En el panteón de San Nicolás, el más antiguo de León, cuya historia se remonta al año de 1830, se erigió un modesto y sencillo monumento a los “mártires” del 2 de enero de 1946.
En lo que es la sección antigua, muy cerca de la capilla y de la fuente que se encuentra en el acceso principal, se localiza este monumento, donde solo se puede apreciar una placa con el nombre de los “mártires”, cada uno acompañado de un número, hasta el 26, que corresponde a José Gutiérrez, la mayoría sin sus dos apellidos.
No hay más datos sobre quiénes fueron, sus edades ni sus lugares de origen.
Ese es el monumento, muy poco visitado por las personas que vienen al cementerio. Como ya se va acercando la fecha del aniversario de la masacre, estamos haciendo una limpieza general”, dice Juan Carlos Rentería, quien está a cargo de la cuadrilla de trabajadores del cementerio.

En el monumento están los nombres de: Guillermo Tapia (placa 1); J. Luz González (2); Manuel Rivas (3); Pascual Solís Calvillo (4); Pedro Monroy (5); Julio Ávila (6); Ignacio Horta González (7); Ma. Pilar Ramírez (8); Eleuterio Alcalá (9); Antonio Barrón (10); Agustín Marmolejo (11); Basilio Monjarás (12); Lucio Tapia (13); Félix Macías (14); Juan Hernández C. (15); Cesáreo Ibarra (16); Horacio Hernández (17); Salvador Guzmán (18); Jesús Arredondo (19); M. Josefina Barrón (20); Hermenegildo Ramírez (21); Genaro Aguado (22); Agustín Ruíz (23); Damián Moreno (24); Manuel Ortega (25); y José Gutiérrez (26).
Placas y mural en el Centro Histórico
En el Centro Histórico de León, en la esquina del Portal Guerrero y Benito Juárez, hay una placa metálica que hoy luce sucia y poco visible, la cual señala: “Plaza de los Mártires del 2 de enero”, sin dar ningún dato histórico del porqué de esa denominación.

Asimismo, en lo que ahora es la plaza Benedicto XIV, frente a la Catedral, donde un día estuvo el edificio Montes de Oca, se encuentra un mural de bronce, creación del escultor leonés Arturo Tavares (QEPD), donde se puede observar, en la parte izquierda, un pasaje de la masacre del 2 de enero en la plaza principal.
En la parte inferior del mural, con una pintura poco visible, aparece la leyenda que dice: “En homenaje a las víctimas de este histórico acontecimiento que marcó a León. En esta obra se evoca lo espiritual y divino; un ángel expresa la compasión, el amor y el perdón que sana las heridas del paso del tiempo”.

El mural en bajo relieve, de bronce, pesa 60 toneladas y costó 6 millones de pesos, según documentos del Archivo Histórico de León.
La obra recuerda a los Mártires del 2 de enero de 1946, y al centro un ángel que cobija a las víctimas, entre ellos hombres, mujeres y niños”.
En el Centro Histórico, frente a la Presidencia Municipal, en la zona peatonal, a un paso del kiosco, se encuentra una placa de bronce. En ella se lee: “Réplica del banderín que usó la ambulancia de la Cruz Roja de León, el 2 de enero de 1946, día en que cayó el voluntario Ignacio Horta González, en cumplimiento de su deber. Consejo Directivo 1998-2000”.

Duelo en la ciudad
Ese 2 de enero hubo duelo en la ciudad, señala el historiador José de Jesús Ojeda Sánchez, en su libro León 500 años de historia.
“Hubo duelo en todos los barrios de la ciudad, porque de todos los horizontes citadinos eran vecinos los heridos y los muertos. Al día siguiente pudimos los ciudadanos caminar únicamente por el portal norte de la plaza, y constatamos -como también lo hizo la prensa nacional, pues vinieron reporteros de todo México a escribir reportajes e imprimir fotos elocuentes-: parecía que por ahí había pasado la muerte, como en la guerra mundial, segando vidas y más vidas”, señala el profesor Ojeda.
Añade en sus memorias que el funeral fue imponente.
“El sepelio fue imponente: más de cien mil almas acompañaron, en duelo histórico, a sus Mártires del civismo y de la democracia. León era un ejemplo para todo el mundo”.
El historiador aporta además detalles de algunos mártires que no aparecen en el monumento, como Ignacio Horta, quien viajaba en la ambulancia de la Cruz Roja que fue ametrallada; Genaro Aguado, del barrio del Coecillo; y María del Pilar Ramírez, quien era una niña.
“Todas las víctimas fueron llamadas por el pueblo como sus mártires”. Hubo más de 60 heridos.
“El día 3 de enero de 1946 vino el gobernador Ernesto Hidalgo Ramírez y se reunió en lo que eran los terrenos del Lux (Calzada de los Héroes, donde ahora se ubica el Forum Cultural) con varios vecinos, creyendo que habían obtenido la victoria”, señala Ojeda Sánchez.
DAR