Cada enero hacemos listas: ahorrar más, comer mejor, movernos un poco más. Pero casi siempre dejamos fuera a un protagonista silencioso de nuestra vida diaria: el planeta. Este Año Nuevo, quizá no se trate de prometer salvar al mundo —una tarea enorme y abrumadora—, sino de dejar de dañarlo un poco menos, cada día.
El primer propósito podría ser consumir con más conciencia. No todo lo nuevo es necesario, ni todo lo necesario tiene que ser nuevo. Reparar antes de reemplazar, comprar de segunda mano y preguntarnos si realmente necesitamos ese objeto es un acto sencillo que reduce residuos y demanda de recursos.
Otro compromiso posible es replantear nuestra relación con el plástico. Decirle adiós a las bolsas desechables, botellas de un solo uso y empaques innecesarios no es una moda, es una urgencia. Llevar una botella reutilizable o una bolsa de tela puede parecer insignificante, pero multiplicado por millones de personas deja de serlo.
También está el propósito de cuidar la energía, incluso en casa. Apagar luces, desconectar aparatos que no usamos, optar por focos eficientes o aprovechar mejor la luz natural son decisiones pequeñas que reducen emisiones y, de paso, la factura eléctrica.
Un cuarto propósito, igual de importante, es comer con más responsabilidad ambiental. Reducir el consumo de carne, evitar el desperdicio de alimentos y preferir productos locales y de temporada no solo beneficia al planeta, sino también a nuestra salud y a las economías cercanas.
Finalmente, quizá el propósito más poderoso sea informarnos y hablar del tema. El cambio ambiental no ocurre solo con acciones individuales, sino también con conversaciones, exigencia ciudadana y decisiones colectivas.
Compartir información, apoyar iniciativas locales y votar con conciencia también es parte del cuidado ambiental. Tal vez este Año Nuevo no logremos hacerlo perfecto. Pero si logramos hacerlo un poco mejor, ya estaremos avanzando. El planeta no necesita héroes de un día, sino personas constantes todos los días. Y ese puede ser, al final, el mejor propósito de todos.