Guanajuato.- Venezolanos en Guanajuato manifestó su dolor e impotencia tras los devastadores terremotos del pasado 24 de junio. Los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 provocaron el colapso de edificios e incomunicación total en zonas como Caracas y La Guaira.
Explicaron que la falta de luz e internet complicó saber si sus familias estaban a salvo. Señalaron que la emergencia es crítica debido al deterioro acumulado en los hospitales de su país, la escasez de medicamentos y la falta de brigadas especializadas de rescate.
Ante la lentitud de la respuesta oficial, venezolanos en Guanajuato transformaron la angustia en movilización. En coordinación con redes de Querétaro y Ciudad de México, abrieron centros de acopio en restaurantes y negocios locales para recolectar víveres y material médico.
Finalmente, agradecieron la solidaridad del pueblo mexicano y el envío de brigadas de rescate. La comunidad hizo un llamado a colaborar mediante donaciones en especie, apoyo económico en cuentas confiables o con oraciones para afrontar el proceso de reconstrucción.
Venezolanos en Guanajuato no dimensionaban la magnitud
Miembros de la comunidad venezolana radicada en León comparten a AM su sentir ante la tragedia que enluta su país de origen y donde están sus seres queridos.
Esto luego de que dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5, separados por apenas 40 segundos, sacudieron Venezuela, en lo que representa uno de los terremotos más intensos registrados en el país en el último siglo.
La noticia llegó por mensajes de WhatsApp y redes sociales, sin que al principio quedara clara su magnitud. Jairo Louis Clavo, cantautor y profesor de inglés residente en León, señala que la dimensión real del desastre tardó horas en revelarse.

Solo en la noche alcancé a ver lo peor de la destrucción y las personas buscando familiares. El primer sentimiento fue de tristeza y dolor por los afectados, luego vino la necesidad de buscar algo útil que hacer”, describió en entrevista.
Por su parte, Martha Romero, comunicadora social y artista, recibió la alerta de una amiga en Maracaibo. Aunque su familia en Caracas resultó ilesa, el alivio personal no redujo el impacto de las imágenes que llegaban desde el país.
Una emergencia en un país sin condiciones
El sismo llegó a un país con años de deterioro acumulado, según señalan las personas entrevistadas por AM y otros medios.
El doctor Pedro Javier Fernández, consultado por BBC News, lo resumió sin ambages: “A todos nuestros hospitales les faltan suministros y medicamentos; no somos capaces de brindar atención médica a nuestra población ni siquiera en un día normal. Ahora, con esta tragedia, la emergencia es aún mayor y resulta más difícil de afrontar que en otros países “, declaró al medio británico.
Por su parte Gabriela Franco Benedetto, escritora y promotora cultural radicada en León entrevistada por AM, señala que esa precariedad limitó directamente la capacidad de respuesta.
Es un país que no está preparado para las desgracias ni para las contingencias. No puede ser que no hubiera maquinaria para mover las cosas, ni siquiera choferes de maquinaria, no hay suministros, no hay medicinas en los hospitales”, afirmó.
Dichas declaraciones se constatan con informes internacionales como el aportado por el Servicio Geológico de Estados Unidos que advirtió además que muchos edificios en la zona afectada están construidos con mampostería de ladrillo no reforzado y bloques de adobe, lo que elevó significativamente el riesgo de colapso estructural.
Asimismo Javier Rojas Tineo, radioaficionado con experiencia en comunicaciones de emergencia entrevistado por AM, coincide en que las primeras horas transcurrieron sin respuesta organizada.
Las primeras 24 horas fueron prácticamente nulas por falta de personal y maquinaria. No se actuó de manera eficiente. Nosotros como radioaficionados actuamos desde el segundo cero, pero nos amarraron las manos”.
Organización civil ante el vacío institucional
Ante la lentitud de la respuesta oficial, la sociedad civil actuó primero. Ciudadanos sacaron a personas de edificios derrumbados con las manos desnudas, mientras la interrupción de comunicaciones y los daños en carreteras dificultaban el acceso de los equipos de emergencia.
