En la actual temporada, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato ha incluido obras de autores contemporáneos de nuestro siglo, obras que son difíciles de entender; hay quienes apoyan estas ejecuciones pero también hay voces discordantes.
Entre quienes apoyan la propuesta del director titular de la OSUG, Juan Trigos, se encuentra Tania León, quien al término del concierto ofrecido el viernes anterior dijo “Gracias al maestro Juan Trigos por permitir que la música de nuestro siglo sea escuchada, esto permite al público conocer nuevas obras e incentiva a los autores”. Las palabras de la compositora y directora de orquesta sirven de marco para fundamentar la propuesta del director de la orquesta universitaria, que en su programación ha incluido muchas obras contemporáneas.
Entre el público hay quienes aceptan con beneplácito esta idea pero también hay voces discordantes.
“Soy un músico novato, apenas por afición comencé a estudiar violín y me parecen muy difíciles algunas obras que se han tocado, mi oído no está acostumbrado a escuchar cosas que supuestamente debería entender, ya que son muy contemporáneas”, dijo Simón Aceves, asiduo asistente a los conciertos en el Teatro Principal.
“Mi oído no alcanzó a comprender lo que el autor trata de transmitir”, dijo el joven, luego de escuchar el pasado 16 de mayo la obra ‘Inducendus in Tractus Sensim’, para órgano y orquesta de José Luis Hurtado, con la que se inició el Festival Internacional de Órgano Guillermo Pinto Reyes.
El joven escucha pide que adicionalmente en los programas de mano se explique a detalle, “para el público común y corriente como yo, con un lenguaje sencillo, este tipo de obras para que las entendamos”.
EL CONTRASTE
En contraste, el programa del viernes anterior fue disfrutado a plenitud por los asistentes, a pesar de que todas las obras fueron compuestas en años recientes. ‘Horizons’, en 1999; ‘Concierto Elegíaco’, en 1986; y ‘Sinfonía Sacra’, en 1963.
La primera fue escrita por la directora huésped, en su discurso sonoro sobresalen flauta, clarinete, violas, chellos y contrabajos.
Pero sin duda, lo que más logró la admiración del público fue la ‘Sinfonía Sacra’, de Andrrzej Panufnik. Es una obra que sintetiza la lucha y tradiciones del pueblo polaco. Por momentos, los oyentes parecen sentir el ambiente del campo de batalla y de la religiosidad católica; se combinan los cantos gregorianos con la participación de 4 trompetas estratégicamente ubicadas en el escenario.
El autor logra mezclar con éxito lo heróico y la espiritualidad de los polacos, que han sufrido a lo largo de los tiempos.
En cuanto al ‘Concierto Elegíaco’ para guitarra y orquesta, el ejecutante, Mauricio Hernández, tuvo que salir al escenario en 4 ocasiones para agradecer los aplausos; por ello, correspondió con un ‘encore’ escrito por él, en el que se incluyen corridos de la Revolución Mexicana.
A especialistas, maestros del Departamento de Música de la Universidad de Guanajuato, que han pedido no mencionar sus nombres, no les gustan algunas obras incluidas en los programas de Trigos; sin embargo, reconocieron, por ejemplo, que el Concierto para Flauta número 1 de Mozart, ejecutado el 6 de junio “fue excelente”; esa misma noche se interpretaron: ‘Idilio de Sigfrido’ de Wagner; y ‘Muerte y Transfiguración’, de Strauss, todos considerados como ‘autores clásicos’.
LA BELLA DEL BOSQUE
Otro concierto que podría considerarse contemporáneo y que agradó a la audiencia es ‘La Bella Durmiente del Bosque’, escrita entre los años 2011 y 2012 por el español Rubén Someso, interpretado el pasado 30 de abril por la OSUG, con la narradora Laura Fernanda Meraz.
La obra tiene como base al famoso cuento de Charles Perraul, que a su vez está inspirado en las tradiciones orales de los siglos XVII y XVIII.