PASAN LOS DÍAS y la dirección de Pemex que encabeza Víctor Rodríguez Padilla sigue sin explicar por qué el actual Gobierno mexicano decidió aumentar de manera notable el regalo de petróleo a Cuba.
EN LA PRESIDENCIA de la República han insistido que el flujo del hidrocarburo se mantiene más o menos igual que en sexenios anteriores. Resulta curioso que justo en este asunto no se hable de “el periodo neoliberal”, para referirse a las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña, que según esa lógica aportaron la misma cantidad de petróleo al régimen cubano cuando aún vivía y decidía Fidel Castro.
SIN EMBARGO, pese a los dichos oficialistas, los datos que se conocen a nivel internacional son muy distintos, pues demuestran que, en poco más de un año, este gobierno envío a Cuba 17.04 millones de barriles de petróleo, ¡16 veces más! que sus antecesores.
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POR CIERTO, ALGO que empieza a inquietar a empresas importantes es que, sean cuales sean las cuentas gubernamentales, no hay claridad del pago pronto y expedito de las deudas a sus proveedores mexicanos, a los que Pemex ha maltratado por mucho tiempo y ahora está castigándolos con más largas para el pago de sus millonarios adeudos.
PORQUE EL TEMA no es solo un dinero que se debe y compromisos de pago. Ha implicado pérdidas de empleos, cierres de empresas, parálisis económicas en importantes regiones petroleras del país y afectación a las comunidades.
EL GOBIERNO federal explica sus envíos a Cuba como aportaciones solidarias a la isla. Y lo que no queda muy claro son los esquemas de pago de parte de la administración isleña, porque no se ve cómo pagarán los cubanos.
NADA MÁS QUE acá en el sureste mexicano también hay penurias y necesidades. Quizás sea tiempo de pensar en que esa solidaridad petrolera inicie con los habitantes de Ciudad del Carmen o de Campeche que han tenido que cerrar sus negocios, o con las empresas proveedoras, grandes y pequeñas, que han tenido que enviar a la calle a miles de empleados.
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SI ALGO QUEDÓ CLARO en la sesión de ayer en la Suprema Corte es que las ministras Lenia Batres y Yasmín Esquivel no intercambiaron regalos de Navidad.
RESULTA QUE Batres aprovechó que se discutía un tema relacionado con la UNAM para arremeter una y otra vez contra Esquivel, recordándole el supuesto plagio que cometió en su tesis de licenciatura.
LA MORENISTA buscaba, sin decirlo abiertamente, que la ministra quedara excluida de cualquier expediente en el que estuviera involucrada la UNAM, dado el litigio que mantuvo con esa casa de estudios.
AL FINAL la intentona de Batres no prosperó, pero fue muy evidente que las diferencias entre ambas se han vuelto más profundas. Se extrañan en la Corte las discusiones sobre temas de fondo y conceptos jurídicos.