Gabriela Benedetto vivió esa incertidumbre de cerca cuando un amigo, piloto y capitán, fue reportado como desaparecido. Horas después llegó la confirmación de su muerte junto a la de sus dos hijos.
¿Cómo te explico que aunque siempre tienes la esperanza de que aparezca, de repente te enteras que una mamá ya perdió su hijo, una esposa perdió al esposo y a sus dos hijos?”, dice.
Pese al duelo, Benedetto destaca la respuesta colectiva que ha surgido tanto dentro de Venezuela como desde el extranjero. A su juicio, la movilización de ciudadanos, organizaciones y gobiernos para enviar ayuda humanitaria demuestra que, frente a una tragedia de esta magnitud, la solidaridad sigue siendo una de las mayores fortalezas del pueblo venezolano.
Esa visión sobre la importancia de enfrentar la adversidad de manera conjunta también es compartida por Martha Romero, quien la plantea desde una perspectiva política y social:
Necesitamos un gobierno que piense en el bien común, en la gente, en que los jóvenes puedan tener un futuro. Si antes había que reconstruir el país, ahora estamos más unidos para sacar a Venezuela hacia adelante.”
Benedetto coincide con ese sentimiento y lo resume como una muestra del carácter de los venezolanos:
“Me siento muy orgullosa de ser venezolana. Eso es lo que somos: gente que se mueve para hacer las cosas realidad. Ya no estamos esperando que nos rescaten. Ya estamos ahí, vamos a darle”.
Quienes deseen contribuir pueden acercarse a los centros de acopio habilitados en Querétaro, donde voluntarios reciben donaciones de víveres, medicamentos y artículos de primera necesidad para su envío directo a las zonas afectadas.
“Hacemos un llamado de esperanza y solidaridad”

Jenny Rey De Zambrano, una venezolana quien desde hace ocho años vive en León compartió que su sobrina María Ángela de 21 años, estuvo desaparecida seis horas en la zona de La Guaira una de las ciudades más afectadas por los sismos ocurridos en Venezuela.
En entrevista con AM, dijo que en León se abrió un centro de acopio en la Avenida México 405 en la colonia La Moderna a una cuadra de la Plaza del Mariachi para enviar ayuda a sus compatriotas a través de la Embajada de Venezuela en la Ciudad de México que también recibe donativos.
Agregó que en Irapuato ya se habilitó un centro de acopio en un negocio ubicado en el bulevar Villas 2841 en la colonia Villas de Irapuato.
Hacemos un llamado de esperanza y solidaridad porque lo que hoy estamos viviendo los venezolanos también será un proceso doloroso y un proceso de reconstrucción bastante difícil porque muchas personas lo perdieron todo, a sus seres queridos y su hogar”, expresó.
Jenny contó que sus familiares que se encuentran en Venezuela están bien, sin embargo durante el desastre unas primas que viven en Caracas y una sobrina que habita en La Guaira estuvieron desaparecidas por varias horas.
“Mi sobrina bajó con unas amigas a la playa y fue cuando tembló. Fue una sensación terrible y dolorosa para nosotros, pero afortunadamente estuvimos solo seis horas sin poder comunicarnos con ella y después establecimos contacto con mis primas en Caracas que también están a salvo.
Sin embargo, estamos bastante consternados e impactados y más porque mi sobrina fue quien estuvo en la zona del desastre donde no había ninguna manera de comunicarse, el lugar se quedó sin Internet y líneas telefónicas”, lamentó.
La venezolana quien hace 12 años, junto con su esposo se vio obligada a salir de su país debido a la falta de medicamentos para tratar una enfermedad de una de sus hijas recién nacidas dijo estar muy agradecida con México, así como con otros países que se han sumado a las labores de rescate.
“Ver que hay mexicanos apoyando a mi pueblo con labores de rescate nos da esperanza de que se salven más personas. Estoy muy agradecida porque hemos visto como nuestros compatriotas están recibiendo mucho apoyo internacional y de personas que han tendido la mano a venezolanos que están pasando por esta situación tan terrible.
Hay tantas cosas que decir, pero hay que ser solidarios y agradecer la presencia de tantas personas que están ayudando. Estamos inmensamente agradecidos con México y también con la gente de Honduras, de Colombia, Guatemala y Perú porque también han enviado ayuda”, mencionó.
