CDMX.- En México existe un dicho popular que afirma: “Quizá no todos los mexicanos son católicos, pero sí guadalupanos”. La frase expresa qué tan profunda es la conexión entre la Virgen de Guadalupe y la identidad nacional.

En el país, con más de 130 millones de personas de mayoría católica, esta aparición de la Virgen María conlleva una fuerza simbólica que va más allá de la devoción religiosa.

Virgen de Guadalupe
Un peregrino, que carga con una imagen de la Virgen de Guadalupe, pasa caminando por delante del Popocatepetl, en Paso de Cortés, de camino a la Ciudad de México, el 10 de diciembre de 2025. Foto: AP.

Nydia Rodríguez, directora del Museo de la Basílica de Guadalupe en Ciudad de México, explica la dimensión de este fenómeno. En la Basílica se congregan más de 12 millones de peregrinos para celebrar a la Virgen de Guadalupe cada 12 de diciembre.

Con el surgimiento del México independiente se asienta como una figura no solamente religiosa, sino como de identidad”, dijo Rodríguez.

La Virgen de Guadalupe como símbolo nacional

Aunque el emblema oficial del país es un águila parada sobre un nopal mientras devora una serpiente, es común observar el símbolo junto a imágenes guadalupanas en estandartes y retratos de líderes políticos.

“México es un Estado laico, pero hay que comprender que su historia siempre ha sido religiosa”, añadió Rodríguez. “Nuestros antepasados prehispánicos y la sociedad española eran profundamente religiosos y hay un punto de encuentro”.

Entre las piezas exhibidas en el museo se encuentra una pintura del siglo XIX que se conoce como la “Virgen del Congreso”. Se ubica en el centro del pasillo principal, sorteada por dos águilas.

“Fue un regalo al primer Congreso Constituyente”, dijo Rodríguez. “De alguna manera, está legitimando a los gobernantes a través de la decisión divina”.

El origen milagroso de la fe

La “Virgen del Congreso” no es una pintura cualquiera. Pertenece a una categoría de obras conocidas como “tocadas del original”. Este es un término empleado por expertos para describir una copia devocional de la primera imagen.

Virgen de Guadalupe
Peregrinos cargan con una imagen enmarcada de la Virgen de Guadalupe en Paso de Cortés, de camino a la Ciudad de México, el 10 de diciembre de 2025, mientras millones se alistan para llegar a la capital coincidiendo con su festividad, el 12 de diciembre. Foto: AP.

De acuerdo con la Iglesia católica, ese icono fue un milagro. Su historia describe la aparición de la Virgen de Guadalupe durante una noche fría de diciembre de 1531.

Según la creencia, un indígena llamado Juan Diego vio a Nuestra Señora de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, donde hoy se erige su Basílica. La Virgen pidió la construcción de un templo en honor a su hijo, Jesucristo, pero el obispo local no creyó en su aparición.

Instruido por la Virgen de Guadalupe, Juan Diego guardó flores en su túnica. Más tarde, cuando las dejó caer, la imagen guadalupana apareció impresa en la tela. Aquella tela cuelga del centro de la Basílica.

Millones de peregrinos viajan desde distintas partes para agradecer los milagros que ha traído a sus vidas. Tal es el caso de Teresa Morales, de 85 años, quien visitó la Basílica para agradecer la cura de un dolor de rodilla tras rezar a su imagen.

La fuerza cívica de la Virgen de Guadalupe

El poder de convocatoria de Nuestra Señora de Guadalupe fue clave al inicio del movimiento de Independencia de México en 1810.

La lucha contra los españoles fue encabezada por el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla. Considerado hoy padre de la patria, se levantó en armas una madrugada de septiembre cargando una imagen de la guadalupana.

Originalmente era un óleo que colgaba de un templo en el centro de México. Hidalgo la descolgó y la ató a una lanza que usó como estandarte.

Virgen de Guadalupe
Peregrinos descansan junto a una imagen enmarcada de la Virgen de Guadalupe en el exterior de su basílica, en la Ciudad de México, el 11 de diciembre de 2025, en la víspera de su festividad. Foto: AP.

“El señor cura nos está llevando contra el mal gobierno”, dijo Salvador Rueda, historiador y director del Museo Nacional de Historia de México. “¿Y por qué lo siguen? Porque la Virgen de Guadalupe nos representa a todos”.

Varias salas del museo muestran la doble función que la Virgen ha cumplido a lo largo de los siglos. Su presencia se da en:

Joyería.

Murales del arquitecto modernista Juan O’ Gorman.

Medallas otorgadas por el primer emperador de México para reconocer servicios a la patria.

Rueda explica que el estandarte cumple una doble función:

Una es de devoción.

La otra es una bandera.

Además de los insurgentes, otros grupos como los cristeros y los zapatistas llevaron a la Virgen de Guadalupe hasta sus estandartes. Lo que empezó siendo una devoción acaba siendo una imagen pública y una referencia a la identidad no como católico, sino como mexicano.

AM

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