San Francisco del Rincón.- Con una historia que empezó en el seno familiar y que hoy alcanza la tercera generación, la empresa de sombreros Verdín Hats se ha convertido en un referente en la industria del sombrero, en San Francisco del Rincón.
Lo que comenzó en 1972 como un pequeño negocio familiar dedicado a la elaboración de sombreros de palma hoy es una empresa con presencia en mercados internacionales y una de las participantes de la próxima edición de la Feria Nacional del Sombrero.
La historia de Verdín Hats es también la historia de una tradición que ha acompañado el desarrollo económico de San Francisco del Rincón, municipio reconocido a nivel nacional por su industria sombrerera.
Fundada hace más de cinco décadas por el patriarca de la familia Verdín, la empresa nació en una época en la que la fabricación de sombreros dependía principalmente del trabajo artesanal. Los primeros productos eran sombreros de palma tejidos a mano, elaborados con materia prima proveniente de Michoacán y manufacturados por integrantes de la propia familia.

Con el paso de los años, el negocio creció y se adaptó a las transformaciones del mercado. Hoy, la tercera generación se encuentra al frente de la empresa, impulsando nuevas estrategias comerciales sin perder de vista las raíces que dieron origen al proyecto.
Verdín Hats es una empresa familiar. Se fundó en 1972 por mi abuelo, quien comenzó junto con mi papá y mis tíos elaborando sombreros de palma tejidos a mano. Actualmente somos la tercera generación y venimos a darle continuidad a este negocio familiar”, explicó Sergio Verdín, representante de la empresa.
Para la familia, la marca representa mucho más que una actividad económica. Son más de 50 años de trabajo continuo, adaptación a los cambios de la industria y permanencia en un sector que ha sabido evolucionar para mantenerse vigente.
Una industria que ha sabido transformarse
La historia de Verdín Hats refleja también los cambios que ha experimentado la industria sombrerera en la región. Sergio Verdín recuerda que durante su infancia era común observar en los talleres una gran variedad de materiales y procesos que hoy forman parte de la evolución natural del sector.
Me tocó de niño ir al taller de mi papá y ver sombreros de plástico, sombreros de palma y los que llamaban sombreros Panamá. Con el paso de los años fueron llegando nuevos materiales y nuevas oportunidades de negocio”, relató.
Actualmente, la empresa trabaja con diferentes materias primas nacionales e importadas. Entre ellas destacan materiales provenientes de Asia para la fabricación de sombreros de alta demanda en mercados internacionales, además de lana, algodón y otros insumos utilizados en distintos modelos.
La diversificación ha sido una de las claves para mantenerse competitivos. Lejos de depender de un solo producto, la empresa ofrece una amplia gama de sombreros que buscan responder a las tendencias y necesidades de distintos consumidores.
“Tenemos sombreros de lana, de lona, de papel de arroz, sombreros para toda la familia y en diferentes colores. Si nos quedáramos solamente con un modelo, la oferta sería limitada. Tenemos que evolucionar constantemente”, señaló.
No obstante, existe un producto que se ha convertido en emblema de la empresa: la tejana.
“La tejana es nuestro producto estrella para exportación. Es la que enviamos principalmente a Estados Unidos y Canadá, mercados muy exigentes. En México, uno de los productos con mayor demanda es el sombrero de lona por su durabilidad y precio accesible”, comentó.
El reto de mantener viva una tradición
Uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente la industria sombrerera es la falta de relevo generacional. De acuerdo con Sergio Verdín, cada vez son menos los jóvenes interesados en aprender un oficio que requiere experiencia, paciencia y conocimientos adquiridos durante años.
Es muy difícil conseguir mano de obra capacitada porque se trata de una tradición. Muchas de las personas que trabajan con nosotros son adultos que han dedicado gran parte de su vida a fabricar sombreros”, explicó.
Actualmente, la empresa genera empleos directos e indirectos que involucran no solamente a quienes participan en la manufactura, sino también a proveedores de materiales, etiquetas, accesorios y otros insumos.

“La industria del sombrero involucra a muchas personas. Hay quienes elaboran los gorros, quienes hacen etiquetas, quienes suministran materiales. Es una cadena productiva importante para el municipio”, agregó.
De los recorridos comerciales a las ventas digitales
La pandemia de COVID también representó un punto de inflexión para la empresa. Como ocurrió en numerosos sectores productivos, la emergencia sanitaria aceleró la adopción de herramientas digitales y nuevas formas de comercialización.
Antes de la pandemia, gran parte de las ventas se concretaban mediante visitas presenciales y recorridos comerciales por diferentes estados del país. Hoy, una parte importante de los pedidos se realiza a través de plataformas digitales y servicios de mensajería.
La pandemia vino a evolucionar a todos los sectores. Antes salíamos de viaje a entregar pedidos; ahora gran parte de los envíos se hacen por paquetería y también hemos encontrado nuevas oportunidades a través del comercio electrónico”, explicó.
Actualmente, Verdín Hats comercializa sus productos mediante redes sociales y plataformas digitales, lo que le ha permitido ampliar su alcance más allá de los mercados tradicionales.
Presencia internacional y nuevos horizontes
El crecimiento de la empresa también se refleja en su capacidad de exportación. Actualmente sus productos llegan a distintos puntos de Estados Unidos, Canadá y Guatemala, aunque la visión a futuro contempla nuevos mercados.
“Nuestra meta es seguir creciendo. Ya exportamos a Texas y a Quebec, pero buscamos llegar a otros estados de Estados Unidos y a nuevas regiones de Canadá. También nos interesa explorar mercados de Sudamérica”, señaló Sergio Verdín.
El representante de la empresa destacó que el acompañamiento institucional y la capacitación en temas de comercio exterior han sido factores importantes para enfrentar los retos que implica la exportación.
Feria Nacional del Sombrero, vitrina para la industria
En este contexto, la próxima Feria Nacional del Sombrero representa una oportunidad para mostrar la capacidad productiva del municipio y fortalecer los vínculos comerciales del sector.
Para Verdín Hats, la participación en el evento se ha convertido en una meta anual que le permite medir su crecimiento y acercarse a clientes de distintas partes de México y del extranjero.
Para nosotros representa un logro. Cada año nos ponemos metas diferentes y la feria nos permite evaluar cuánto hemos avanzado. Además, hemos recibido visitantes de países como España, Estados Unidos y Canadá interesados en conocer los productos que se fabrican aquí”, comentó.
Sergio Verdín considera que la evolución de la feria ha sido notable desde sus primeras ediciones, al ampliar su alcance y atraer a un número cada vez mayor de visitantes.
“Hay una diferencia muy grande entre las primeras ediciones y la actualidad. Cada vez existe más promoción, más participación y mayor interés por conocer la industria sombrerera de San Francisco del Rincón”, afirmó.
A pocos días de una nueva edición de la Feria Nacional del Sombrero, que se realizará los días 5, 6 y 7 de junio, la historia de Verdín Hats se presenta como ejemplo de cómo una empresa familiar puede crecer, adaptarse a los cambios del mercado y abrirse camino en escenarios internacionales sin perder la esencia artesanal que le dio origen hace más de medio siglo.
AVG