El miedo persiste
La incertidumbre por no saber si sus padres y hermanos estaban a salvo, la falta de comunicación durante varias horas y las imágenes de destrucción que llegaban desde Venezuela marcaron las primeras horas para Hazel Angélica Barreto Morelos, una venezolana radicada en Irapuato desde hace 13 años, luego de los terremotos registrados el pasado 24 de junio que dejaron severas afectaciones, principalmente en el estado de La Guaira.
Aunque finalmente pudo confirmar que su familia se encontraba con vida en Caracas, relata que el miedo continúa debido a las constantes réplicas y a los daños en la infraestructura que mantienen incomunicadas varias zonas del país.

Estuve como dos o tres horas tratando de comunicarme con mi mamá y no podía porque no había luz. Mi hermano logró contactar a una vecina para que fuera a ver a mis papás porque prácticamente no había comunicación”, narró.
Explicó que, aunque Caracas también sufrió daños, la situación más grave se vive en La Guaira, entidad ubicada a unos 30 minutos de la capital, donde colapsaron edificios y quedó dañada la autopista que conecta con Caracas, además de registrarse afectaciones en un túnel, lo que ha interrumpido el abastecimiento de mercancías.
“Ese es el principal acceso por donde llega prácticamente toda la mercancía que entra por vía marítima o aérea. Al estar cerrado el paso, empieza a haber escasez y la gente ya comienza a desesperarse”, comentó.
Barreto Morelos señaló que Venezuela no cuenta con una cultura de prevención sísmica como la existente en México, debido a que históricamente no ha sido un país con actividad sísmica frecuente.
Yo tengo 43 años y solamente había sentido un temblor muy pequeño. Allá no existen alertas sísmicas, simulacros o puntos de reunión como aquí en México. La gente no sabía cómo reaccionar y eso complicó mucho la emergencia”, explicó.
Recordó que fue hasta llegar a vivir a México cuando conoció el funcionamiento de la alerta sísmica y las medidas de protección civil, especialmente tras experimentar los protocolos implementados en el país.
La venezolana también destacó que otra de las principales preocupaciones es la falta de personal especializado para realizar labores de rescate.
Allá no existen brigadas especializadas como los Topos de México. Por eso la ayuda internacional con rescatistas y equipos especializados ha sido muy importante”, expresó.
Ante la emergencia, integrantes de la comunidad venezolana en Irapuato decidieron organizar una campaña de recolección de insumos que serán enviados, mediante un enlace con la Embajada de Venezuela, primero a Querétaro y posteriormente a la Ciudad de México para su traslado al país sudamericano.
Hazel Barreto indicó que la respuesta ciudadana comenzó prácticamente desde que hicieron pública la convocatoria y espera que más personas puedan sumarse durante los próximos días.
Actualmente funcionan dos centros de acopio en Irapuato. El primero se encuentra en Restaurante Arepa’s Food, ubicado en calle Acapulco 1626, fraccionamiento Morelos, donde las donaciones se reciben de jueves a domingo, de 9:00 de la mañana a 3:00 de la tarde.
El segundo está en HPT Puertas Automáticas, en bulevar a Villas número 2841, Villas de Irapuato, con horario de lunes a viernes de 8:00 de la mañana a 2:00 de la tarde y de 3:30 a 6:00 de la tarde.
Y los organizadores solicitan principalmente material médico y de curación, artículos de higiene personal
Transforman angustia en movilización solidaria
A miles de kilómetros de su tierra natal, en un rincón del municipio de Celaya, la comunidad venezolana ha transformado la angustia de la distancia en una movilización urgente y solidaria.
Tras el devastador terremoto que sacudió a su país, el restaurante “Pastissima”, ubicado en la calle Benito Juárez #708 en Celaya, se ha convertido en el centro de acopio donde, caja a caja, estos ciudadanos intentan enviar un rayo de esperanza a sus seres queridos.
