Ciudad de México.-Desde hace 5 meses, la iniciativa para permitir la eutanasia en México está paralizada en el Senado.
La propuesta, conocida como Ley Trasciende, fue enviada en noviembre y abriría la puerta a poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura.
Pero la Comisión de Salud mantiene atorada la dictaminación a falta de una opinión de la Secretaría de Salud.
La iniciativa, presentada a instancias de Samara Martínez, una joven mexicana que padece de enfermedades crónico-degenerativas en etapa terminal, propone regular la eutanasia como un derecho, a fin de garantizar una muerte en condiciones dignas.
La morenista Lilia Margarita Valdez, integrante de la Comisión, admitió que la propuesta “está atoradilla” al asegurar que el presidente de esa instancia, José Cruz, también de Morena, señaló que al menos 123 iniciativas estaban pendientes de dictaminar.
“Es una iniciativa noble (la Ley Trasciende) que piensa en los que nadie piensa: en los pacientes con enfermedades terminales -cáncer, insuficiencias renales, problemas de convulsiones-“, dijo Valdez. “Se tiene la idea de que: ‘ya te tocó sufrir, y ahora te aguantas hasta que esto acabe’.
“A veces no hay ni tratamientos”, agregó, “a veces no hay ni quién cuide a los enfermos”.
La iniciativa de reforma a la Ley General de Salud fue acogida, entre otros, por el senador emecista Luis Donaldo Colosio y los morenistas Emmanuel Reyes y Lilia Margarita Valdez. El proyecto propone un marco integral para garantizar el derecho a una muerte digna, diseñado con sensibilidad y rigor para proteger la autonomía de las personas.
Activista con enfermedad terminal lanza cruzada por la eutanasia en México
Un activista que padece una enfermedad irreversible inició una campaña nacional para legalizar la eutanasia en México. La propuesta busca que las personas en etapa terminal tengan el derecho jurídico de decidir sobre el fin de su vida sin dolor excesivo.
La iniciativa pretende trascender la actual figura de “voluntad anticipada” vigente en México. El objetivo es reformar la ley de salud para permitir la muerte asistida bajo protocolos médicos estrictos en todo el país.
En México, la eutanasia activa es ilegal y se castiga penalmente, a diferencia de la suspensión de tratamientos paliativos. El activista argumenta que el Estado debe garantizar una despedida digna y libre de tortura física en México.
El movimiento ha ganado visibilidad debido al testimonio personal de su líder, quien vive una cuenta regresiva por su salud. Su lucha en México ha reabierto el debate ético y religioso sobre el papel de la medicina en el final de la vida.
Legisladores han mostrado posturas divididas, pues algunos temen que la legalización en México pueda prestarse a abusos. Sin embargo, la propuesta ciudadana incluye candados de evaluación psicológica y dictámenes médicos colegiados en México.
La voluntad anticipada, que ya es legal en varias entidades de México, permite dejar por escrito el rechazo a la obstinación terapéutica. No obstante, el activista señala que esto es insuficiente para quienes sufren dolores que los analgésicos no logran mitigar.
Organizaciones de derechos humanos en México han comenzado a respaldar la iniciativa, citando precedentes internacionales en países de Europa y América Latina. La discusión formal en las comisiones de salud en México se espera para el próximo periodo de sesiones.
El tiempo apremia para el activista, quien desea ver un cambio legislativo en México antes de que su condición se lo impida. Su caso se ha convertido en el estandarte de miles de familias que han enfrentado agonías prolongadas en México.