En Italia le decía Il Bruto (El feo), el ex presidente venezolano Hugo Chávez confesó su admiración a su películas y en España las mujeres desfallecían por Charles Bronson, quien murió un día como hoy hace diez años.
Charles Dennis Buchinski, verdadero nombre de Charles Bronson, nació en el condado de Ehrenfeld, Pensilvania el 3 de noviembre de 1921, y fue el undécimo de 15 hijos de emigrantes lituanos y a lo largo de su carrera interpretó a soldados, presidiarios, indios, vaqueros y, la más famosa de ellas, el justiciero empistolado que pone en su lugar a los delincuentes del Harlem.
“Parezco la clase de hombre que siempre está con la botella de cerveza en la mano”, confesó en una ocasión al describir la impresión que causaba entre las personas por su aspecto de pocos amigos y de golpe certero.
Se dice que antes de ser actor peleó contra los japoneses en el frente del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial. No perdió la lengua, pero afianzó su personalidad serena aunque vigilante de su entorno, alerta a los criminales y dispuesto a hacer justicia por los indefensos.
Cuatro años después de abandonar el Ejército Norteamericano consiguió un papel en “Fireside Theater”, serie de bajo presupuesto de la NBC pero que le dio oportunidad de alternar con Yul Bryner, otra de las futuras estrellas holliwoodenses.
La faceta como actor de reparto y secundario en programas de televisión continuó hasta 1960, cuando fue seleccionado entre el selecto grupo de actores que habrían de interpretar una de los capítulos más importantes del cine western con “Los Siete Magníficos”, de John Sturges.
Sería el mismo Sturges quien habría de convocarlo tres años después para “El gran escape”, épica de la posguerra y en la que se reencontró con Steve McQueen y James Coburn. La hazaña se repetiría, ahora con otras coestrellas en Doce al patíbulo (1967).
A esta siguieron “Erase una vez en el oeste”, “El luchador” y una serie de intervenciones en el cine italiano y francés que le acareó admiradores en otras esferas de la farándula cinematográfica.
Pero fue en 1974 cuando Paul Kersey apareció en su vida y marcó la imagen guardada por admiradores que a la fecha continúan viendo las películas protagonizadas por un tipo duro, de pocas palabras pero una elocuente violencia justiciera.
“Vengador anónimo” fue la película que lo lanzó al estrellato y lo depositó en el bolsillo de millones de espectadores sedientos de un empistolado que ponga en su lugar a los asaltantes.
Cuando le preguntaron pos sus caracterizaciones en estas películas, que inició una saga de cuatro cintas en total, confesó: “Al público le gusta ver que el villano recibe su merecido”.
Así, con pocas expresiones pero elocuentes, el personaje protagonizado Bronson adquirió dimensiones casi de culto y le garantizó un espacio en la imaginación de los cinéfilos.
Charles Bronson falleció el 30 de agosto de 2003 en el centro médico Cedars-Sinai de la ciudad de Los Ángeles a causa de una neumonía, aquejado además por el Alzheimer.
Entre su filmografía destacan cintas como “Vera Cruz”(1954), “Los siete magníficos” (1960), “Doce al patíbulo” (1967), “Érase una vez en el oeste” (1968), “El luchador” (1975) y la saga de “Vengador anónimo” (1974).

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