir gente inocente”, dijo Susana.

Susana nació el 9 de febrero de 1947 en la comunidad Ibarra, en Ocampo. Tuvo ocho hermanos, pero no pudo ir a la escuela.

Mi papá me enseñaba los números y las letras, mi hermana (también), nada más aprendí las letras y a hacer palabras, vivíamos en un rancho.

Como yo era la más grande y todos estaban más chicos, las de segundo me hacían bullying y pues ahí nomás duré un año, antes del año, no terminé. En Semana Santa me dije, pues ahorita es cuando me tengo qué ir, qué estoy aguantando”, A los 21 años entró a un colegio a estudiar la primaria.

Aprovechó la visita de su hermano, un militar que vivía en Ciudad de México, para irse para allá. Aunque intentó retomar los estudios o, al menos, entrar al Ejército, tampoco pudo y se fue a vivir a San Miguel de Allende.

Ahí encontró trabajo como cuidadora de enfermos y trabajo doméstico en una casa de religiosas, una de las cuales la inscribió, ahora sí, en la escuela para recibir su certificado de primaria y en un instituto de oficios, donde estudió corte y confección.

Sin embargo, la enfermedad de su papá la hizo volver al hogar; poco después él murió. Susana emigró a Estados Unidos por unos años, pero no se acostumbraba, así que regresó a México, pero estaba enferma, aparentemente de un cáncer. La operaron en León, rehusó hacerse quimioterapia y solo accedió a tratarse con medicinas. Sorprendentemente, superó la enfermedad.

Continuó con sus estudios de sastrería, los concluyó y pudo empezar a dar clases de eso. También en esa época terminó la secundaria.

Cuando su madre enfermó, acudió a cuidarla y, al morir, Susana se derrumbó.

Estuvo encerrada en su casa más de un año; solo salió cuando una sobrina la invitó a inscribirse como instructora de Conafe (Consejo Nacional de Fomento Educativo). Contra los pronósticos, fue aceptada en el programa de becas, se capacitó en San Felipe y fue asignada dos años a preescolares en comunidades muy alejadas porque ella así lo solicitó. Terminó su periodo y quedó becada para estudiar la preparatoria.

Nuevamente hubo que viajar cada sábado, ahora a San Luis Potosí, a un mismo instituto donde estaban inscritas la mayoría de las egresadas de Conafe.

Susana Contreras Varela a sus 7 años de edad. Foto: Cortesía.

Mientras, se podía mantener económicamente gracias a su costura. Terminó su prepa en 2008. Unos años después, pidió informes en la biblioteca de Ocampo para estudiar la universidad; ahí descubrió la UVEG y poder estudiar a distancia.

Se inscribió en la Licenciatura en Administración del Capital Humano (LACH) y la terminó en 2021. Poco después, se inscribió en la carrera de Derecho; ya está haciendo sus prácticas y espera terminar en junio.

Me gustaría que se demuestren los derechos humanos y es lo que menos demuestran los licenciados (…) Cuántos seres humanos están en la cárcel, inocentemente, tú lo sabes. También afuera, mucha gente incriminada, (acusados) por cosas que hizo el amigo”, expreso.

A los jóvenes que se rehúsan a estudiar porque todo se les dificulta, les recuerda: “yo no ajustaba ni mi pasaje para ir a clases de corte”, y eso fue lo que luego le permitió mantenerse. Hoy día, da clases de costura en la Casa de la Cultura de Ocampo. La llena de ilusión su próxima fiesta de graduación, a donde ya pidió a la gobernadora Libia García y al alcalde Erick Montemayor que “se mochen” y sean padrinos.

Solidaridad escolar

Hay dos jóvenes, excompañeros de la UVEG, que asesoran a Susana Contreras cuando algo se le dificulta, sea por cuestiones tecnológicas o por un tema de estudio complicado.

Fátima González Hernández conoció a Susana en 2018, cuando la primera estudiaba Ingeniería en Gestión de Proyectos y Susana, Administración, por lo que esta le pidió ayuda.

Fátima explicó que a Susana se le dificulta enviar algunas tareas, sobre todo adjuntar los videos que comprueban su avance en las materias (los llamados “retos”).

Aunque ya terminó su carrera, Fátima (31 años) la sigue apoyando; hace una pausa en atender su emprendimiento, una tienda de ropa para caballero, y, con paciencia, la guía.

Mientras que César Anguiano, paramédico de tiempo completo, también egresado de LACH en la UVEG y también estudiando Derecho, le ayuda con los resúmenes de entrega mensual. César reconoció la resiliencia de Susana y su capacidad de ver en la educación la forma de superarse.

Y coincidió en la discriminación, no solo de las personas mayores, sino de muchos egresados, sin importar su edad: salen sin experiencia, pero nadie está dispuesto a dar un primer empleo.

EL DATO

Según la SEP, Secretaría de Educación Pública, en el ciclo escolar 2023-2024 se matricularon en Guanajuato 134,636 estudiantes en la licenciatura universitaria y tecnológica, en 204 instituciones. De ellos, 71,385 fueron mujeres.

LF

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.