Historia 036
Esta es la historia 036 de 450 que te contaremos sobre León
A lo largo de siglo y medio, los carteles de la Feria de León han sido mucho más que simples anuncios: han funcionado como espejos de su tiempo, reflejando la forma en que la ciudad se pensaba a sí misma, celebraba su progreso y convocaba a la fiesta.
Así lo documenta el libro “León. Nuestra Feria”, de Adriana Ortega Zenteno.
Durante el Porfiriato (1880-1911), las ferias adquirieron un nuevo rango. En el mundo se multiplicaban las exposiciones universales y, en México, estos eventos buscaban mostrar el progreso regional.
En León, en los carteles más antiguos se anunciaban las “Grandes fiestas” con eventos cívicos, corridas de toros, carreras de caballos, iluminaciones y “juegos permitidos por la ley”, además de exposiciones artesanales pensadas como escaparate nacional de la producción local.
La feria en 1880
Durante 1880 se celebró la V Fiesta de Aniversario y Exposición Municipal. Después de una pausa de cuatro años, en 1885 los carteles anunciaron el regreso de las festividades.
El cartel de 1887, hoy resguardado en el Archivo Histórico Municipal, es considerado uno de los más representativos del Porfiriato y da cuenta de la importancia que ya tenía la feria como acontecimiento regional, aunque fue interrumpida los siguientes años.

La gran inundación de 1888, que devastó a León, obligó a suspender la feria hasta 1894.
Un año después, el cartel de 1895 invitaba con entusiasmo: “¡A gozar, a gozar! Grandes fiestas en León de los Aldama”, anunciando carros alegóricos, fuegos artificiales, corridas de toros y hasta carreras de bicicletas, una novedad en tiempos en que también comenzaban a circular los primeros vehículos motorizados.

Tras décadas de cambios y silencios gráficos, 1980 fue un año decisivo para consolidar la imagen institucional de la Feria Estatal de León. Nació el cachorro de león, un personaje que se convirtió en el emblema durante varios años. El leoncito conectó la fiesta con la identidad zapatera y urbana de la ciudad, y dominó los carteles hasta 1986 volando en globos, pilotando avionetas o arreglando zapatos.

En los años siguientes, los carteles incorporaron fotografías del Arco de la Calzada, del Jardín Principal y de los juegos mecánicos, además de referencias al Palenque, la industria y el comercio.
Llegan los patrocinadores
A partir de los años noventa aparecieron patrocinadores, datos de contacto y, con el cambio de siglo, una nueva figura tomó protagonismo: el arlequín, que debutó en el año 2000 como símbolo de una feria más global y contemporánea.
Los carteles también registraron los grandes momentos nacionales y locales: en 2010, los colores patrios aludieron al Bicentenario de la Independencia y al Centenario de la Revolución; en 2016, el diseño celebró los 440 años de la ciudad y 140 de la feria; y en 2021, en plena pandemia, el cartel incorporó un cubrebocas y símbolos identitarios para una edición atípica realizada en verano.

En años recientes, los diseños han apostado por lenguajes gráficos modernos. El cartel de 2024 exploró efectos luminosos y ondulantes; el de 2025 destacó por una composición tipográfica vibrante con el mensaje: “Mucho más que una feria”; y el de 2026 optó por una imagen más sobria y elegante, acorde con la madurez institucional del evento.
A 150 años de historia, los carteles de la Feria de León permiten recorrer la evolución estética, social y cultural de la ciudad. Cada uno, a su manera, es una postal del tiempo que invita a mirar cómo León ha celebrado -y sigue celebrando- su identidad a través de la fiesta.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
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