La iniciativa, coordinada en tiempo récord junto a compatriotas en Querétaro y Ciudad de México, responde a la urgencia de hacer llegar suministros técnicos y apoyo básico a las zonas más castigadas por el sismo, que ha dejado una estela de desolación y una profunda incertidumbre.
“No te sientas solo”: El sentir de la comunidad venezolana en Celaya
Para Milagros Torres, quien reside en Celaya desde hace 12 años, la distancia física no aminora el peso de la tragedia.
Realmente creo que a los venezolanos sí nos duele. Hemos pasado por mucho y, aunque no sean familiares directos, son amistades de toda una vida, conocidos y allegados. Sí da mucho pesar ver por todo lo que están pasando, además de que Venezuela es un país que nos han golpeado muy duro; este año empezó muy drástico”, comentó.

La impotencia se agudiza por la falta de información y las barreras en el lugar del desastre. Torres relató casos que golpean de cerca.
Tengo unos amigos que tuvieron que viajar de Bogotá a Venezuela porque sus papás están sepultados bajo un edificio. Hay mucha incertidumbre, tanto para nosotros que estamos fuera porque tampoco tenemos una comunicación óptima allá (…) Hay gente que quiere bajar, hay gente que tiene familiares atrapados y no han podido porque están allá en el Poliedro de Caracas, y no les están dando los permisos”, agregó.
Entre la impotencia y la acción
La gravedad del escenario es compartida por las hermanas Jaidy y Jazmín Chacón, quienes compartieron la devastadora realidad que están viviendo sus allegados.
Dios mío, no sé si son pruebas o no sé qué más tenemos que pasar para que ocurra esto”, cuestionó Jaidy al describir el desastre, cuya magnitud es inusual para su país.
“No tenemos esa cultura de que tiemble como acá en México. El último terremoto fue en el año 67, no habíamos ni nacido, y no creo que de esta magnitud”, añadió.

Jaidy puso voz a la tragedia que ocurre bajo los escombros: “Anoche vimos en un vivo de TikTok a alguien que decía: ‘Estoy con mi hijo, soy del piso 2 del edificio tal, auxílienme, todavía estoy viva, vengan a sacarnos, me queda poca pila, por favor ayúdenos’. O sea todavía hay gente enterrada viva“.
La frustración ante la gestión del desastre es un punto de convergencia en los testimonios.
Allá en vez de ayudarnos, de apoyarnos, de alentar a la gente que está ayudando, les dicen que no pueden pasar”, señaló Jaidy.
La gente hizo un cordón, tumbaron a la policía y pasaron a lo mero, porque es la única manera; ellos sí tienen familias ahí enterradas, ellos sí tienen familias ahí que están luchando por su vida”.
Prioridades del centro de acopio
Debido a la urgencia, el centro de acopio ha priorizado estrictamente los siguientes insumos, solicitados por las organizaciones de rescate:
- Material de curación: Guantes, gasas, jeringas, alcohol, agua oxigenada, suturas (absorbibles y no absorbibles) y linternas.
- Higiene: Toallas sanitarias, toallas húmedas, pañales (adultos y niños), jabón, cepillos y pasta dental.
- Alimentos: Atún y frijoles no perecederos.
“México tiene una de las cosas más bonitas: su gente”
A pesar de la tragedia, la gratitud hacia la comunidad local es constante.
México de verdad tiene una de las cosas más bonitas: su gente. Hemos sentido el cariño, la solidaridad. Ustedes más que nadie nos entienden por lo que estamos pasando porque ya México ha sido víctima de muchos terremotos”, expresó Jaidy.
Al cerrar la jornada, la esperanza se mantiene firme como único refugio frente a la adversidad.
“Que no pierdan la fe“, es el mensaje que envían a quienes siguen allá. “Sé que sí vamos encaminados a que Venezuela por fin sea un país libre, próspero; la Venezuela que nosotros conocimos, con la que sueñan todos los venezolanos“.
Mientras tanto, en la calle Benito Juárez de Celaya, el centro de acopio continúa siendo el punto de encuentro donde, a falta de presencia física en la zona cero, el apoyo celayense se convierte en el brazo que intenta rescatar, desde la distancia, los sueños de una nación herida.
