León.- Hace nueve años, Patricia Elena Martínez Machuca fue diagnosticada con insuficiencia renal, debido a que no tenía síntomas y se sentía bien, confesó que no le creyó al médico y dejó pasar un año sin tratamiento.

En entrevista con AM, Patricia de 44 años compartió que en 2022 ingresó a la lista de espera para la donación de un riñón en Guanajuato, era la número mil, actualmente es la número 10 de una lista de mil 870.

“Me han llamado cinco veces, pero no he sido compatible. Siento que la donación va a llegar cuando tenga que llegar. Hay que tener paciencia y esperar porque si no, uno entra en ansiedad.

“Lo normal es sentir miedo cuando se recibe el diagnóstico, pero entre más rápido se reciba atención médica habrá más esperanzas de recibir un trasplante. He aprendido a no tenerle miedo sino respeto a mi enfermedad”, expresó.

Destacó que en su familia no hay antecedentes o casos de insuficiencia renal y que no tenía otra enfermedad crónica, por lo que desconoce qué le pudo ocasionar esta enfermedad que cambió su vida drásticamente.

“No sé por qué me enfermé. No tuve síntomas, fui al médico por otra situación, me iban a operar y en los estudios preoperatorios se detectó mi falla renal y me refirió con un nefrólogo quien me explicó que estaba en la etapa cinco de la enfermedad y me indicó que necesitaba diálisis o hemodiálisis.

“Nunca he tenido IMSS y fui con un médico particular que me diagnosticó la insuficiencia renal, pero como no tenía síntomas no le creí porque me sentía bien y dejé pasar un año sin tratamiento”, contó.

Transcurrido este tiempo comenzó a tener hinchazón, retención de líquidos, vómitos, náuseas y calambres y hasta entonces ingresó de urgencia a un hospital donde le pusieron el catéter para hemodiálisis.

Patricia es atendida en el Hospital General de León y en el Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío; en este segundo le realizaron estudios distintos médicos especialistas para saber si era candidata a recibir un trasplante de riñón.

“La hemodiálisis, un proceso para limpiar la sangre de toxinas es cuando vas a una clínica donde te conectan a una máquina. En mi caso me han puesto dos catéteres a la altura del cuello y es la manera como me han conectado. Actualmente me conectan por el brazo. Voy tres veces a la semana, dura tres horas el tratamiento o cada sesión de hemodiálisis”, platicó.

Recordó que una vez iniciado el tratamiento lo primero que cambió fue su alimentación porque es una enfermedad que para su buen control requiere una alimentación muy estricta para evitar el consumo de toxinas, algo vital cuando se padece insuficiencia renal en Guanajuato.

“Me prohibieron el refresco, alcohol y cigarros, esto no lo consumía, pero tampoco puedo comer algunas frutas y verduras porque contienen agua y para las personas con esta enfermedad los líquidos nos hacen daño porque no funcionan nuestros riñones”, comentó.

“Es prácticamente otro trabajo esta enfermedad”

Patricia tenía su propio negocio, realizaba ventas por catálogo y solía caminar mucho porque vendía casa por casa, sin embargo, cuando se enfermó tuvo que dejar esta actividad debido a que se le hinchaban los pies.

“Es una enfermedad muy cara, cada sesión de hemodiálisis cuesta mil 500 pesos y también hay que comprar medicamentos. No nos dan trabajo cuando tenemos este diagnóstico porque hay que ir a las hemodiálisis y a consultas.

“Es prácticamente otro trabajo esta enfermedad y no hay empresa que te quiera contratar por las ausencias que vas a tener”, lamentó.

En la asociación Familia Renis en León que brinda apoyo a personas con enfermedad renal, Patricia no solamente recibió la orientación de especialistas sino que también encontró una oportunidad laboral, pues actualmente labora en el almacén de dicha asociación.

“El fundador, Rubén Gutiérrez fue mi psicólogo y después supe que fundó una asociación para pacientes renales y acudí en busca de un apoyo para las hemodiálisis porque no podía pagar las tres.

“Tenían un bazar y me emplearon, después trabajé en las oficinas y ahora trabajo en el almacén, se encargó de contactar a pacientes que requieren cajas de diálisis y busco donaciones”, contó.

