Historia 249
Esta es la historia 249 de 450 que te contaremos sobre León
La historia de Grupo Coqueta, una de las empresas fabricantes de calzado infantil más grandes del país, inició con un joven iraquí que llegó a México huyendo de la persecución por su fe católica y encontró en León el lugar donde echar raíces.
David Katoola Saavedra —más tarde adoptó el nombre de David Cashat Saavedra— era menor de edad cuando salió de la provincia de Tel Keppe, en la República de Irak, entonces parte del Imperio otomano.

Entre 1915 y 1918, las comunidades cristianas de la región sufrieron una de las más feroces persecuciones de su historia. Además, la población padecía las consecuencias de la Primera Guerra Mundial.
David era uno de los varones de la familia y, de acuerdo con una antigua tradición, cada familia debía destinar uno de sus hijos al Seminario para preservar la fe. Su hermano mayor, a quien correspondía hacerlo, había abandonado el hogar. Entonces la responsabilidad recayó en él. Sin embargo, no aceptó ese destino y decidió abandonar su casa.
Partió de Tel Keppe, pasó por Trípoli y llegó a Beirut, principal puerto del Líbano. Allí abordó un barco rumbo a Marsella, Francia, donde vivió en el barrio de Noailles, una zona habitada por inmigrantes procedentes de distintos países del Mediterráneo oriental. Gracias a que hablaba árabe y kurdo, trabajó como guía de turistas.
Un día conoció a una familia mexicano-árabe que, al escuchar su apellido, le comentó:
—Tú tienes un tío en México, en San Luis Potosí.
Por aquellos años, miles de iraquíes emigraban hacia ciudades de Estados Unidos, como Detroit y San Diego, así como a diversas regiones de México.
David comenzó a escribirle a su tío Miguel, propietario de una armería en San Luis Potosí, y un día recibió una invitación para trabajar con él.
El tío mantenía una buena relación con el gobernador de San Luis Potosí, Saturnino Cedillo Martínez, a quien suministraba armamento para las corporaciones policiacas.
Gracias a esas relaciones, David obtuvo la nacionalidad mexicana y, hasta el día de su muerte, en 1980, a los 78 años de edad, afirmó orgullosamente ser mexicano.
La situación cambió cuando Cedillo concluyó la gubernatura y se rebeló contra el gobierno federal.
David se fue a Chihuahua, donde se dedicó a la compra y venta de todo, y también de autos. Luego llegó a León.

Se unen Cashat y Succar
En una visita a Chihuahua conoció a Ángela Succar, de origen libanés. Contrajeron matrimonio y decidieron establecerse en León a principios de la década de 1930.
La relación de las familias Cashat-Succar se fortaleció y varios de sus integrantes que vivían en Chihuahua se vinieron a León.
El matrimonio Cashat-Succar tuvo tres hijos: Carlos, David y Graciela.
David continuaba en la compra y venta de todo tipo de artículos, incluso productos agrícolas. El negocio prosperó y compró un rancho a la salida a San Francisco del Rincón, donde, contando con el apoyo de sus hijos Carlos y David, sembraba principalmente pepino y lechuga.
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La segunda generación: El Sello de Oro y taller de calzado
Su hijo David Cashat Succar se fue a estudiar el primer año de Ingeniería a la UNAM, pero regresó; prefirió el rancho. Inició con una granja avícola y empezó a producir huevo.
Carlos, el otro hijo varón, instaló un taller de calzado, llamado León Industrial.

El negocio de la granja y la producción de huevo crecieron. David ideó una marca y una estrategia de mercadotecnia exitosa. A cada pieza de huevo le ponía una estrellita dorada.
Abrió un supermercado sobre la avenida Miguel Alemán, llamado El Sello de Oro, donde vendía grandes cantidades de pollo y huevo. Tuvo expendios en otros puntos de la ciudad.
Mientras David atendía la granja y la distribución de los productos, su hermano Carlos fabricaba zapatos hasta que se alejó.
David Cashat Succar salva León Industrial
Un día, David escuchó a su padre, don David, quien le pidió:
—Atiende el zapato, por favor.
David aceptó. Revisó los números del negocio: “pasivos y activos eran la misma cantidad y faltaban 500 mil pesos para capital de trabajo”, describe la escena el autor de semblanzas de industriales leoneses, Ramón Ascencio Villanueva.
El joven empresario obtuvo un préstamo, pero apenas alcanzó para pagar deudas que no aparecían en el balance. Hubo ocasiones en que no tenía para la raya ni para materiales, y aún cargaba con adeudos a proveedores.
Cuando ya debía a varios bancos, recurrió a prestamistas.
Su esposa Martha Padilla había adquirido años atrás Bonos del Ahorro Nacional y, al vencerse, retiraba el dinero y así salía adelante.
Creación de Grupo Coqueta: De 500 pares a la semana a 50 mil
Se rodeó de trabajadores capacitados, honestos y leales. Cerró León Industrial y decidió especializarse en la producción de calzado infantil.
En aquellos años la competencia era limitada. Algunos fabricantes simplemente reducían las hormas de adultos, sin considerar la anatomía de los pies de los niños.
David Cashat Succar y Martha Padilla tuvieron tres hijos: David, Juan Carlos y Martha.

