León, Guanajuato.- A sus 86 años, Rubén “El Gato Negro” Ramos continúa demostrando por qué es una de las voces más importantes de la música tejana.
Ganador de tres premios Grammy, integrante de proyectos históricos como Los Super Seven y referente absoluto de la cultura chicana, el cantante texano lanza “Los Días de Calor“, un álbum que revisita las canciones y sonidos que marcaron su vida para presentarlos con una energía renovada y contemporánea.
Respaldado por la producción de Carrie Rodriguez y Sergio Mendoza, además de colaboraciones con figuras como Gaby Moreno y miembros de Calexico y Los Texmaniacs, el disco representa un puente entre generaciones, una celebración de la música fronteriza y un homenaje a las raíces que han acompañado a Ramos desde su infancia en los campos de algodón de Texas.
Entre la tradición y el presente
Uno de los mayores retos de “Los Días de Calor” fue encontrar el equilibrio entre la nostalgia y la modernidad, una misión que Rubén Ramos asumió sin renunciar a la esencia que ha definido toda su trayectoria.
“A menudo implica incorporar elementos tradicionales, como instrumentos o estilos vocales de mis raíces, al mismo tiempo que se adoptan tecnologías de producción modernas; por ejemplo, puedo usar guitarra acústica o riffs de acordeón que evocan mi herencia, pero combinándolos con el panorama musical actual”, explicó en entrevista con AM.
Para el cantante, la autenticidad nace precisamente de respetar las raíces mientras se permite que la música evolucione con el paso del tiempo.
Los recuerdos de los campos de algodón
La infancia de Ramos estuvo marcada por el trabajo en los campos de algodón de Texas, una experiencia que dejó huellas profundas tanto en su vida personal como en su obra artística.
Al preguntarle qué recuerdos de aquella etapa terminaron convirtiéndose en canciones dentro de este nuevo material, respondió de forma contundente:“Los Días de Calor, El Año Viejo y Ay Me Duele”.
Temas que funcionan como cápsulas de memoria y que conectan con una historia familiar ligada a la cultura fronteriza y a las tradiciones musicales que dieron origen a su carrera.
Encontrar una voz propia
Aunque provenía de una familia profundamente ligada a la música, hubo un momento decisivo en el que comprendió que había dejado de ser únicamente parte de una tradición para convertirse en un artista con identidad propia.
“Cuando me separé de la orquesta de mi hermano Alfonso Ramos, con su guía y bendición, empecé a forjar mi propio camino en la música chicana. Ya no solo seguía los pasos de mi familia, sino que estaba compartiendo mi propia historia única a través de mi música”, recordó.
Esa decisión terminaría convirtiéndolo en una figura clave para el desarrollo del sonido chicano y posteriormente de la música tejana contemporánea.

Una mezcla que nació de manera natural
A lo largo de los años, Rubén Ramos ha construido un estilo inconfundible donde convergen el tejano, el soul, el country, el mariachi y los sonidos sierreños. Sin embargo, asegura que nunca se trató de una estrategia calculada.
“Surgió de manera natural desde el principio, y en aquel entonces se consideraba música chicana, no música tejana. Me inspiraban los sonidos que me rodeaban y los diferentes contextos culturales, así que empecé a incorporar todos esos géneros en mi música”.
La diversidad cultural del sur de Texas fue el terreno fértil que permitió desarrollar esa propuesta híbrida que hoy sigue siendo una de sus principales señas de identidad.
El valor de colaborar
La experiencia adquirida durante su participación en Los Super Seven continúa influyendo en su manera de entender la música y quedó reflejada en la creación de este nuevo álbum.
“La colaboración entre culturas y la unión de talentos diversos”, señaló al hablar de las enseñanzas que mantiene vigentes de aquella etapa.
Esa filosofía también estuvo presente durante la grabación de “Los Días de Calor”, donde compartió estudio con músicos y productores de distintas generaciones y estilos “Mucho talento se reunió en este proyecto.
Como ganador de tres premios Grammy, y teniendo también a otros ganadores del Grammy involucrados, cada artista aporta su propio estilo e influencias distintivas”.
El significado de ser “El Gato Negro”
A lo largo de su carrera ha recibido sobrenombres que se han convertido en parte inseparable de su figura artística. Entre ellos destacan “El Gato Negro” y el apodo de “Tony Bennett del Tejano”, una comparación que recibe con profundo agradecimiento.
“‘El Gato Negro’ evoca un sentido de misterio y arte. Que me llamen el ‘Tony Bennett de la música chicana’ es el mayor cumplido, uno que realmente llevo en el corazón. Me inspira y representa un profundo respeto hacia mi talento, mi música y mis fans”.
Para Ramos, más allá de la fama o los reconocimientos, esos apodos reflejan la conexión emocional que ha construido con varias generaciones de seguidores.

Convertir la adversidad en una nueva herramienta
Uno de los momentos más difíciles de su trayectoria llegó tras una cirugía de garganta que modificó las características de su voz. Lejos de verlo como una limitación, decidió convertirlo en una oportunidad creativa.
“Aceptando mi nueva voz y experimentando con diferentes estilos de música y formas de expresión vocal”.
Esa capacidad de adaptación ha sido una constante en una carrera que supera las siete décadas y que sigue encontrando nuevas formas de reinventarse.
La pasión que mantiene viva la música
Como testigo privilegiado de la evolución de la música latina, desde las expresiones tradicionales hasta la actual globalización del género, Rubén Ramos encuentra inspiración en elementos muy sencillos pero profundamente significativos.
“Mis fans, la pasión por hacer música, los diferentes lugares a los que he viajado para presentarme, hacer feliz a la gente, ver a las personas bailar con mi música y el apoyo continuo a lo largo de mi carrera son cosas que me emocionan. También valoro la camaradería de mi banda, The Mexican Revolution, porque mientras más sigas adelante y en movimiento, más durarás”.
La energía del escenario y la respuesta del público siguen siendo, asegura, el motor que impulsa cada nuevo proyecto.
Un legado construido junto a sus seguidores
Tras conquistar tres premios Grammy, ingresar a diversos salones de la fama y convertirse en una figura fundamental de la música tejana, Ramos tiene muy claro qué le gustaría que las nuevas generaciones recordaran sobre él.
“Que realmente me importaban mis fans: firmar cada CD, camiseta y fotografía hasta la última persona que quedaba en la fila. Y que mis fans me han seguido apoyando hasta el día de hoy”, finalizó.
CYPS