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Hacen malabares para sobrevivir y hasta derecho de piso pagan a la Foideh

La historia de tres jóvenes que el destino juntó en un semáforo de Venta Prieta

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Foto: Yurico Dávila

Foto: Yurico Dávila

El sol alcanza su punto cenital máximo cuando Carlos, Daniela y Emanuel están a la mitad de su horario laboral. 

Artesano, estudiante de inglés y uno más de psicología en la universidad. Hablan de una hermandad entre ellos. Son malabaristas y deben sortear a la FOIDEH, que pide una cuota semanal con tal de dejarlos trabajar en los semáforos e incluso los utiliza para dar función en eventos del PRI.

En esta ocasión el destino dictó que se encontraran en el crucero de Venta Prieta, en la capital del estado y contaron a Am sus historias.

Carlos
Tiene 20 años y además de ser malabarista es artesano, hace macramé, tallado de madera y pintura. Originario de Ecatepec, Estado de México, llegó a Pachuca hace nueve meses para dedicarse de lleno al malabarismo.

Inició a las diez de la mañana y planea irse a las cinco de la tarde, todo depende de cómo esté el día, cuenta.

Viste una camisa gruesa de manga larga y gorra para cubrirse de los rayos del sol pues todo el día hará malabares. 

Ha practicado por casi dos años y es capaz de subir a un monociclo mientras gira un balón en su cabeza.

“Ganas en un día normal como unos 200 pesos, depende de lo que sepas hacer. A veces somos varios en el mismo crucero, pero nos ponemos de acuerdo, ya sea que nos turnemos o demos horarios”.

Dice ganar mucho más que en comparación con cualquier trabajo, por eso no ha buscado otro tipo de empleo.

“Sinceramente nadie me va a pagar lo que gano aquí, entonces prefiero trabajar en un semáforo. 200 en un día normal, hay días más bajos donde sacas 100 o días muy buenos donde sacas hasta 300”.

Carlos relata que hace poco entró a FOIDEH al argumentar que en Pachuca no hay permisos para hacer malabares en los semáforos de la ciudad. “Nos cobra un derecho de suelo, por así decirlo”.

Todos los que quieran trabajar en un crucero deberán pagar 50 pesos a la semana a dos personas que pasan a cobrar los sábados normalmente.

“Pero te los puedes encontrar cualquier día. No se me hace justo porque si es un apoyo no deberían cobrar, pero tampoco se me hace mal porque sí sale para pagarlo”.

A su vez ha ayudado a la organización. “El dirigente Oscar Pelcastre iba a tener un evento de día del niño en el PRI y me dijo: Hazme un favor, malabarea para los niños y pues fui”.

Daniela
Daniela intenta estudiar inglés en el Cecati, diario llega a las nueve de la mañana para evitar los rayos del sol. Se va del semáforo a las dos o tres de la tarde, según su ánimo. Es originaria de Tizayuca pero vive desde hace poco en Pachuca.

Relata una hermandad entre los malabaristas ya que entre ellos se apoyan y se organizan para repartir los semáforos.

“Depende, si llegas temprano te toca trabajar sola, pero a veces hay otros compañeros con la necesidad de laborar. Nos turnamos, para que nos toque a todos”.

También ha hecho aportaciones. Dice que no tiene mucho que llegaron a cobrar, pero desconoce más sobre la organización.

“En mayo nos dijeron que para trabajar en semáforos debes tener un permiso. Contaron que se dedica a apoyar a partidos políticos y que así obtiene los permisos para los semáforos”.

Cuando los dos encargados de cobrar la semana llegaron en una moto, recuerda que le dijeron que la podían quitar del semáforo si no se unía a ellos, que era opcional, pero si pretendía trabajar bien, debía unirse.

“Nos cobran 50 por semana, si no querías pagar, al principio te aventaban a la policía municipal. De repente se empezó a descontrolar todo, había policías que nos decían que no hiciéramos caso y había otros que nos levantaban. Por eso no sabíamos si era cierto”.

Dice que antes venían más personas a trabajar en los semáforos, sin embargo, dejaron de ir por no querer encontrarse con los cobradores.

“EN FOIDEH nos dijeron que tenían un plan para organizar los semáforos y para trabajar debíamos ser parte de ellos, hasta nos pidieron fotos de nosotros con la finalidad de tener una carpeta de registro de todos”.

Esos 50 pesos no son lo único que les piden para poder trabajar, también los han citado a junta que luego resulta ser mitin.

Emanuel 
Originario de Pachuca, es malabarista por pasa tiempo y además estudia psicología en la UAEH. Tiene cuatro meses practicando. Sus compañeros le enseñaron y al alcanzar un buen nivel para los malabares decidió trabajar durante sus vacaciones en un semáforo.

“Es divertido, es mi sustento en vacaciones. Llego a las diez de la mañana, normalmente me voy como a las seis, cuando el sol se oculta. En un día normal sin echarle ganas y dejando pasar varios semáforos sacas unos 200 pesos”.

Sobre la FOIDEH, declara: “Yo no soy miembro de ellos, pero hay otros que sí y que pasan a cobrar 50 pesos a la semana. Se supone que están organizados por diferentes grupos políticos un poquito por debajo de la mesa, ellos van a apoyarlos y se meten a marchas”.

Muchos de sus compañeros semaforistas han sido reclutados por dicha organización para sus marchas.

“Un amigo que es escupe fuego en el semáforo de Galerías me comentó que lo reclutaban para estar quemando cosas, pero solo por ciertos partidos políticos, a cambio te dejan malabarear”.

El pago es para que no se los lleven a galeras los policías, los anotan en una libreta y así quedan protegidos, cuenta Emanuel y agrega que no pagará cuotas a dicha organización porque la calle es libre.

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