Estados Unidos.- Pilar de la comedia moderna en el teatro, el cine y la televisión, el irreverente Mel Brooks llegó a los 100 años este 28 de junio de 2026, consolidado como una leyenda viviente.

Nacido como Melvin James Kaminsky, el escritor, actor, director, comediante y dramaturgo demostró que cualquier tema, por sensible que sea, puede ser objeto de parodia y risas.

Brooks, quien fue esposo de Florence Baum y Anne Bancroft, y es padre de cuatro hijos, es uno de los apenas 22 EGOT (ganadores del Emmy, el Grammy, el Óscar y el Tony).

El autor de “¡Qué Perra Vida!”, “El Joven Frankenstein” y “Los Productores”, es admirado por productores teatrales mexicanos, como Alejandro Gou y Guillermo Wiechers, quienes valoran su legado.

“Hablar de Mel Brooks abre la puerta a hablar sobre un genio de la industria del entretenimiento del siglo 20. Es hablar de un gigante de la estatura de Charlie Chaplin. Mel Brooks es un hombre a la altura de sus creaciones”, opina Alejandro Gou.

“Hace reír y saber hacer reír. Para reírse de los demás sabe reírse de sí mismo y siempre lo ha procurado rompiendo el molde de lo que parece estar impuesto. Desafía las reglas de lo que creemos que se ha dicho en el renglón de la comedia”, agrega el mexicano.

El actor durante una escena de la película “Las angustias del Dr. Mel Brooks”. Foto: Agencia AP

Introvertido y analítico

En “¡Todo sobre mí!: Mi Extraordinaria Vida en el Mundo del Espectáculo“, libro publicado en 2021, Brooks se definió como introvertido y analítico, reacio a una vida inundada de personas, pero muy atraído por los pequeños círculos de personas con plática amena y sin egos.

Veterano de la Segunda Guerra Mundial, comenzó en el medio escribiendo comedia televisiva en los años 50, tiempo en el que creó una de sus principales rutinas, “The 2000 Year Old Man”.

Entre sus creaciones para la pantalla chica más importantes destaca la emblemática serie “Superagente 86”, parodia de las películas de espías, que se emitió entre 1965 y 1969.

En el cine, dirigió 11 largometrajes (desde “Los Productores”, de 1967, hasta “Drácula”, “Muerto pero Feliz”, de 1995), dejando su huella en la pantalla grande.

“Mel tiene un sello propio. Así como Woody Allen tiene el suyo, el de Mel existe, es un tono. Es creador de un estilo irreverente, con un humor ácido, con tono fársico y es muy particular que no copia y no se parece al de nadie más”, destaca Wiechers.

“Toma elementos históricos e historias clásicas, que pueden ser historias reales, pero que incitan a la reflexión. Incluso no falta al respeto a nadie, tal como sucede en Los Productores”, agrega.

Mel Brooks y Matthew Broderick en un evento en Nueva York en 2001. Foto: Agencia AP

¿Su obra maestra?

“Los Productores”, considerada por el American Film Institute una de las mejores comedias de todos los tiempos, expone la inteligencia de Brooks y su forma de armar situaciones de comedia sin caer en clichés.

Sigue a Max Bialystock, un productor de Broadway en bancarrota, y Leo Bloom, su tímido contador, quienes planean montar un muy incorrecto políticamente musical sobre Adolf Hitler.

Lo harán de la peor manera posible, con el mensaje más ofensivo, para que éste fracase de inmediato y ellos puedan quedarse con dinero de los inversionistas… algo que no ocurre.

Wiechers recuerda que, cuando la versión teatral se presentó en Alemania, en 2009, una voz de Brooks advertía que el musical se burlaba de los nazis, aunque sin ninguna intención de faltar al respeto a las víctimas del Holocausto.

Para Brooks, la parodia es una herramienta que invita a pensar con profundidad sobre cualquier tipo de tema, principalmente los más complicados.

“Es un humor que pretende, a través de la reflexión, dejarnos saber qué ha hecho la humanidad para que la risa sea un resorte que catapulte hacia otras acciones que permitan el progreso y la evolución”, destaca Wiechers.

“Sus 100 años de vida son un testimonio de que el buen humor es la mejor medicina para alcanzar la plenitud en todo su esplendor”, añade Alejandro Gou.

El productor mexicano de teatro, Alejandro Gou. Foto: Agencia Reforma

Más que un EGOT

En sus más de 80 años de carrera, acumula más de 100 premios y distinciones. Destacan la Medalla Nacional de las Artes y los trofeos que lo convierten en un EGOT.

  • 7 Emmy
  • 3 Grammy
  • 1 Óscar
  • 3 Tony

Sus imprescindibles

  • “Superagente 86” (1965-1969)
  • “Los Productores” (1967)
  • “El Joven Frankenstein” (1974)
  • “Las Angustias del Dr. Mel Brooks” (1977)
  • “¡Qué Perra Vida!” (1991)
  • “Las Locas Aventuras de Robin Hood” (1993)

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