Historia 199
Esta es la historia 199 de 450 que te contaremos sobre León
El doctor Pablo del Río Zumaya es una de las figuras más importantes en la historia de la medicina en León y Guanajuato. Fue pionero de la cirugía y de la obstetricia modernas en la ciudad, fundó las dos primeras escuelas de enfermería y dirigió el Hospital General en una de sus etapas más precarias.
Nació en 1873 en la ciudad de Guanajuato, en una familia de recursos limitados. Sus padres fueron Anastasio del Río y Rita Zumaya, integrantes de la Iglesia Metodista Episcopal.
Gracias al apoyo de esa comunidad religiosa pudo estudiar. El reverendo Lucio C. Smith recomendó enviarlo al Instituto Metodista de Puebla, dirigido por el doctor Levi Salmans, donde cursó la secundaria. Desde entonces destacó por su inteligencia y aprovechamiento académico.
Más tarde regresó a Guanajuato e ingresó al Colegio del Estado.
En 1891, el doctor Levi Salmans se trasladó a la ciudad de Guanajuato para dirigir la Casa de Salud “El Buen Samaritano”. Además de brindar atención médica a personas de escasos recursos y realizar labor religiosa, tenía el propósito de formar médicos y enfermeras misioneros.
Salmans observó las capacidades de Pablo del Río y lo invitó a trabajar como ayudante de farmacia con un sueldo modesto.
Convencido de sus aptitudes para la medicina, lo impulsó a continuar sus estudios en Estados Unidos. Pablo del Río viajó a Kansas, donde terminó la preparatoria, y en octubre de 1897 ingresó a la Escuela de Medicina de la Universidad de Syracuse, en Nueva York. Se graduó en 1901.
La posibilidad de estudiar medicina en el extranjero formaba parte del proyecto de la Iglesia Metodista Episcopal para preparar médicos misioneros, con la condición de que, al regresar, trabajaran durante cuatro años en el dispensario de la institución.
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“El Buen Samaritano”
Pablo del Río cumplió el compromiso y trabajó ese periodo en “El Buen Samaritano”.
En 1904 contrajo matrimonio con la profesora Carolina Domínguez. Tuvieron cinco hijos.
Un año después, en 1905, se trasladó a León.
Pronto comenzó a destacar por sus conocimientos médicos, adquiridos en universidades estadounidenses, y por un ejercicio profesional enfocado principalmente en personas de escasos recursos.
Las áreas donde más sobresalió fueron la cirugía y la obstetricia. Antes de su llegada a León, solo se practicaban procedimientos menores, como drenajes de abscesos y amputaciones.
Las primeras cirugías abdominales
El doctor Del Río fue el primero en realizar cirugías abdominales en la ciudad. En 1909 practicó la primera histerectomía abdominal. La intervención se realizó en la sala de la casa de la paciente, Carmela Gray, perteneciente a una familia acaudalada.
A la paciente se le había diagnosticado un tumor maligno uterino. La operación resultó exitosa y Pablo del Río no cobró honorarios.
La anestesia estuvo a cargo del doctor Jesús Ibarra y colaboraron como ayudantes los doctores Leoncio Ramírez y Dolores Torres. En una esquina de la sala permanecía rezando el doctor Jesús González.
Un año más tarde realizó con éxito la primera cesárea en León.
También practicó por primera vez en la ciudad nefrectomías, gastrectomías y tiroidectomías.
Otra de las áreas donde dejó huella fue la obstetricia. A principios del siglo XX, los partos eran atendidos principalmente por parteras. Los médicos solo intervenían en casos de complicaciones.
Durante tres décadas atendió numerosos partos y observó que muchas complicaciones se debían a la preparación empírica de las parteras.
Fundó el Hospital General
Por ello, en 1917 fundó en el Hospital Juárez —actual Hospital General— la primera Escuela Libre de Enfermería y Obstetricia.
Ahí comenzaron a formarse parteras con preparación técnica y conocimientos médicos.
Años más tarde, en 1945, impulsó la creación de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad de Guanajuato.
A principios del siglo XX, León contaba únicamente con el Hospital Juárez, en condiciones deficientes.
Ante constantes reclamos de la población, las autoridades decidieron trasladarlo a un inmueble ubicado en la antigua calle de la Soledad, edificio que anteriormente había funcionado como colegio marista y también como cuartel.
En 1916 abrió como Hospital Juárez, aunque las condiciones eran deprimentes.
Dos médicos renunciaron a la dirección pocos días después de haber sido nombrados.
Pablo del Río aceptó el cargo y asumió la dirección en abril de 1917.
Durante dos décadas encabezó la rehabilitación del hospital. Levantó bardas, reparó techos y colocó pisos.
Después comenzó a equiparlo con recursos limitados.
Se recuerda que en una ocasión consiguió una donación de tela para confeccionar sábanas. Las almohadas fueron rellenadas con paja obtenida en tenerías.
Servicios médicos
Más adelante organizó el hospital por servicios médicos con apoyo de otros doctores.
El propio Del Río atendía cirugía y obstetricia. Era, además, el médico de guardia permanente: trabajaba de día y de noche.
Con frecuencia buscaba recursos para sostener el hospital e incluso utilizaba parte de su salario para cubrir necesidades básicas.
Bajo su dirección, el Hospital se convirtió en un espacio para la formación de nuevos médicos. Ahí comenzaron a adquirir experiencia los primeros cirujanos, obstetras, pediatras y ortopedistas.
En 1924 autorizó también las primeras investigaciones clínicas dentro del hospital. Apoyó al doctor José de Jesús González en el estudio sobre inyecciones parenterales de leche materna para pacientes con infecciones oculares.
El doctor Pablo del Río también colaboró en el Hospital de San José, hoy Sanatorio Moderno Pablo Anda, administrado por religiosas católicas.
La congregación no tuvo inconveniente en invitar al médico metodista a participar en la atención de los pacientes.
El prestigio alcanzado por el Hospital Pablo Anda permitió que con el tiempo pudiera cobrar servicios médicos y sostener su operación.
Maestro y servidor público
Por su prestigio y honestidad, Pablo del Río fue invitado a ocupar diversos cargos públicos y honorarios: vicepresidente de la Cruz Roja, administrador de la vacuna, médico de ferrocarriles, integrante de la Asociación para Evitar la Ceguera en México y vocal de la Junta Local de Salubridad para la lucha contra la peste bubónica, entre otros.
También participó en cargos políticos por insistencia de las autoridades.
Dominaba el inglés y el francés.
Desde 1914 impartió clases en la Escuela de Instrucción Secundaria y Normal. Más tarde enseñó higiene, anatomía y fisiología.
Se jubiló como maestro en 1962 con una pensión mensual de 275 pesos con 40 centavos, que apenas le alcanzaba para vivir con modestia.
Al cumplir 50 años de ejercicio profesional recibió diversos homenajes. Entre ellos, una colecta pública para obsequiarle un automóvil —nunca había tenido uno—, además de una calle y una escuela que hoy llevan su nombre.

Murió el 14 de enero de 1965, a los 92 años. Su acta de defunción señaló como causas de muerte arterioesclerosis senil y miopatía.
El médico que operó bajo amenaza
Una anécdota resume parte de la fama que alcanzó como cirujano.
Cuando Francisco Villa estuvo en León, en julio de 1914, uno de sus lugartenientes resultó herido en una pierna. Pablo del Río lo operó mientras un hombre armado lo mantenía encañonado.
La operación fue exitosa.
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