Guanajuato.- Hoy inician las tradicionales posadas en Guanajuato, una celebración que se resiste a morir a pesar de la carestía de los productos navideños que se emplean.
Ya son pocas las personas que se ofrecen a dar una posada. Los costos de muchos productos, como son los dulces, fruta, piñatas, se han incrementado hasta en un 35% en relación al año pasado. Pero es una bonita tradición que persiste a través de los años”, señala Marisela Soto, quien tiene su pequeño puesto en el Jardín de San Francisco del Coecillo.
Las posadas en Guanajuato se realizan del 16 al 24 de diciembre. Su origen religioso se remonta a la llegada de los españoles y son previas a la Navidad, con las llamadas misas de “aguinaldos”.
“Dichas misas se realizan al aire libre, con las tradicionales pastorelas y la puesta del también tradicional Nacimiento que trajeron los frailes franciscanos”, señala Jesús Anaya, fraile franciscano.
El fraile añade que la forma de celebración ha ido cambiando con el paso de los años, pero siempre conserva la característica de la alegría, el rezo del rosario, los cánticos y las tradicionales bolsitas con los regalos de la persona que dio la posada.
“Ya dar una posada implica un costo de 5 a 10 mil pesos, por los altos costos de los productos que se requieren, desde la fruta que se echa a los ponches”, señala Emmanuel López, comerciante.
Posadas reviven la convivencia en barrios como Marfil



Las tradicionales posadas en Guanajuato comenzaron a llenar de luz, música y convivencia los callejones, plazas y casas, una costumbre que año con año transforma las noches decembrinas en un punto de encuentro para familias, amigos y vecinos. Entre villancicos, velas encendidas y el característico recorrido pidiendo posada, varias zonas de la ciudad reviven una de sus celebraciones más arraigadas.
Para los comerciantes, esta temporada representa una oportunidad importante. Vendedores de adornos, velas, frutas, dulces y otros productos confían en que las posadas impulsen sus ventas. “Esperamos que este año sea bueno, la gente ya anda comprando más, sobre todo para las posadas de los barrios”, comentó una comerciante del mercado Hidalgo.
Otro locatario señaló que “diciembre siempre ayuda a cerrar mejor el año, las posadas mueven mucho el comercio local”.
Una marchanta del Mercado Hidalgo dice que gasta por lo menos 1,500 pesos en una posada sencilla para su familia, entre los dulces, la piñata y un ponche, para acompañar los rezos, cantos y la convivencia. “Si nos organizamos bien, en mi casa somos unos 8, con 1,500 pesos compramos todo, aunque sea sencillo el festejo”.
Uno de los elementos más esperados es la piñata, símbolo infaltable de estas celebraciones. En los mercados y algunos comercios locales, los precios varían según el tamaño y diseño, con costos que van desde los 90 pesos hasta más de 500 pesos, dependiendo de los materiales y el diseño.
En la zona de Marfil, en una de sus calles cercanas al Edén, vecinos se organizan para mantener viva la tradición. “Este año por lo menos queremos hacer 4 posadas, de las 9 posadas tradicionales, porque cada año ya es más complicado poder hacerlas” menciona una de las organizadoras de la colonia.
Nos juntamos entre vecinos para cooperar, lo importante es que los niños disfruten y no se pierda la tradición”, expresó una madre de familia.
Así, entre cantos, piñatas y el aroma del ponche caliente, las posadas en Guanajuato vuelven a ser un reflejo del espíritu comunitario que distingue esta temporada decembrina.
El costo del ponche navideño



Con la llegada de diciembre, el mercado Tomasa Esteves comienza a comercializar la guayaba, la caña y el tejocote, como señal inequívoca de que las posadas están a la vuelta de la esquina. Quienes buscan mantener viva la tradición del ponche navideño, este año tendrán que desembolsar entre 300 y 350 pesos.
Comerciantes del mercado señalan que los precios de la fruta han tenido ligeros ajustes. Para preparar una olla generosa del tradicional ponche, la lista básica se integra por: Tejocote: 60 pesos, caña 15 pesos, tamarindo 100 pesos, manzana 60 pesos, ciruela pasa 40 pesos y guayaba 50 pesos.

En las afueras del mercado, Ignacio Guerra García, vendedor de fruta de temporada, explica que los costos pueden variar según la calidad y el tamaño del producto. “La gente viene buscando lo mejor para el ponche. A veces quieren fruta más grande o más dulce, y eso también cambia el precio”, comenta el comerciante.
Además de su sabor reconfortante, el ponche guarda una historia que muchos desconocen. Su origen se remonta a la India, donde surgió la bebida persa “panch”, llamada así por sus cinco ingredientes originales: alcohol, azúcar, limón, agua y té. Con el tiempo, llegó a Europa y posteriormente a México, traído por los españoles, donde se transformó y adoptó frutas locales como el tejocote, la guayaba y la caña de azúcar. Hoy es un símbolo cálido de las fiestas decembrinas y de la mezcla cultural que caracteriza al país.
Por sus vapores dulces de fruta fresca y pese al costo, el ponche sigue siendo una tradición que ninguna familia se quiere perder en la temporada navideña.
Aumenta el precio de la colación
Con un incremento de 10 pesos por kilo, comerciantes del mercado municipal “Luis H. Ducoing” de San Francisco del Rincón iniciaron la venta de temporada de naranjas y mandarinas, productos tradicionales de la época decembrina.
Aunque ambos cítricos ya podían encontrarse en algunas fruterías, fue el pasado sábado 12 de diciembre cuando comenzó formalmente su comercialización en la parte trasera del mercado municipal, donde desde hace aproximadamente dos meses se han instalado vendedores de temporada que también ofrecen productos como caña y cacahuates.
Durante un recorrido por la zona, comerciantes señalaron que, desde el arranque de la venta, ha habido buena respuesta por parte de la ciudadanía, principalmente por la cercanía de las festividades decembrinas, en las que las naranjas y mandarinas son parte esencial de las posadas en Guanajuato, las iluminaciones y otras celebraciones tradicionales.
Pese a que este año se registró una buena temporada de lluvias, los vendedores explicaron que el precio del producto tuvo un ajuste respecto al año anterior, aunque aseguraron no temen que el incremento afecte las ventas.



Según detallaron, actualmente, el kilo de naranja se vende en 30 pesos, mientras que el de mandarina alcanza los 35 pesos, es decir, 10 pesos más por kilo en comparación con 2025, aunque reiteraron que las ventas no se han visto afectadas en los primeros días, pues las filas de clientes han sido constantes.
Además, destacaron que muchos compradores aprovechan la visita para adquirir otros productos de temporada como caña y cacahuates, indispensables para la preparación del ponche y las tradicionales colaciones.
Finalmente, los vendedores señalaron que permanecerán algunas semanas más en este punto del mercado y manifestaron expectativas positivas para cerrar una buena temporada, luego de que en 2024 enfrentaron bajas ventas y menor calidad del producto debido a la sequía.
AAK