Historia 340
Esta es la historia 340 de 450 que te contaremos sobre León
La Caja Popular Mexicana, la más grande de México, con cuatro millones de socios, celebra 75 años de la fundación del cooperativismo o de las primeras cajas populares en el país.
En León, el movimiento cooperativista inició en 1951, con la caja Jol-Gua-Ber, e igual que la mayoría, estuvo estrechamente ligado a la Iglesia católica.
La creación de cajas populares fue impulsada por el Secretariado Social Mexicano, órgano de pastoral del Episcopado, de acuerdo con el modelo canadiense de monseñor Moisés Coady y el de las credit unions estadounidenses.
Gracias a instituciones como Caja Popular Mexicana, miles de familias pueden ahorrar y acceder a créditos para emprender negocios, adquirir una casa, un vehículo o enfrentar emergencias.
El sacerdote Pedro Velázquez Hernández, director del Secretariado, y su hermano Manuel fueron los principales promotores de las cajas de ahorro. Pedro envió a varios sacerdotes a estudiar el movimiento a Canadá antes de replicarlo en México.
A León llegó el sacerdote jesuita Xavier Gutiérrez Olvera, iniciador de la Jol-Gua-Ber en 1951, apoyado por un grupo de trabajadores, entre ellos Gustavo Muñoz Ramírez y Rafael Alcántara, quienes posteriormente ayudaron a formar otras cajas, entre ellas la Caja Popular Emeterio Valverde y Téllez, llamada después Caja Popular Coecillo.
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Las cooperativas nacidas en las parroquias, sostenidas por la confianza mutua y la disciplina del ahorro, administradas casi siempre por voluntarios y orientadas al servicio de los trabajadores, crecieron bajo el lema: “Por un capital en manos del pueblo”.
Nace Caja Popular Coecillo
En 1957, el sacerdote Emigdio Gárate Arrieta, de la iglesia de San Juan del Coecillo, apoyado por Gustavo Muñoz y Rafael Alcántara, invitó a los fieles y vecinos del barrio a formar una caja popular.
En sus sermones promovía la creación de un grupo de ahorro con el propósito de fomentar en las familias el deseo de superación.
Tardó dos años en reunir entre 15 y 20 socios. Varios se inscribían y se retiraban al poco tiempo.
El sacerdote destinó un “cuartito” del templo para las reuniones del grupo.
Manuel Ramos Cano, Natividad Villalpando, Merced Castro y Genaro Ramos figuran entre los primeros ahorradores.
Un hecho terminó por impulsar el nacimiento de la caja. El grupo visitó a productores de aguacate en Tacámbaro, donde habían formado una cooperativa de producción, otra de consumo y una caja de ahorros.
Regresaron y reunieron a 28 personas que comenzaron a ahorrar desde ese día. Así inició la Caja Popular Valverde y Téllez, a finales de 1961.
Para constituirse formalmente era necesario contar con al menos 50 socios y 5 mil pesos en ahorros.
Desde entonces, todos los jueves tenían círculos de estudio sobre el ahorro, la administración y el emprendimiento. Fueron electos como presidente, Manuel Ramos Cano; secretario, Daniel Villanueva, y tesorero, Héctor González.
En 1962 se constituyó como caja popular ante el Consejo General de Cajas Populares, con el nombre de Caja Popular Valverde y Téllez, después conocida como Caja Popular Coecillo.
Manuel Ramos permaneció en la presidencia.
A partir de ahí comenzó a forjarse una organización de relevancia para León.
Papel de Bernardo Diosdado
Bernardo Diosdado Robles nació en Salamanca en 1950.
A los 12 años terminó la primaria y se fue a Querétaro con los sacerdotes agustinos.
Luego volvió a Salamanca, donde desempeñó varios oficios, entre ellos el de pintor.
En 1968 llegó a vivir a León y, junto con un amigo, puso un servicio de acabados para la construcción.
Fue entonces cuando sus primas, que vivían en Salamanca y habían sido fundadoras de la Caja 9 de Agosto en esa ciudad, le aconsejaron acercarse a la Caja Popular Coecillo.
Bernardo ingresó en 1970 porque necesitaba pagar una motocicleta. Sin embargo, comenzó a participar en la organización y, en 1974, fue elegido miembro del Consejo de Administración.
Poco después, Bernardo fue gerente de Caja Popular Coecillo.
Este cargo lo llevó a formar parte del Consejo de la Confederación de Cajas Populares y, finalmente, a convertirse en uno de los principales líderes de la fusión de cooperativas que integraron Caja Popular Mexicana, luego de que el Gobierno Federal autorizó la creación de sociedades de ahorro y crédito.
Tropiezos de la Caja Popular Coecillo
El camino de la Caja Popular Coecillo no fue fácil. En 1974 hubo un abuso de confianza y Bernardo fue designado tesorero. Había entonces 210 socios activos, 430 mil pesos y un faltante de 175 mil pesos.
Además, fue demolido el cuarto donde funcionaba la caja, por lo que tuvo que dejar el templo de San Juan para instalarse en la azotea de una casa.
En 1976, siendo presidente Francisco Becerra López, se dieron cuenta de las condiciones económicas de la cooperativa y descubrieron otros dos descalabros.
En una asamblea, Becerra les anunció a los socios que sus pesos valían 90 centavos y que, para recuperarse, debían renunciar a sus dividendos. Había entonces unos 500 cooperativistas.
Mientras tanto, Bernardo buscaba a más ahorradores.
Con casa propia y sucursales
En 1977, con 853 socios, Francisco Becerra y Bernardo Diosdado negociaron la compra de un terreno en San Juan 117. Cada socio aportó 100 pesos para pagarlo. En 1979 comenzó la construcción.
Así nacieron las primeras oficinas propias de la Caja Popular Coecillo.
En 1979 ya eran mil socios y, en 1983, sumaban 3 mil 27.
En 1984 comenzó la apertura de sucursales en varios puntos de la ciudad. Después siguieron Guanajuato capital, Silao y Romita.
La Caja Popular Coecillo fue una de las pioneras en todo el país en abrir sucursales, cuando los sistemas de cómputo apenas comenzaban. Se convirtió en un referente nacional por su crecimiento, desarrollo e innovación.
Nace Caja Popular Mexicana
Cuando se creó la figura jurídica de “Sociedad de Ahorro y Préstamo”, Bernardo Diosdado era gerente de la Caja Popular Coecillo y, además, dirigente de la Confederación Mexicana de Cajas Populares. Estaba convencido de que la mejor opción era formar una caja nacional.
Después de consultar a los asociados de la Caja del Coecillo y de otras cooperativas de diferentes partes de la República, 24 cajas populares, en las que se habían fusionado 60 cooperativas, formaron Caja Popular Mexicana. En 1995 se le autorizó operar como Sociedad de Ahorro y Préstamo.
Nombraron como su primer director general a Bernardo Diosdado.
La sede inicial estuvo en San Luis Potosí. En 2001 se decidió trasladarla a León.

