Desde hace mas de 40 años, José Rangel ha dedicado su vida a labrar en piedra diversas esculturas para venderlas en su taller ubicado en Santa Teresa.
Según comenta José, el oficio lo aprendió de su tío, de quien heredó la habilidad de convertir la cantera traída de estados como Querétaro y San Luis Potosí, en figuras de ornato de carácter religioso, columnas, animales y fuentes.
Este artesano comentó que las obras más grandes pueden llevar hasta ocho días en su fabricación.
Las más solicitadas por los clientes son las figuras de la Virgen de Guadalupe y de San Judas Tadeo.
Estas esculturas a menudo son adquiridas para ser llevadas a otras ciudades del país y a veces hasta el extranjero.
Escasean los clientes
A decir del artesano, en las últimas fechas han disminuido los clientes.
“Ya hay mucha competencia, antes eramos seis o siete maestros y ahora ya hay hasta veinte, pues el trabajo no alcanza para todos”, comentó.
A pesar de que por su avanzada edad ya no puede trabajar como cuando era joven, sigue tallando piedras; por fortuna, sus tres hijos heredaron el oficio.

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