León.- León convirtió el pase de México a octavos en una ruta de imágenes: primero la Plaza del Expiatorio, después el Arco de la Calzada. La victoria 2-0 sobre Ecuador, con goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, reunió camisetas verdes, banderas, teléfonos encendidos y celebraciones bajo la lluvia nocturna leonesa.

El partido, retrasado una hora por tormenta eléctrica en Ciudad de México, mantuvo a la afición frente a la pantalla gigante. Cerca de mil 800 personas siguieron el juego en el fan zone del Expiatorio, donde el himno, los gritos de gol y la espera marcaron el inicio de la noche.

La espera en la Plaza del Expiatorio

Las primeras imágenes sostienen la dimensión colectiva del encuentro. Desde la tarde, aficionados llegaron con sombreros, máscaras, cornetas y playeras de la Selección para ocupar un lugar frente a la pantalla. La Plaza del Expiatorio funcionó como punto de reunión gratuito, familiar y abierto para seguir cada avance mexicano tricolor.

Rostros, familias y símbolos tricolores

Este segundo bloque concentra el color de la afición: niñas sobre los hombros de sus padres, máscaras de lucha libre, caras pintadas, banderas al frente y celulares grabando. La celebración mezcló generaciones y símbolos populares, mientras el marcador confirmaba el primer triunfo mexicano en eliminación directa mundialista desde México 1986.

El grito de gol en el fan zone

En las reacciones del fan zone, el gol de Quiñones al minuto 22 y el de Jiménez al 31 aparecen como detonantes visuales. Los aficionados se levantan de las sillas, las manos apuntan hacia la pantalla, los gritos cruzan la carpa y la tensión inicial cambia de ritmo en segundos.

Del Expiatorio a las calles


Después del silbatazo final, la crónica salió de la plaza. La caminata hacia el Arco de la Calzada, a unos 300 metros del Expiatorio, se mezcló con lluvia, reflejos en el pavimento, cláxones y banderas que asomaban desde autos detenidos o en movimiento por la zona centro leonesa esa noche.

El Arco bajo lluvia, espuma y luces

En el Arco, la fiesta adquirió otra escala. Más de mil aficionados llegaron sin convocatoria previa para cantar, lanzar espuma y compartir paraguas. La Secretaría de Seguridad Ciudadana de León reportó saldo blanco; las imágenes muestran la convivencia extendida, con el monumento iluminado entre agua, humo, teléfonos encendidos y paraguas.

*Fotorreportaje realizado con apoyo de IA bajo la supervisión de AM