Dirección actual
Ricardo López Enríquez ocupa desde enero de 2024 la Dirección General de Caja Popular Mexicana. Tiene 55 años y desde los 19 trabaja en la institución.
A los 14 años laboraba en una imprenta y tenía la ilusión de vestir de traje, así que pensó que el lugar indicado para hacerlo era una oficina, recuerda.
Ingresó al Instituto Londres del Bajío, ubicado en la Zona Centro de León, para estudiar la carrera de Auxiliar Contable y solicitó trabajo en Caja Popular Mexicana.
Afirma que desde el primer día le gustó el trabajo, en especial la cercanía y los servicios que se ofrecen a los socios.
Su nombramiento no fue por designación directa, sino que el Consejo de Administración, después de un proceso interno de evaluación, lo eligió. Luego fue presentado a la Asamblea General de Socios para su ratificación.

La Caja Popular Mexicana registró, al cierre de 2025, una cartera vencida de 2.81 por ciento, lo que significa que los socios pagan a tiempo.
La institución tiene como meta aumentar en 200 mil el número de cooperativistas cada año y llegar a 5 millones en cinco años.
Además, emprendió la ampliación del corporativo, que albergará a 1,700 colaboradores.
A nivel nacional cuenta con 8 mil empleados. Su sede está en León.
En cuanto a servicios, está en proceso de habilitar el sistema de Onboarding, mediante el cual los socios podrán ingresar de manera virtual.
Panorama nacional
En México hay más de 502 cajas populares, de las cuales 153 están reguladas y representan más del 93 por ciento del ahorro.
Caja Popular Mexicana registra cerca del 40 por ciento del total de socios y de los activos de las cooperativas reguladas en el país.
Otorga 60 mil créditos al mes en todo México.
Es una de las 300 cooperativas más grandes del mundo, de acuerdo con el registro de la Alianza Cooperativa Internacional.
En crédito hipotecario, Caja Popular Mexicana es la segunda mejor oferta de México, asegura Ricardo López.

Hay 501 sucursales de Caja Popular Mexicana en el país y la institución va por más.
Aunque no tiene sucursales en Baja California y Baja California Sur, Sonora ni la Ciudad de México, las operaciones pueden realizarse desde cualquier parte.
Su alianza con OXXO acercó a la institución a 24 mil puntos en el país.
Los créditos están dirigidos a personas físicas, no a personas morales. Se dividen en cuatro categorías: consumo, vivienda, automotriz y productivo.
El mayor valor
El 70 por ciento de nuestros socios están en los niveles más necesitados de servicios financieros. Sus ingresos están entre 1 y 3 salarios mínimos”, afirma Víctor Hugo Magallanes González, director de Relaciones Públicas.
Agrega con orgullo: “De acuerdo con nuestros fundadores, incorporamos a gran parte de la población a los servicios financieros”.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
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