Aclaró que la asociación ya no brinda este apoyo, sin embargo, actualmente sus sesiones de hemodiálisis las paga el Hospital General de León desde hace cuatro años a través de los servicios subrogados.

“Me dio otra oportunidad de seguir aquí”

Estefanía Montoya recibió un trasplante de riñón el pasado 14 de febrero gracias a la donación de su novio, Luis Levy, tras comprobarse una alta compatibilidad sanguínea. Foto: Cortesía.

El pasado 14 de febrero, Estefanía Montoya Castillo de 32 años recibió una de las muestras de amor más grandes por parte de su novio Luis Levy Rodríguez quien, fue el candidato ideal para donarle un riñón, trasplante que necesitaba tras ser diagnosticada con daño renal en enero del 2024.

En entrevista con AM, la joven pareja compartió los obstáculos que libraron para lograr la cirugía que se realizó en un hospital privado de León y para la cual recaudaron fondos entre familiares, amigos, compañeros de trabajo y un apoyo que recibieron por parte del Gobierno del Estado.

“Para el trasplante el donador tiene que ser tu mismo tipo de sangre porque si no es así hay muchas posibilidades que tu cuerpo rechace el órgano. Mis papás son A positivo y yo soy O positivo, también lo intenté con mi hermano que es AB y por su tipo de sangre ellos no fueron candidatos a donar.

“Cuando supimos que de mi familia cercana no había nadie más, fue cuando mi novio se ofreció a donarme su riñón porque tenemos el mismo tipo de sangre y empezamos todo el proceso. Nos hicieron exámenes de compatibilidad que resultó ser muy alta”, recordó Estefanía.

En noviembre del año pasado se determinó que requería el trasplante, recibió atención médica en el hospital de la T1 del IMSS que alternaba con consultas de especialistas privados debido a que en el Seguro Social a pesar de que ya tenía a su donador no se concretó el trasplante.

“En el IMSS me ponían muchas trabas, cuando fui con mi donador me dijeron que tenía que bajar de peso y nos regresaban por cualquier cosa. Nunca me dejaron ni siquiera formarme en la lista de espera. Decidimos buscar apoyos, hicimos rifas y colecta familiares y amigos y solicitamos apoyo al gobierno estatal.

“Cuando mi novio se ofreció a ser mi donador estaba muy contenta, no lo podía creer porque a veces es muy difícil que alguien que no es de tu familia se ofrezca. Me dio otra oportunidad de seguir aquí, me regresó a la vida”, expresó.

Estefanía explicó que el daño en sus riñones se lo ocasionó una vasculitis reumatoide, una enfermedad poco frecuente que se caracteriza por la inflamación de los vasos sanguíneos y que le diagnosticaron en la T1.

“Todo empezó porque empecé a subir mucho de peso a partir de enero del 2024, fui con un endocrinólogo, llevé estudios y me dijo que mis riñones funcionaban un 20%. Me refirió con un nefrólogo, me diagnosticó en etapa cinco de la enfermedad, por lo que necesitaba diálisis o hemodiálisis”, contó.

Además del aumento de peso, otros de los síntomas que presentó fueron hinchazón de los pies y que orinaba muy poco.

“Te quiero ver haciendo tu vida normal”

Luis Levy Rodríguez de 32 años confesó que al ver cómo la salud de su novia se deterioraba no dudó en ser su donador; después del trasplante ha hecho cambios en su alimentación, pero consideró que sigue haciendo su vida normal.

Tras enfrentar complicaciones en la clínica T1 del IMSS para concretar el trasplante, Estefanía Montoya y su familia recaudaron fondos mediante colectas y apoyo estatal para realizar la cirugía en un hospital privado de León. Foto: Cortesía.

“Siempre hemos tenido una relación estable desde el inicio y ver que tenía problemas para respirar y que se cansaba mucho, era muy difícil verla así. A veces no podía dormir y estaba pendiente de ella tratando de calmarla.

“Cuando no había más candidatos para ser donadores le dije te quiero ver muchos años bien y te quiero ver haciendo tu vida normal. El proceso fue como una carrera en la que pasamos varios obstáculos como las pruebas de compatibilidad”, contó.

Luis dijo sentirse muy emocionado de ver que Estefanía se está recuperando, que ya puede tomar agua y que ya no se siente cansada.

