Muy a pesar de los fuertes dolores que no la dejaban tranquila debido al cáncer que invadió su cuerpo, su dificultad para caminar, lo delgada que lucía y la pérdida de cabello por las quimioterapias, Irma Lozano estaba aferrada a la vida y a los escenarios: contra todo quería seguir viviendo.
“En especial su última voluntad era que quería seguir viviendo, tenía fe en vivir, nunca perdió la esperanza, fue una gran guerrera, ella nos decía a todos nosotros ‘voy a salir de esta'”, comentó Iván Cochegrus, productor de teatro y amigo de Susana Irma Lozano González, quien falleció el lunes a los 70 años de edad.
“Tenía planes de seguir trabajando, de hecho el martes 8 de octubre Irma se aferró a ir a Linares (al Museo Linares), ahí dio su última función, fue a una lectura. Sus hijos María Rebeca y Omar estaban muy preocupados”.
María Rebeca le decía que no fuera a Linares porque estaba muy delgada, pero Irma le respondió que usaría silla de ruedas y así lo hizo.
Aunque al Museo llegó apoyada de un bastón, ahí le consiguieron una silla de ruedas, desde donde hizo las lecturas: “Cada Pueblo Tiene lo Suyo” de Abel García Garza y “Las Siete Cabritas” de Elena Poniatowska en el marco del Décimo Aniversario del programa Fomento a la Lectura de Bellas Artes a Todas Partes.
En julio pasado, a la actriz le fue diagnosticado cáncer en las glándulas salivales, el cual se le extendió a otros órganos del cuerpo. Durante los días que la actriz se mantuvo consciente.
“Se despidió de todos, le dijo a María Rebeca que la amaba mucho, las últimas palabras de Irmita fueron que ella ya tenía que descansar, que se tenía que ir”.