Historia 005
Esta es la historia 005 de 450 que te contaremos sobre León
Hace casi cinco siglos, cuando México aún se llamaba Nueva España, ocurrió un hecho que cambiaría para siempre el rumbo del Bajío. Era la época en la que todos hablaban de un tesoro que brillaba bajo la tierra: la plata, elemento clave para entender el origen de León.
Aunque el sitio donde hoy se levanta la ciudad no contaba con minas propias, su nacimiento estuvo profundamente ligado a la fiebre minera que movía al virreinato. Los hallazgos en Guanajuato y otras regiones cercanas alteraron rutas, economías y decisiones políticas.
Los documentos antiguos cuentan que un hombre llamado Juan de Jasso, conquistador asentado en la región, descubrió en 1552 varias minas ocultas entre las montañas cercanas al río Guanajuato. No se trató de un rumor: él mismo dejó constancia escrita de ese hallazgo.
De acuerdo con el libro “Juan de Jasso, El Viejo” de Mariano González Leal, en un documento firmado el 20 de mayo de 1557 -localizado en 1944 por Wigberto Jiménez Moreno y José Miranda en el Archivo Municipal de Pátzcuaro- se detallan los datos más precisos sobre el descubrimiento de las minas.
En dicho documento, Juan de Jasso hace constar que “van cinco años poco más o menos -o sea, en 1552-, que yo descubrí cantidad de minas en estas sierras y otras… muchas de quienes se dicen descubridores Maese de Roa y Pedro de Nápoles, las cuales yo descubrí y se las enseñé a Melchor Manzo y a Pedro de Nápoles y a buscones y a otras personas que andaban por soldados conmigo, siendo yo su Capitán, y otras que nuevamente de novidada (?) aunque yo he descubierto que son más de seis… en las cuales dichas dichas minas yo he repartido a otras personas que me pareció que en bien empleado en ellos, y así mismo tomé para mi y mis hijos (sic) y las caté y registré…”
La versión de Jasso quedó reforzada por las declaraciones de los testigos presentados por su yerno, Rafael de Tejo Carbajal, esposo de doña Agustina de Jasso. A partir de entonces, la región comenzó a transformarse: viajeros, comerciantes y familias enteras llegaron atraídos por la riqueza minera. La plata funcionó como un imán humano.
El Camino de la Plata
En esa época, la plata extraída en lugares como Zacatecas y Guanajuato debía viajar hasta la Ciudad de México. Para ello, seguía una extensa ruta conocida como el Camino Real de Tierra Adentro, aunque muchos la llamaban simplemente el Camino de la Plata.
Por ese camino avanzaban largas caravanas de mulas cargadas con sacos de metal brillante. Sin embargo, la ruta cruzaba territorios habitados por pueblos chichimecas, quienes defendían su tierra y veían en las caravanas una amenaza o una oportunidad de supervivencia.
Los ataques fueron tan frecuentes que pusieron en riesgo el transporte de la plata, lo que encendió las alarmas en el gobierno virreinal. Ante la situación, el virrey Martín Enríquez de Almanza tomó una decisión clave.
El 12 de diciembre de 1575 ordenó fundar una villa en un valle fértil conocido como Valle de Señora. El sitio fue elegido por su ubicación estratégica: permitiría establecer soldados, colonos y familias que protegieran el tránsito minero y garantizaran la seguridad del camino.
Un año después, en 1576, esa nueva villa recibió el nombre con el que hoy se le conoce: León. Así, el origen de León quedó marcado para siempre por la plata, los caminos y la necesidad de proteger el corazón económico del virreinato.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
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