“El estilo de vida que llevo ahora es el que deberíamos de llevar todos como ya no comer tantas botanas ni tomar mucho refresco. Me siento bien, son cambios leves en mi alimentación.

“Cuando ves a tu pareja en enfermedad te duele mucho porque no puedes a veces hacer demasiado y qué mejor que si a través de la donación puedes darle una segunda oportunidad de vida. Es algo que te llena de mucha alegría y estoy muy agradecido porque la veo muy bien”, expresó.

Brindan hasta 100 atenciones mensuales

La asociación Familia Renis A.C. en León, desde 2019 ofrece a bajo costo servicios de psicología, nutrición, fisioterapia y nefrología; en promedio brinda al mes cerca de 100 atenciones entre pacientes renales y personas con factores de riesgo de desarrollar daño renal.

Así lo informó Fabiola Caudillo Barrios, fisioterapeuta en dicha asociación que nació del interés de profesionales de la salud que trabajan en clínicas de hemodiálisis y pacientes que ahora también son parte del equipo de la asociación.

“Atendemos también a personas con diabetes e hipertensión porque son la antesala de la enfermedad renal y es importante prevenir que lleguen a ese punto.

“Otras actividades que realizamos son pláticas de prevención en salud renal en empresas, escuelas y otras asociaciones civiles con el fin de concientizar a poblaciones de distintos sectores sobre la enfermedad renal, sus causas y cómo prevenirla”, compartió.

Los viernes de 10 de la mañana a 2 de la tarde, la asociación realiza un bazar en sus instalaciones ubicadas en la calle San Manuel 116 en la colonia San Manuel, para el cual se reciben donaciones de ropa, zapatos, juguetes y otros artículos en buen estado para recaudar fondos que son destinados a ayudar a los personas con esta enfermedad.

En la asociación laboran un nefrólogo, una nutrióloga, una fisioterapeuta y dos psicólogos que ofrecen consultas a 200 pesos para pacientes renales en tratamiento o trasplantados, mientras que las cuotas para el público en general van desde los 350 hasta los 500 pesos.

“El llamado es a cuidar la salud renal para no desarrollar insuficiencia renal y si ya se tiene la enfermedad no dejarla de lado para evitar complicaciones porque puede costar la vida si no se atiende a tiempo”, exhortó Fabiola, recordando que pocos son donadores voluntarios.

Las personas interesadas en estos servicios o realizar donaciones se pueden comunicar al número 4772717049.

Remodela IMSS servicio de hemodiálisis

Con una inversión de cinco millones de pesos se remodeló el servicio de hemodiálisis en la Unidad Médica de Atención Ambulatoria (UMAA) No. 55 en León que ya brinda atención a la población derechohabiente.

A través de un comunicado, el IMSS informó que autoridades de la delegación Guanajuato del IMSS supervisaron la reciente remodelación con la que se aumentará la capacidad de atención, al pasar de 54 pacientes y 567 sesiones otorgadas a brindar servicio a 144 pacientes con mil 512 sesiones al mes.

“Ahora contamos con 24 sillones de hemodiálisis, aumentando nuestra capacidad operativa para brindar un tratamiento vital a quienes padecen afecciones renales”, afirmó el delegado del IMSS en Guanajuato, Marco Antonio Hernández Carrillo.

En cifras

¿Cuántas personas requieren recibir un trasplante?

  • En todo el país, 17 mil 597 personas esperan recibir un trasplante, de las cuales, 15 mil 425 necesitan un riñón y 519 trasplantes de riñón se han realizado a nivel nacional hasta el 7 de enero del 2026.

Fuente: Registro Nacional de Trasplantes del Centro Nacional de Trasplantes.

El dato

Bajo el lema “Salud renal para todos. Cuidando a la gente protegiendo el planeta”, este 12 de marzo se conmemora el Día Mundial del Riñón con el fin de concientizar sobre la importancia de la salud de los riñones.

Desde el 2006, la Sociedad Internacional de Nefrología y la Fundación de Federaciones Renales impulsan a las sociedades de nefrología y asociaciones de enfermos renales a sumarse a dicha conmemoración.

Este año se promueve una campaña basada en la idea principal de que los riesgos relacionados con el clima como contaminación atmosférica, estrés térmico, deshidratación y fenómenos meteorológicos agravan los riesgos de enfermedad renal crónica y aceleran su progresión.

AAK

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