Ante la posibilidad de continuar con estas labores, el restaurante “Pastissima” informará a través de sus redes sociales sobre los siguientes pasos de la colecta. Asimismo, para quienes deseen brindar apoyo económico, se pone a disposición la CLABE interbancaria 072215011284050963.
“Sentimos que el mundo se volvió chiquito”
Consternación, preocupación e impotencia, fueron algunas de las cosas que Alexander Carillo vivió cuando se enteró de los terremotos en Venezuela. Afortunadamente su familia no perdió la vida, pero sí la estabilidad emocional. Aun así, envió un mensaje de solidaridad y agradecimiento por toda la ayuda que ya llegó a su país.
Sentimos que el mundo se volvió chiquitito porque el que está en Venezuela está lidiando con el enemigo que está ahí mismo que es la tragedia y quien está afuera está lidiando con un enemigo que es odioso y perturbador que es la impotencia… Nuestros corazones están muy arrugados, muy tristes; pero estamos esperanzados que nuestra patria va a salir de este trance”, dijo.
Desde hace varios años, Alex radica en León y es el director de la Orquesta Típica de León aunque su corazón todavía le pertenece a Venezuela. En entrevista para AM relató que gran parte de su familia vive en Caracas y por fortuna no perdieron la vida; su hija Sofía estaba en un cine cuando se percató del movimiento, por lo que literalmente corrió para salvar su vida.
“La gente estaba inmersa en la película y ella sí vio que las cosas que el techo se estaba desplomando, dice mira papá egoístamente yo salí y eche a correr, correr y dice que cuando estaba a tres cuadras a cielo abierto, se voltea y ve cómo el centro comercial se desplomó”, contó el músico venezolano.
Su hermano Alberto, vive en un edificio de ocho pisos. Al momento del terremoto, él estaba en su casa ubicada en el tercer piso y alcanzó a salir antes de que los cinco niveles arriba del suyo se colapsaran: “Logró salir, estaban atrapados, volaron las rejas como pudieron y él logró salir. Pero varios vecinos no pudieron salvarse y creo que el edificio quedó inhabilitado. La cantidad de víctimas todavía no se pueden calcular porque se cayeron muchas estructuras”.
Mi hermano me dice que aquello se hizo eterno porque cuando estaba el terremoto en su apogeo, sintieron que se murieron y hasta que pasa y la tierra se calma dicen Dios mío qué pasó y en menos de 20 segundos se vino el siguiente movimiento que fue peor, muchos edificios que quedaron torcidos, en el siguiente movimiento se fueron
Mientras que su madre, Carmen, tiene 78 años, también perdió su vivienda, como era de esperarse la impresión la tiene todavía muy afectada psicológica y emocionalmente, “evidentemente está aturdida, está confundida, y no ha podido superar lo del miércoles, estamos muy preocupados. Cuenta mi hija que sí está muy joven que ya escuchan a alguien estornudar y ya pegan el salto, a cada rato me escribe que hay una réplica. Dice que se aterrorizan, que se oyen los gritos, que la gente empieza a correr como loca”.
Para Alexander ha sido un alivio que México haya enviado a la brigada de Los Topos, otros cuerpos de rescate y ayuda humanitaria. Espera que pese a la situación política de su país, el gobierno reparta la ayuda a quienes sí lo necesitan realmente.
También pidió a la población que en la medida de sus posibilidades pueda hacer un donativo en especie o económico ante instituciones confiables para evitar que alguien lucre con la tragedia. Asimismo solicitó intenciones religiosa porque las buenas intenciones ayudan.
En este momento necesitamos que esa generosidad que caracteriza el mexicano, esa amabilidad, esa generosidad se manifieste con Venezuela. Venezuela lo va a agradecer y si no tienen algo que dar, que lo material no solamente cuenta, lo más importante es lo espiritual. Así que una intención espiritual, una oración, un pensamiento positivo hacia nuestro país en este momento vale más que cualquier cantidad de dólares porque eso es bien recibido y esa vibras, vuelan alto y van a llevarse a la traducir en bienestar para un pueblo tan afectado y tan devastado como es el pueblo venezolano”, agregó.
AAK









