San Francisco del Rincón.- Detrás de cada llamada de auxilio al 911 hay una voz que guía, tranquiliza y actúa con precisión en los momentos más críticos. Una de esas voces es la de Antonia Lizbeth Gamero Flores, operadora en la Central de Emergencias, quien día a día enfrenta situaciones donde cada segundo marca la diferencia entre la vida y la muerte.
La empatía es indispensable. No puedes apoyar a alguien sin entender su preocupación, su desesperación, su miedo o su dolor”, compartió Antonia.
Para ella, escuchar y comprender al ciudadano resulta tan importante como saber qué instrucciones brindar.
Mantener la calma bajo presión, comunicarse con claridad, tomar decisiones rápidas y trabajar en equipo son habilidades esenciales. No obstante, la vocación humana es lo que realmente distingue a un operador de emergencias.
Antes de integrarse al sistema de emergencias, Antonia laboró seis años como enfermera general y recibió diversos cursos y certificaciones, entre ellos primeros auxilios en bebés, niños y adultos, atención en empresas, manejo del código infarto, cuidados paliativos y asistencia a pacientes con COVID-19. Esta formación le permite guiar de manera profesional a los ciudadanos mientras llegan las unidades de auxilio.
Casos de vida o muerte: Asfixia y RCP
Para Antonia, las emergencias más complejas ponen en riesgo inmediato la vida de una persona: “Toda aquella que ponga en peligro la integridad humana o la salud, donde actuar lo más rápido posible puede marcar la diferencia entre la vida o la muerte, o de complicaciones mayores. Por ejemplo, una persona con asfixia: los primeros segundos son vitales para evitar daño cerebral o la muerte”.
Explicar y orientar maniobras de primeros auxilios vía telefónica puede ser extremadamente difícil. La operadora del 911 relató que en casos de RCP, busca “guiar al reportante de manera clara, firme y calmada, utilizando instrucciones sencillas y precisas… Refuerzo que lo está haciendo bien y lo motivo a continuar, ya que el apoyo emocional es clave”.
Mantenerse en línea durante todo el procedimiento es vital: “Permite corregir la técnica, reforzar el ritmo de las compresiones y evitar interrupciones que disminuyan la efectividad de la reanimación. Además, ayuda a mantener la calma del reportante, quien se encuentra en una situación de alto estrés”.
El caso que la marcó

Uno de los casos que más ha marcado a Antonia fue el de una bebé de ocho meses con obstrucción de la vía aérea. La madre, desesperada, llamó llorando y mencionó que su hija “se estaba ahogando y se estaba poniendo morada”.
Gracias a la guía paso a paso de Antonia, la madre logró realizar correctamente las maniobras de desobstrucción: golpes en la espalda, presión en el pecho y observación constante. Tras varios intentos, el llanto de la menor confirmó que la vía aérea se liberaba. Minutos después, los paramédicos llegaron para hacerse cargo de la bebé.
Explicar por teléfono la maniobra adecuada para un bebé es altamente complejo, ya que el reportante se encuentra bajo un alto nivel de estrés. Cada segundo cuenta y las maniobras deben realizarse con extrema precisión”, recuerda Antonia.
Atender emergencias pediátricas, aseguró, implica un nivel extra de sensibilidad. “El estado de los menores puede cambiar de manera rápida y muchas veces no pueden expresar con claridad lo que sienten o les duele. Los procedimientos varían según la edad, el peso y el desarrollo físico del niño, por lo que es fundamental adaptar las indicaciones y el tipo de apoyo que se brinda”, explica. En adultos, por el contrario, la información suele ser más clara, pero también pueden existir complicaciones derivadas de enfermedades crónicas.
La estrategia de la calma
En situaciones de riesgo inmediato, la operadora del 911 mantiene una rutina estratégica: “Primero pregunto cuál es la emergencia; después obtengo la ubicación por si se corta la comunicación; luego cuestiono quién sufre la emergencia para saber cómo puedo apoyar; y por último, evalúo cómo y con qué se originó el problema, siempre imaginando al paciente, ya que el reportante es mis ojos”.
La calma de la operadora se transmite al ciudadano, quien se convierte en un apoyo activo para salvar vidas mientras las unidades de emergencia llegan al lugar”, compartió.
Finalmente, Antonia hace un llamado a la ciudadanía sobre el uso responsable del 911 y la importancia de conocer primeros auxilios básicos: “El 911 es una herramienta vital que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Seguir las indicaciones del operador no es una pérdida de tiempo, sino una guía profesional diseñada para ayudar mientras llegan las unidades de auxilio.
“Además, conocer primeros auxilios básicos puede salvar vidas, especialmente en casos de niños, adultos mayores o personas vulnerables. El uso responsable del servicio 911 es fundamental: las llamadas falsas o innecesarias pueden retrasar la atención de emergencias reales. Detrás de cada llamada hay personas que realmente necesitan ayuda inmediata”, expresó.
Antonia Gamero Flores representa la combinación de profesionalismo, empatía y vocación que hay detrás de la central de control del 911, recordando que cada llamada es una oportunidad de salvar vidas y de acompañar a quienes, en los momentos más críticos, más lo necesitan.
AAK