Historia 143
Esta es la historia 143 de 450 que te contaremos sobre León
Antes de que la autoridad española marcara la vida de la Villa de León, la religión católica ya estaba presente entre sus habitantes. Los indígenas conocieron la fe antes que las leyes coloniales. Alonso Espino fue el primer sacerdote en convivir con ellos y, según historiadores, construyó la primera capilla.
Los primeros templos también incluían panteones y contribuyeron a dar identidad a barrios existentes e incluso a nuevos, como el Barrio de San Juan de Dios, creado tras la llegada de los Juaninos. La Parroquia de San Juan de Dios figura entre los primeros cinco templos construidos en la Villa que aún reciben fieles.
Parroquia del Sagrario o San Sebastián
Ubicada en la Plaza Principal, la Parroquia de San Sebastián, también conocida como del Sagrario, comenzó a construirse con la llegada de la Congregación Franciscana en 1589 (algunos registros mencionan 1588). Combina elementos de la arquitectura barroca y neoclásica del periodo colonial. Su fachada de cantera remata en una torre de tres cuerpos, levantada en 1777.

En el interior conserva un altar mayor barroco con detalles tallados en madera y una nave única. La iluminación natural permite apreciar los retablos y pinturas, incluida la obra de Rafael (probablemente Coronel) sobre el martirio de San Sebastián, patrono de la ciudad. Columnas, arcos y cornisas sostienen la estructura. Las restauraciones han sido cuidadosas y la parroquia conserva su estilo original.
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Ermita de Nuestra Señora de la Soledad
La Ermita de la Soledad, o Santuario de Nuestra Señora de la Soledad, inició su construcción a fines de 1595. Es el segundo recinto religioso más antiguo de León. Su estilo neoclásico se refleja en columnas griegas y en la simetría de su diseño.
Cuenta con dos capillas: la del Sagrado Corazón y la de las Ánimas. La entrada está decorada con azulejos traídos de Dolores Hidalgo. Su interior tiene tres naves; la principal está sostenida por seis columnas esculpidas, y una cúpula octogonal domina la perspectiva. El piso combina mosaicos rojos y blancos en la nave principal, y verdes y blancos en el presbiterio.

El altar principal, de mármol, data de 1903, y gran parte del mobiliario de madera es del siglo XIX. El altar de la Virgen de Guadalupe, un retablo de cantera con columnas planas jónicas acanaladas, incluye una pintura obsequiada por el Conde de Valenciana en 1800. Solo existe otra similar en México del mismo autor; esa obra perteneció a Agustín de Iturbide. Toda la estructura está cubierta con hoja de oro fino.
Tanto la Ermita de la Soledad como la Parroquia del Sagrario se concluyeron alrededor de 1626. Para conectar ambos templos se abrió la Calle de la Luna Hermosa, hoy Josefa Ortiz de Domínguez.
Templo de San Juan de Dios
Situado en el barrio de San Juan de Dios, es uno de los templos más apreciados por su historia ligada a la salud. La llegada de los Juaninos entre 1640 y 1650 dio origen al barrio y a su iglesia.

La construcción avanzó lentamente, debido a que los frailes atendían el hospital San Cosme y San Damián, ubicado junto al templo. Su fachada principal refleja el estilo churrigueresco (barroco muy recargado), mientras que el interior mantiene líneas neoclásicas. Destacan los nichos con imágenes de santos y la escultura central de San Juan de Dios.
El templo tiene una sola torre lateral, esbelta, rematada por una cúpula, y su nave única dirige la mirada hacia el santo, símbolo de la labor hospitalaria en favor de los pobres.
Templo del Inmaculado Corazón de María
Construido sobre los cimientos del Templo de la Compañía Vieja, el primer hogar de los jesuitas en León, se encuentra el Inmaculado Corazón de María, de estilo neogótico.

Los jesuitas llegaron en 1744 y fueron expulsados en 1767; durante años, el edificio original permaneció abandonado, incluso fue utilizado como cuartel y almacén, perdiendo su esplendor original. Al regresar los jesuitas a León, en el siglo XIX, encontraron el templo en ruinas y decidieron demolerlo.
En 1901, bajo la dirección del padre jesuita José María de Jesús Yerena, se inició la construcción del nuevo templo. Se cambiaron los estilos barroco y clásico por el neogótico, y se trajeron artesanos especializados para los vitrales y el altar de mármol.
Templo de Nuestra Señora de los Ángeles
Ubicado en el centro histórico, su fachada es una muestra fiel del neoclásico tardío. Su construcción comenzó en 1787 y se atribuye a Sixto Muñoz, aunque no hay documentación que lo certifique.
Destaca su fachada de cantera clara con columnas de orden corintio y un copete, así como su cúpula revestida de azulejos, visible desde distintos puntos del centro de la ciudad. El interior, en blanco y dorado, ilumina el recinto.

Cuenta con una torre campanario de dos cuerpos, rematada con una pequeña cúpula. Aquí descansan los restos del primer capellán, Ignacio Aguado, y se conservan figuras talladas en madera de Santa Ana y San Joaquín, además del retrato de Mariana Caballero de Acuña, fundadora y benefactora.
La remodelación de 1968-1973 modernizó el interior, generando controversia entre los leoneses, pero el templo mantiene su valor histórico y arquitectónico.
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