La pareja eligió el nombre de la marca: Coqueta.
Su nieto Juan Carlos Cashat Usabiaga recuerda cómo lo eligieron. Ambos se encontraban en un hotel de la Ciudad de México hojeando revistas cuando encontraron la palabra que terminaría identificando a la empresa.

Cashat Succar integró a sus hijos David y Juan Carlos Cashat Padilla a la empresa.
La familia trabajó intensamente hasta convertir a Coqueta en la fabricante de calzado infantil más importante del país. En 1965, Coqueta inauguró su gran planta.
Impulsados por la demanda, crearon la marca Audaz, orientada al mercado infantil masculino y con resultados igualmente exitosos.
El empresario fue merecedor del máximo reconocimiento de la industria del calzado en México: el San Crispín de Oro, en 2009, por su contribución a la industria. Falleció en 2021, a los 82 años.

La tercera generación: David y Juan Carlos Cashat Padilla
David Cashat Padilla, uno de los tres hijos del prominente empresario, estudió Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana; antes de concluir, se había integrado a Grupo Coqueta junto a su padre y su hermano Juan Carlos, también egresado de la misma universidad.
Abrieron la tenería Kodiak y la fábrica de suelas Cuali con el propósito de abastecer las necesidades de Grupo Coqueta y crearon zapaterías con marca Coqueta.
Su padre, antes de morir, acordó con ellos sus responsabilidades dentro del grupo. David se encargaba principalmente del calzado y Juan Carlos de las pieles.
Al fallecer el fundador de Coqueta, su hijo David asumió como director general del Grupo mientras su hermano Juan Carlos continuaba dirigiendo Kodiak y Cuali.
Sin embargo, en 2023, David Cashat Padilla falleció inesperadamente. Tenía 59 años. Su muerte conmovió al sector industrial y a la sociedad.
Su liderazgo en Coqueta dejó huella. Modernizó los procesos productivos, fortaleció la mercadotecnia e impulsó nuevos diseños.
Su aportación a la innovación en la fabricación de zapatos fue reconocida con la máxima presea San Crispín de Oro, poco después de su muerte.
El fallecimiento del director de Coqueta obligó a reconfigurar la administración de la empresa.
Su hermano, Juan Carlos, quien participó en el nacimiento y crecimiento de Grupo Coqueta, asumió la presidencia del grupo, cargo que sigue desempeñando.
Cuarta generación
Juan Carlos Cashat Usabiaga, nieto del fundador de Coqueta, actualmente está al frente de la comercializadora de Coqueta y, junto a su primo David Cashat Villalobos, de la dirección de suministro. Su hermano Rodrigo está en las pieles.

“Somos un gran equipo”, comenta Juan Carlos y afirma: “Somos el relevo generacional”.
La compañía produce hoy en día alrededor de 50 mil pares de calzado a la semana.
Actualmente, Juan Carlos Cashat Usabiaga es presidente de la Cámara del Calzado del Estado.
Desde 2017 se integró a Grupo Coqueta gracias a que su abuelo lo llevó a trabajar con él. “Me invitó a la playa y ahí me dijo que le gustaría que trabajara con él… yo andaba en un restaurante”.
Recuerda emocionado la respuesta de su abuelo cuando un día le preguntó:
—¿Qué dirías que es lo más importante en la vida?
David Cashat Succar respondió:
—Estar cerca de Dios, poner siempre a tu familia primero y nada es más importante que tu paz interior… que ningún trato, ningún negocio, te impida dormir en paz.
DAR
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