Opinión

Perspectiva

Dos sexenios de paz, dos de guerra. 

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Foto: Grupo AM

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En California, como en otros siete estados de la Unión Americana, huele a yerba quemada en las calles, cerca de los antros y en los parques públicos. Los jóvenes fuman mariguana sin que nadie los moleste. 

En Colorado hay dispensarios muy decorados con motivos vegetales al lado de Taco Bell. En lugares encerrados hacen cata de cosechas diferentes, como si se tratara de buenos vinos. 

Según la revista Time, el 70 por ciento de los norteamericanos están de acuerdo en la legalización. Frente al infierno de los derivados del opio y el sintético fentanil, la mariguana es un juego de niños. 

En Estados Unidos fallecieron 64 mil personas por sobredosis de heroína, fentanilo y otros opioides, pero en México el tráfico de mariguana es un juego mortal. Se estima que la mitad de los ingresos del narcotráfico provienen de la venta de mariguana. Aquí también se podría legalizar como lo sugieren dos ex presidentes: Ernesto Zedillo y Vicente Fox. Los últimos que gobernaron en paz. Nadie quiere escuchar. El Congreso nos cuesta carísimo, no tanto por el gasto de mantenerlo, sino por la incompetencia para legislar. 

Tenemos una ventana de tiempo donde los ciudadanos debemos preguntar cuál es la agenda de los candidatos respecto a este y otros asuntos. ¿Promoverán la legalización de la Mariguana? Y más a fondo ¿qué harán para devolverle la paz perdida a México? 
En los últimos doce años sin crecimiento sustantivo, con la seguridad pública hecha garras y la corrupción rampante, no hay más responsable que el gobernante en turno. Parece una fantasía recordar que en 2006 hubo menos de 3 mil asesinatos dolosos en todo el país.

Este año terminamos con el registro de más de 26 mil muertos por esa misma causa. Zedillo y Fox dejaron el país en paz. Felipe Calderón con su hígado inflamado se fue a una guerra sin estar preparado, sin saber lo que estaba en juego. 
Suponemos que los tres candidatos presidenciales de peso tienen un cuerpo de asesores para contestar todas las preguntas en campaña. Crecimiento, corrupción, seguridad, empleo e inflación. Cinco preguntas precisas. Es tiempo de llevar un registro de todo lo que dicen y publicarlo cada semana. Necesitamos dar coherencia al mundo de declaraciones, traducirlas al lenguaje común del ciudadano. 

Todavía resuena el eco de la pasada campaña, donde Enrique Peña Nieto prometía crecimiento del 5 por ciento al final de su sexenio. En seis años navegamos por el 2 por ciento, menos de la mitad de lo prometido y acabamos con una inflación del 6.7 por ciento a pesar de haber crecido la deuda pública del 30 por ciento a casi el 50 por ciento del PIB. Además tenemos un robo de combustibles desatado, a Pemex en ruinas y un sistema de pensiones que no dará para cumplir con los compromisos del Seguro Social. 

¿Cómo nos anticiparemos al futuro?
Un lector observaba que llevamos 12 años con el único logro de no haber permitido que Andrés Manuel López Obrador llegue a la presidencia. Y, aunque más sereno, el tabasqueño sigue planteando soluciones absurdas. Esta será la tercera y la vencida para quienes apoyan a El Peje y para el resto de la población.

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