Opinión

Una historia política de Guanajuato

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Por: Alejandro Pohls Hernández

Una historia política de Guanajuato

Una historia política de Guanajuato

Con la llegada de López Mateos a la Presidencia, se vislumbraba un cambio en México; corría el año de 1958. Una generación de jóvenes políticos llegó a los niveles más altos de decisión y dirección. El gobernador de Guanajuato, Rodríguez Gaona, no mostró interés alguno en la sucesión en el Estado.  

La dejó en caída libre; además, era consciente de que la decisión no estaba en sus manos, lo cual significó para él una preocupación menos.

En el ámbito de la política estatal, al triunfar López Mateos, la estrella del grupo de los “verdes” volvió a brillar, pues la luz no la veían desde la funesta salida del gobernador Ernesto Hidalgo. 

Al concluir el gobierno de Ruiz Cortines, salió para siempre de la escena política nacional don Pepe Botellas, Aguilar y Maya, el jefe “rojo”, quien decía: “Antes que yo, la nada; después de mí, el diluvio”.

Todo lo anterior, dio la pauta al ex gobernador Enrique Fernández Martínez, del grupo verde, para que viera en Juan José Torres Landa los atributos que lo describían como el mejor prospecto, el más avezado y el más capaz para gobernar Guanajuato. 

La idea se centró en presentar un político estatal con fuerza, como solución “local”, y oponerlo a una imposición central; repitieron el viejo procedimiento: vieron gente, formaron grupos, hicieron proselitismo y compromisos, promovieron todo lo posible para mantener un movimiento estatal y con la bandera de la modernización del Estado sumarse al progreso nacional. 

Mientras el exgobernador Fernández Martínez trabajaba en tierras guanajuatenses, don Agustín Arroyo Ch., otro verde, también exgobernador, hilaba fino en el centro, en los círculos del poder, para que Torres Landa llegara a la gubernatura y fuese el candidato “amarrado” por todos. Arroyo Ch., fue el gozne que le abrió a don Juan José las puertas de Gobernación y de la Presidencia, a través de Humberto, el Chino, Romero, Secretario Particular del Presidente. 

Con todo ese trabajo, a los 50 años cumplidos, en ejercicio de todas sus fuerzas físicas y mentales, Juan José Torres Landa fue el Gobernador de Guanajuato a partir de 1961.

Esta breve narrativa que comparto, se integrará en un libro sobre la vida política de Guanajuato, al que le dio forma Luis Aveleyra Santos, quien fuera secretario particular del gobernador Rafael Corrales Ayala. 

Recientemente, recibí una cordial llamada de Luis y para mi sorpresa y deleite, me anunció que había terminado el borrador de un libro sobre la historia política de Guanajuato. 

Las principales fuentes utilizadas en su trabajo son documentos inéditos sobre acontecimientos nacionales y los apuntes anecdóticos e históricos de Rafael Corrales, acumulados durante su largo camino por los entresijos de la política.

Le agradezco infinitamente a Luis su cortesía de hacerme llegar algunos capítulos, los cuales disfruté por su deliciosa prosa, el vigor y colorido de la narrativa, así como su valioso contenido histórico y su rigor historiográfico. 

Su trabajo es divulgativo, es decir que tiene un lenguaje fácil de entender y una estructura coherente, todo encaja y se desarrolla orgánicamente.

En la introducción se menciona que, después del Ramonazo, al llegar al interinato Carlos Medina, por decisión del Presidente Salinas, se quiso borrar de un plumazo todo lo que tuviera algo que ver con el nombre del exgobernador Corrales Ayala. 

Se cometieron actos ruines como cortar las hojas de los libros editados por el gobierno que tenían el nombre del ya ex gobernador y desaparecerlo hasta de los libros de texto gratuitos, retiraron las placas de las obras y las quisieron hacer aparecer como propias… y, desataron una terrible persecución.

Aconsejado por sus abogados, el exgobernador salió del país, para avecindarse en Mcallen, Texas, perseguido injustamente y al final exonerado por los tribunales. 

Regresó enfermo, primero sufrió un cáncer de próstata, luego otro en el pulmón; con entereza salió adelante, pero después la vida se ensañó y padeció un herpes que le generaba fuertes dolores, que finalmente lo llevaron a la muerte. 

A la par, se fue el recuerdo de su romántico amor por la actriz Isabela Corona, de mucha más edad que él, y los veleidosos alientos que Ruiz Cortines le mandaba con rumbo a la Presidencia…

Continúa narrando Luis… desde luego, don Rafael habló mucho de las Memorias que estaba escribiendo, pero nunca las concluyó ni ordenó. Al morir en el inicio de 2015, pregunté por susodicho manuscrito, pero nadie me supo decir nada, hasta que finalmente el heredero de don Rafael, su sobrino el doctor Mauricio Bellón Corrales, me brindó su confianza, me entregó el manuscrito original y me permitió acceder a algunos archivos del exgobernador.

Lo cual fue fundamental para lograr el opúsculo sobre la historia política de Guanajuato.

…Al leer el manuscrito, dice el escribano, me percaté de que, como era una costumbre de años en don Rafael, escribió varios textos pulidos y detallados, pero también esbozos que únicamente hacían referencia a nombres de políticos y personas de otro tiempo, con el fin de que, como siempre, el escribano diera forma a los temas.  

Descubrí pesquisas muy interesantes y no menos importantes; entonces, mi tarea fue desarrollar las líneas que marcaba el exgobernador, que lamentablemente ya no se encuentra para la revisión y edición finales. 

Los apuntes históricos que en breve publicará Luis Aveleyra, estoy seguro que integrarán un excelente e interesante libro, que será una buena aportación a la memoria histórica y una referencia obligada para comprender el vericueto por el que ha transitado el devenir político de Guanajuato. 

El esfuerzo de Luis es el de recuperar la memoria colectiva de unos eventos penosos y otros gloriosos que constituyen la historia política del Estado. 

En este trabajo se entreveran tanto las vivencias del ex gobernador Corrales Ayala, como distintos hechos nacionales que tuvieron lugar con la intervención de destacados guanajuatenses, desde la Revolución hasta las postrimerías del siglo XX. 

El opúsculo en ciernes no trata de exculpar a don Rafael Corrales de algo, solo decir lo que vivió, aspectos que nunca han sido publicitados y conocer la otra cara de la historia contemporánea que atañe a Guanajuato, subraya Luis Aveleyra Santos…  

Pasadas tres décadas de su mandato, hay cosas que se deben decir por respeto a la inteligencia de los guanajuatenses, con el propósito de compartir una parte de la historia tal y como otros la entendieron y la vivieron, para que mentes acuciosas profundicen en los acontecimientos narrados, sin maquillajes ni sesgos, pues la historia convencional nos da una relatoría de sucedidos, pero no nos cuenta las motivaciones, pasiones que les dieron origen.
 

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