Historia 289
Esta es la historia 289 de 450 que te contaremos sobre León
Cuando José Refugio Durán Ruiz llegó a León en 1931, no imaginaba que el pequeño negocio que abriría junto con su esposa terminaría convirtiéndose en una de las empresas familiares más longevas de la ciudad.
Aquel establecimiento comenzó como una modesta miscelánea y ese mismo año obtuvo la licencia número dos para la venta de alcohol en León. Con el paso de las décadas evolucionó hasta convertirse en La Favorita, una empresa especializada en vinos y licores que hoy suma cuatro generaciones de una misma familia al frente del negocio.

De Zacatecas a León
José Refugio nació en Nochistlán de Mejía, Zacatecas.
Su historia de trabajo comenzó muy temprano.
Con apenas diez años viajó a Estados Unidos, donde permaneció cuatro años trabajando para una empresa pedrera descargando trenes. Aquella experiencia marcaría para siempre su disciplina y su manera de entender el esfuerzo.
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Al regresar a México se estableció junto con su madre en Guadalajara, donde abrió un pequeño negocio. Poco tiempo después volvió a Nochistlán y contrajo matrimonio con María del Consuelo Ruiz.
La pareja intentó nuevamente emprender en Guadalajara con una tienda de abarrotes, pero el proyecto no prosperó.
Entonces decidieron buscar una nueva oportunidad.
En 1931 llegaron a León y rentaron un local en la esquina de las calles Hermanos Aldama y Tres Guerras, donde comenzó la historia de La Favorita.
Con los años, ese inmueble pasó a formar parte del patrimonio de la familia y continúa siendo uno de los puntos más representativos de la empresa.

El negocio que comenzó como una miscelánea
En sus primeros años, La Favorita era una miscelánea donde se vendía petróleo para lámparas, maíz, azúcar y otros productos de primera necesidad.
La venta de vinos y licores llegaría poco después, impulsada por la licencia obtenida en 1938 y por la creciente demanda de bebidas importadas, especialmente brandy español.
José Refugio y María del Consuelo formaron una familia de seis hijos: Salvador, Ignacio, Rubén, Juanita, Esther y Rodolfo.
De todos ellos, únicamente Rodolfo Durán Ruiz decidió continuar el camino de su padre.

Un legado que siguió creciendo
Hoy son sus hijos, Rodolfo y Adán Durán Oñate, quienes recuerdan aquella época a través de las historias que escucharon en casa.
Su infancia transcurrió prácticamente dentro de la tienda.
Les tocó desgranar mazorcas, pesar azúcar y ayudar a descargar mercancía.
Pero también encontraron ahí su espacio para jugar.
“Era jugar en las estibas de las cajas de alcohol; eran nuestros campamentos de verano”, recuerda Rodolfo Durán Oñate.
De su abuelo conserva otra imagen muy clara.
Con sus nietos era cariñoso y paciente; con el resto de la gente tenía un carácter fuerte y exigente, propio de quien había construido su patrimonio a base de trabajo.
El negocio comenzó a crecer
Con el paso de los años, Rodolfo Durán Ruiz, segunda generación de la familia, comenzó a involucrarse de lleno en la empresa.
Aunque asumía cada vez más responsabilidades, nunca quiso ocupar la dirección mientras su padre vivió, por respeto a quien había fundado el negocio.
Fue durante la década de los setenta cuando impulsó una de las transformaciones más importantes en la historia de La Favorita.
Implementó el sistema de venta a consignación, un modelo poco común en aquella época que permitió ampliar la cartera de clientes y fortalecer la relación con restaurantes, hoteles y otros establecimientos.
La innovación marcó una nueva etapa para la empresa.
“Él implementó las primeras consignaciones en la venta de vinos a nivel nacional. El modelo de La Favorita ahora ya es replicado por todos”, afirma Rodolfo Durán Oñate.
A partir de entonces, el crecimiento fue constante.
El legado de José Refugio Durán
Actualmente La Favorita cuenta con nueve sucursales, un centro de distribución que abastece al Bajío y un equipo cercano al centenar de colaboradores, entre quienes hay trabajadores con más de cuarenta años de antigüedad que han convivido con tres generaciones de la familia.
Los cuatro hijos de Rodolfo Durán Ruiz —Claudia, Adrián, Rodolfo y Adán Durán Oñate— representan la tercera generación al frente de la empresa.

Para ellos, el mayor aprendizaje heredado por su abuelo y su padre nunca estuvo relacionado únicamente con las ventas.
Siempre fue el trato hacia las personas.
“Mi papá era dicharachero, simpático. Esa es una de las tradiciones que nos dejó: el trato alegre con los clientes”, comparte Rodolfo Durán Oñate.
Llega la cuarta generación
La historia continúa escribiéndose.
La cuarta generación comienza a dar sus primeros pasos entre los pasillos de la tienda.
Lupita y Caro, bisnietas de José Refugio, ya disfrutan atender clientes y acomodar mercancía, tal como alguna vez lo hicieron sus padres y sus abuelos.
Para la familia Durán, mantener vivo el negocio significa conservar una tradición que comenzó hace casi un siglo.
“Somos parte de los 450 años de León”, expresa Rodolfo Durán Oñate. “Hay que apoyar a las empresas locales, sin importar el giro. Todos somos de León y debemos apoyarnos entre nosotros”.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
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